jueves 22 de enero de 2026
Malestar de veraneantes y vecinos

Balcozna colmada de turistas, pero sin servicios acordes

El Festival del Zapallo volvió a convocar a miles de personas, aunque las falencias en infraestructura, conectividad y servicios básicos generaron fuertes reclamos.

Balcozna atraviesa una de sus mejores temporadas en cuanto a afluencia turística. Su belleza natural —ríos, montañas, vertientes y cascadas— vuelve a posicionarla como uno de los destinos más elegidos del verano en Catamarca. Sin embargo, ese crecimiento vuelve a dejar al descubierto una problemática persistente: la falta de servicios e infraestructura acordes a la cantidad de visitantes que recibe, especialmente en eventos de gran convocatoria como el Festival del Zapallo.

El último fin de semana, el festival reunió a una multitud, y colmó el predio, confirmando su poder de atracción. No obstante, para muchos vecinos y turistas, el éxito en términos de asistencia no se traduce en beneficios reales ni en mejoras para el pueblo. “La gente viene porque Balcozna es hermosa, y porque el festival convoca, pero los servicios no acompañan”, resumió una visitante habitual.

Uno de los reclamos más reiterados tiene que ver con la capacidad del lugar para albergar a tantos visitantes. Las plazas en hosterias son limitadas, los campings resultan escasos, y carecen de servicios adecuados, y no hay suficientes espacios gastronómicos para atender la demanda. A lo largo del río, además, faltan mesas, asadores , baños públicos, y sectores acondicionados para el descanso y el acampe. A esto se suman fallas estructurales que se repiten cada verano. El suministro de agua potable vuelve a ser insuficiente cuando la ocupación es alta, obligando a muchos turistas a comprar agua mineral. “Venís a descansar y terminás buscando agua. Es un gasto más y una incomodidad que se repite todos los años”, señalaron.

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La conectividad también fue motivo de fuertes quejas. Durante el festival, la señal de internet colapsó y dificultó las operaciones con transferencias y billeteras virtuales. Comerciantes aseguraron haber perdido ventas por no poder cobrar de manera electrónica, mientras que el único cajero automático de la zona se quedó sin efectivo, generando malestar entre los visitantes.

Más allá de los servicios, el descontento apunta al modelo de organización del festival. Vecinos recordaron que en años anteriores el evento era organizado por una comisión que otorgaba concesiones de bares y puestos a escuelas, iglesias, comisiones barriales y grupos de estudiantes, permitiendo que distintas instituciones recauden fondos. “No era un festival gigante, pero ayudaba a muchos chicos a juntar para sus buzos de egresados y a instituciones del pueblo”, recordaron.

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Hoy, en cambio, cuestionan que la recaudación quede concentrada y que no se refleje en obras ni mejoras visibles. “Se llenan predios y se habla de números importantes, pero el pueblo sigue igual o peor: veredas rotas, baños precarios, calles deterioradas, sectores sin iluminación y un río descuidado”, enumeraron. También reapareció el reclamo por la falta de planificación a largo plazo. El anuncio de la construcción de una hostería provincial, realizado el año pasado, no tuvo avances visibles hasta el momento, y no se observan incentivos claros para que el sector privado invierta en hospedajes, bares o servicios turísticos en condiciones.

Pese a las críticas, el atractivo de Balcozna se mantiene intacto. Justamente por eso, el pedido de vecinos y veraneantes es unánime: que el crecimiento del turismo y la masividad de los eventos vayan acompañados de servicios básicos, planificación y una gestión que deje beneficios concretos para toda la comunidad, más allá de una sola noche de festival.

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