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Análisis

Catamarca ante el cambio climático

Por Rodolfo Schweizer- Especial para El Ancasti- Noviembre 2020
30 de noviembre de 2020 - 09:54 Por Redacción El Ancasti

Cuando hace pocos días comenté el plan del presidente electo norteamericano Joe Biden en El Ancasti, una de las cosas que me impulsó fue el de mostrar por donde están pasando en este momento las preocupaciones medio ambientalistas relacionadas al cambio climático en los países desarrollados. Obviamente, muchos criticarán estas preocupaciones tardías diciendo que llegan tarde, después de que los países hoy desarrollados causaran el problema con su desarrollo industrial durante más de cien años. Razón no les falta, pero la realidad es que el problema de los perjuicios creados a la sombra del dióxido de carbono y el metano que flota en la atmósfera, que hacen que nuestro planeta se comporte cada día más como un invernadero y termine cocinándonos a todos, va a afectar a toda la humanidad; a ricos y pobres; sociedades urbanas o comunidades rurales; países desarrollados o subdesarrollados. Por lo tanto, debemos empezar a actuar ya, nos guste o no. 

Uno de los problemas que dificulta el tratamiento del tema climático es cierta actitud de indiferencia social ante el mismo.Tenemos la impresión de que la preocupación por el tema no va más allá de una mención al paso. Pareciera que a casi nadie se le ocurre pensar que, cuando abre la canilla y no sale agua, o cuando la temperatura ambiente llega cerca de los 40 grados en plena primavera antes del verano y los cerros se incendian, o cuando una creciente inesperada se lleva la Cébila o se genera un derrumbe no calculado en el Totoral, oen la agricultura no se tiene el rinde esperado, la causa del problema es, en gran parte, el aumento de la temperatura media en el planeta y sus consecuencias, también llamado calentamiento global. 

Por lo tanto, creemos que va llegando la hora de que, como sociedad, comencemos a actuar ante el problema, asumiendo responsabilidades para protegernos a nosotros mismos. Cuando hablamos de una sociedad tomando en sus manos el tema del calentamiento global, queremos decir eso, y no diferenciamos entre el tipo de organización política que la gobierna, credos religiosos oficiales o no, la profesión, el oficio, la vocación o la buena o mala suerte que a cada uno le tocó. Al fin y al cabo, todos somos parte de la misma, los que hoy actúan desde el poder o el ciudadano común desde el llano. El clima no discrimina y alcanza a todos por igual. Sus perjuicios, también. Por lo tanto, o nos salvamos todos juntos o no se salva nadie. Obviamente, nuestro país, nuestra provincia, nuestros pueblos, diseminados en la geografía catamarqueña y ésta, a su vez, en el NOA, no son una excepción. 

Para empezar, reconozcamos nuestros errores. El primero es creer, equivocadamente,que un gobierno, sea el nacional, el provincial o el municipal, tiene todos los medios a su alcance para manejar el tema climático y sus problemas. Como esto no se da, el segundo es lavarse las manos y seguir con las rutinas personales, sin dedicar ni un minuto a reflexionar sobre lo qué podríamos hacer como sociedad, para ayudar a mitigar un proceso natural que nosotros ayudamos a crear a través de nuestras conductas individuales y culturales. 
Aclaremos que estas actitudes, sin embargo, no carecen de razones. En lo que toca a los gobiernos en relación al cambio climático y sus efectos, es notoria su falta de voluntad para adelantarse a los acontecimientos estudiando científicamente el tema, con el fin de encarar o implementar acciones concretas que lleven a mitigar las calamidades que el clima pueda generar. Solo hay corridas desesperadas después de los desastres y, como de costumbre, llegan tarde y no tienen continuidad. Pero, tampoco hay actitudes de parte de la sociedad que demuestren que comprende el peligro que la acecha. Lo demuestra el individuo, pobre o pudiente, cuando construye una casa en el lecho de un río o en sus márgenes. Lo cierto es que ambos, gobierno y sociedad,desconocen o pasan por alto las vulnerabilidades del entorno geográfico en el que viven y no hacen mucho para entenderlo. Todos confían en el otro en un ciclo de mutua destrucción. 

Catamarca y sus soluciones posibles

Corregir el problema demanda actuar en dos áreas:

1. Desde el Estado. Se debería crear una oficina con rango de Secretaría al menos, desde la cual se estudien profesionalmente las vulnerabilidades de la provincia ante el cambio climático. Esto demanda la acción coordinada de gente especialista en diversas disciplinas, trabajando alrededor de temas concretos. Este es el lugar en donde los climatólogos, ingenieros civiles, mecánicos, hidráulicos, eléctricos, viales, forestales, agrarios, deberían converger para identificar las debilidades estructurales de la provincia, analizarlas y proponer soluciones al gobierno y la sociedad. Demás está decir que esto requerirá que la autoridad designada posea una sólida formación académica y experiencia que le permita un acercamiento holístico al tema, más un conocimiento cabal de la provincia en sus detalles. Su función será la de actuar como líder y coordinador entre los profesionales de las distintas disciplinas. 

