Por primera vez en Catamarca se otorgará un documento a un joven trans
Un adolescente de 17 años pidió el cambio y decidió hacer pública su historia. A los 12 años se dio cuenta que siempre se sintió un hombre, a pesar de tener sexo femenino. La escuela fue clave.
Por primera vez en Catamarca, un adolescente, de 17 años, recibirá su nuevo DNI con su identidad de género autopercibida y se convirtió de esta manera en el primer caso en la provincia que el Estado otorga este derecho a un menor de edad sin judicializar el trámite, desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género en 2012.
El chico contó que se crió solo con su madre y que a los 12 años decidió comentarle a ella que si bien su cuerpo físicamente correspondía al de una persona de sexo femenino, él se sentía varón. “La hablé, le dije que mis gustos habían cambiado, leí mucho sobre el tema principalmente en internet. Desde chico tenía amigos y yo los ayudaba sin saber que tal vez podría ser igual que ellos”, comentó en diálogo con radio Valle Viejo. "Cuando fui creciendo me daba cuenta que me sentía un hombre. En ese momento le dije a mi familia, aunque nunca tuve contención y por eso la busqué en mi colegio. Hablé con profesores, psicopedagogos que me ayudaron un montón a hacer los trámites conmigo, por más que mi mamá se negaba a darme la autorización. Entonces pedimos ayuda a abogados sobre el derecho de la identidad de género y al fin, y al cabo, de la persona que menos esperé, que fue mi hermana llegó el apoyo”, describió.
El adolescente contó que no fue fácil el proceso que le tocó vivir hasta llegar a tomar esa decisión y darse cuenta de su identidad. “En el ámbito escolar tuve bullying, discriminación por parte de otros cursos, que me decían marimacho, lesbiana y todas esas cosas solo por estar con los chicos, jugar al fútbol y eso”, relató.
Sobre las sensaciones al tener su nuevo DNI ya reconocido como un hombre, contó que se sorprendió porque sus padres estuvieron en ese momento a pesar de estar separados. “La primera vez lloramos con mi mamá cuando firmamos el consentimiento, ella decía ya no hay marcha atrás, sos otra persona, pero yo te voy a amar así. Yo le dije gracias mamá porque ahora soy feliz. Con mi papá fue difícil porque no conviví mucho con él, pero la más dura fue mi mamá”.
Sobre los consejos que le daría a quienes pasen por una situación similar señaló: “Le diría a los padres que tengan conocimiento sobre este tema, que lo estudien, que busquen, que hablen con sus hijos, les pregunten qué les pasa. Igual a los chicos que no tengan ese miedo, digan o no lo que les pasa van a pasar por buenos y malos momentos. Mi consejo como hijo es que también se pongan en los zapatos de sus papás porque es difícil la experiencia. Traten de ser lo que ustedes quieran, sin miedo, no importa lo que diga el otro”.
Por su parte, Laila Saleme, asesora legal del Registro Civil, comentó que se conmovieron con la historia y resaltó el trabajo de la Escuela que facilitó todo el proceso.
Saleme señaló que cuando no hay consentimiento de los representantes legales, corresponde una judicialización. “Cuando tuvimos el llamado de la directora de la Escuela nos comentaron que tenían una asistencia con acompañamiento legal y psicológico, pero nos contó que estaba el problema de la madre era que actuaba desde el desconocimiento”, relató. La Ley establece que el menor de edad debe presentar una solicitud y un consentimiento con los representantes legales, que finalmente fue otorgado. A su vez comentó que se asesoraron con juristas nacionales al ser el primer caso a nivel local, y resaltó que el resultado fue óptimo porque se trabajó interdisciplinariamente. Por último señaló que el chico decidió hacer público el caso porque en esa escuela hay otro compañero que estaría en la misma situación, por lo que buscó difundir su caso para acompañarlo de alguna manera.