2. Desde la sociedad. La sociedad debe comprender que el Estado no está en condiciones de llegar a todos los lugares como para conocer los detalles. Tampoco tiene los medios para implementar todas las medidas que hagan falta para compensar o mitigar una situación. Corregir este problema demanda la creación de asociaciones civiles con fines específicos y conformada por vecinos. De ser posible ellas deben incluir profesionales con preparación en el área que se quiere atender. Las tareas pueden ir desde las más simples, como limpiar la rivera de un río o cuidar que no se arroje basura en los cauces de los arroyos y desagües, hasta informar de situaciones mayores a las autoridades para que tomen acción. 
Si esta comprensión de las fases que deben cubrirse para actuar ante un problema no existe, el tema climático y sus consecuencias no tiene solución. 

Algunos problemas de Catamarca

Para proponer una solución a un problema, primero debemos estar convencido que el problema existe. Si comenzamos por preguntarnos si Catamarca tiene problemas que puedan relacionarse con el aumento de la temperatura media del planeta por efecto del cambio climáticos, la respuesta es sí. Lo demuestran, sin ir muy lejos, las altas temperaturas que ya se están dando, lo cual está afectando la provisión de agua y energía eléctrica, aun cuando todavía estamos en primavera. Si se comprendiera la relación entre este problema con la realidad que nos rodea, por ejemplo, no se estaría favoreciendo el crecimiento demográfico del valle de San Fernando. Uno de esas falencias es pasar por alto las limitaciones acuíferas del valle, que se agravarán con el calentamiento global y la desaparición temprana de la nieve de altura por efecto del aumento de la temperatura media del planeta. Demás está decir que lo dicho vale para toda la provincia y el NOA. 

Acciones impostergables

La provincia debe tomar medidas desde ya para identificar las condiciones de seguridad de toda su infraestructura frente a hipótesis generadas por el cambio climático. Obviamente, lo aquí propuesto no define todo lo que se podría hacer y cómo llevarlo a cabo. Otras opiniones y experiencias pueden sugerir algo mejor y más amplio. Bienvenidas sean si con ello se contribuye a mejorar lo propuesto.

•    Las rutas y caminos existentes se deberán estudiar para estimar su comportamiento ante tormentas torrenciales de más de 200mm en pocas horas y mejorarlas. Enumerar los problemas a que se expone una ruta existente ante el cambio climático, es imposible en este espacio. Los climatólogos y los ingenieros civiles e hidráulicos junto a los geólogos tienen la palabra. 

A nivel básico, uno de sus mayores problemas es que, por falta de alcantarillado adecuado, las rutas pasen a actuar como dique y desvíen las aguas hacia los pueblos o que los puentes se atasquen con troncos y ramas en el cauce y pasen a actuar también como diques, generando una inundación. Este fue el problema en Bañado de Ovanta hace unos años. 

Las rutas en cuestas como el Totoral y las demás que comunican los pueblos de la provincia merecen una consideración aparte. La pregunta más elemental es si los cortes angulares existentes en los cerros se podrán sostener sin derrumbarse, ante el embate de las nuevas super tormentas que se asocian al cambio climático. Los geólogos conocen la respuesta.

•    Los ríos que pueblan la geografía catamarqueña necesitan ser recorridos para estudiar sus limitaciones en el manejo de caudales no previstos. Hace unos años ya se tuvo esta experiencia en El Rodeo y sus trágicas consecuencias. También en Santa Cruz cuando la ignorancia llevó a alterar el cauce del Río Paclín. Ni hablar de los recurrentes problemas en la Quebrada de la Cébila. Los ingenieros hidráulicos pueden evaluar esa dinámica y proponer soluciones.

•    Dada la comprometida situación en que el aumento de temperatura pondrá a la nieve y glaciares de altura desde donde nacen nuestros ríos que alimentan a diques y acuíferos, se hace necesario estudiar y estimar cómo el calentamiento global afectará el caudal de agua que esos recursos producen. En todo el mundo ya se están haciendo esas evaluaciones. En EE.UU., las Montañas Rocosas que abastecen desde sus cumbres, otrora nevadas, de agua a California, ya han sido evaluadas en su nueva situación ante el calentamiento global. El descubrimiento de la disminución de la permanencia de la nieve de altura por el calentamiento global en su cima ya ha llevado a considerar la construcción de nuevos canales de agua desde otras fuentes para abastecer a la población. Aclaremos que “Rocosas” es el nombre que en EE.UU. toman los Andes, lo cual nos exime de comentarios acerca del futuro del suministro de agua en el Oeste catamarqueño. 

•    El sistema eléctrico de transmisión necesita ser reevaluado para nuevas condiciones mecánicas. En el pasado una de las condiciones para las cuales se calculaba era que soportara vientos transversales de 80km/h y ráfagas de 120 km/h. Con el cambio climático esos vientos tienen más velocidad, sin contar los tornados. Esto vale especialmente para las líneas de 132.000 Voltios que conectan Catamarca a Recreo y La Rioja. Otras líneas de transmisión como la que nos une a Huacra, ya tiene 60 años y necesita ser reemplazada. Su traza puede ser usada para montar una de mayor capacidad y seguridad ante el cambio climático, lo cual aumentará la seguridad del suministro al valle. Los ingenieros eléctricos y civilessaben de qué se trata. 

•    El sistema eléctrico de distribución en las ciudades y pueblos también se debe reevaluar en su capacidad eléctrica para suministrar energía en condiciones de mayor temperatura, a lo largo de varios días. Los cortes en el suministro revelan que el sistema no está preparado para atender la nueva demanda generada por el cambio climático. Los ingenieros eléctricos saben de qué hablamos.

•    Catamarca tiene óptimas condiciones para albergar super plantas de energía solar en el oeste, como Pipanaco o eólica a lo largo de la cumbre del Ancasti, por mencionar algunos lugares. Pero no tiene las líneas de transmisión que permitan transportar la energía desde esas fuentes para conectarlas al sistema nacional. Por ahora solo llega a unos pueblos. Pero, ahí no terminan las carencias. Tampoco tenemos un sistema de almacenamiento con baterías, uno de los temas más costosos en este tipo de generación. Aquí se da la paradoja de tener el litio, o sea la materia prima esencial de la batería, pero no la fabricación. Cómo superar esa brecha debería ser uno de los objetivos centrales de nuestros gobiernos. De lograrlo algún día, Catamarca pasaría a ocupar una posición central a nivel mundial en el desarrollo de energías no contaminantes. 

•    Otro de los desafíos actuales es sumarse a la creación de materiales alternativos en la construcción de edificios, viviendas y escuelas; materiales adaptados a la necesidad de paliar el efecto del aumento de la temperatura global mejorando la aislación térmica. Catamarca, Fiambalá en particular con sus cerros de piedra Pómez, puede transformarse en proveedor internacional a través del Pacífico de nuevos tipos de paredes preconstruidas a ensamblarse en el lugar de destino. China construyó en febrero, con ese método, dos hospitales en dos semanas en la ciudad de Wuhan usando paredes prefabricadas. Un hospital para 1000 pacientes y otro para 1500. Repito: en dos semanas. Este ejemplo demuestra hacia dónde va el mundo en el uso de nuevas metodologías y materiales constructivos. La pared de ladrillos o los bloques de cemento que usamos hasta hoy, son cosas del pasado. 

•    La agricultura necesita una reevaluación porque será una de las mayores afectadas con el cambio climático. Toda planta tiene un punto óptimo de funcionamiento y rendimiento, definido por una temperatura media bien conocida a nivel de la raíz de la misma. Cómo va a afectar un calentamiento excesivo del suelo a las plantas es tarea que se debe estimar para que los agricultores sepan a qué atenerse en el futuro. Quizás esto los obligue a tener que adaptarse a nuevos cultivos y a dejar de lado los tradicionales, un cambio que tendrá su costo material y sicológico. Los ingenieros agrarios conocen la solución.

•    Finalmente, va siendo hora de superar las limitaciones en las comunicaciones inalámbricas. La comunicación telefónica y la internet deben estar disponibles en todos los rincones de la provincia. Hoy por hoy se tolera una desigualdad entre el habitante rural y el urbano en la disponibilidad de esos medios. No se pueden paliar o mitigar los efectos del cambio climático en una población, si una persona debe subirse a un cerro para tener acceso a “banda ancha” (telefonía más internet). Ni hablar del acceso a la educación a distancia, una de las nuevas variantes educativas que la pandemia puso en funcionamiento.

Todas las tareas que acabamos de mencionar, deberían ser la base de funcionamiento de una secretaría de medio ambiente dedicada a evaluar la capacidad de respuesta de la provincia ante el cambio climático y de la sociedad a través de asociaciones civiles sin fines de lucro y objetivos específicos. 

Se podrían seguir enumerando las acciones que necesitan tomarse ya para manejar o controlar los efectos del cambio climático a futuro. El éxito o el fracaso dependerá del compromiso personal y colectivo que hoy asumamos para lograrlo. Esto incluye a todos los ciudadanos, los que están en el poder o los que están en el llano.
 

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