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Análisis

Los nano-satélites y la telefonía satelital: ¿Adiós al celular?

Por Rodolfo Schweizer – Especial para El Ancasti, Marzo de 2018.
2 de marzo de 2018 - 10:36 Por Redacción El Ancasti

En el tema de las comunicaciones telefónicas hay, hoy en día, dos situaciones básicas que perturban. Por un lado está el habitante que vive en algún lugar remoto de nuestra geografía y no tiene acceso a las comunicaciones porque simplemente no hay servicios. Luego está el individuo común; aquél que cuando quiere usar el celular, éste no le funciona por razones técnicas y geográficas, lo cual implica que no le llega señal. Pero, por suerte, como no hay mal que dure cien años, parece que ahora ha llegado la solución para ambos casos. 

Antes de internarnos en el tema, permítaseme comentar un poco sobre las causas de esos problemas. Al hacerlo, creemos que podremos ver mejor las ventajas del nuevo sistema del cual hoy se habla en los medios internacionales. 

En el primer caso el problema es producto de una actitud deliberada de origen comercial por parte de la compañía telefónica, que tiene la autorización del Estado para operar la red de comunicaciones. Las razones para no ofrecer servicios, según se dice, es que la escasa cantidad de habitantes a servir, hipotéticamente, no va a compensar o amortizar la inversión que requiere dotar de transmisión inalámbrica al lugar. Por lo tanto, la compañía no hace nada. Tampoco la política, porque, electoralmente, ese individuo perdido en algún lugar remoto no incide con su voto. Dejamos para otro momento analizar los aspectos legales y morales de tal situación. 

En el segundo caso la inhabilidad del celular para canalizar la comunicación merece una explicación técnica. O bien no hay una antena en un lugar cercano, montada en su correspondiente torre para que haga posible que el celular esté integrado a la red de comunicaciones o, si la hay, la interconexión es imposible de concretarse al interponerse un cerro entre el dispositivo y la antena, el cual actúa como barrera para la señal que los conecta.

También vale la pena aclarar otra razón por la cual un celular tiene problemas cuando se lo usa con un coche en movimiento; en una ruta o calle. En esos casos la razón por la cual la comunicación se corta y vuelve es porque el teléfono está programado para buscar la antena más cercana para conectarse y, en el proceso, se genera una variación del nivel de señal que impide una buena comunicación. El coche en movimiento y las variaciones en el terreno, alterala distancia instantánea entre antena y teléfono, a cada metro, causando el problema. 

Sin embargo, ahora, estos problemas que acabamos de explicar estarían a punto de superarse gracias al avance de la tecnología y la aparición en escena de los nano-satélitesy su complemento, el teléfono satelital, los cuales cambiarán las reglas de juego en que se mueve el negocio de las comunicaciones inalámbricas. De concretarse, podríamos afirmar que los días del celular actual están contados. Llegado el momento, la nueva tecnología permitirá comunicarse directamente a cualquier persona con otra, esté donde esté, sin tener que pasar por la antena de una torre ni por centros de comunicaciones, salvo que el receptor siga usando los medios tradicionales, en uso hoy en día.

El proceso seguido por la humanidad para llegar a esta posibilidad ha sido largo y es bueno recordarlo. Empezó en 1957 en la Unión Soviética cuando se lanzó el Sputnik, el primer satélite que orbitó la tierra. Le siguió en 1967 el primer satélite de comunicaciones que conectó Europa y Estados Unidos a través del espacio.

La nueva tecnología y su aplicación es ahora posible porque el espacio ya no es un territorio que una nación pueda reclamar como propio, sino algo abierto a la competencia comercial, con múltiples actores y fines no necesariamente gubernamentales, como lo demuestran los 220 satélites lanzados el año pasado sobre todo por compañías privadas, para servir fines múltiples e inimaginables.

Lo dicho prueba que el avance de la industria espacial es hoy tan importante que ha llegado a tener un valor de mercado de 300.000 millones de dólares. Este progreso se debe al avance de la tecnología, que ha abaratado los costos. Justamente, el costo de poner un satélite de esta nueva generación en órbita a menos de 1.500 kilómetros de la tierra está en el orden de los 295.000 dólares por unidad, una nimiedad si se compara con los 62 millones de dólares que cuesta poner en órbita un satélite convencional a 35.000 kilómetros de altura, con todos los inconvenientes y desventajas técnicas de ellos frente a los nano-satélites. 

Lo que se viene

Según se informa en la BBC,la idea sobre la cual trabajan varias compañías es la de instalar una red de nano satélites en órbita baja, o sea a unos 1.500 kilómetros de altura o menos, los cuales estarán interconectados electromagnéticamente entre sí, lo cual permitirá retransmitir un mensaje de satélite a satélite hasta alcanzar al destinatario de la llamada. Este podrá ser otro teléfono con acceso al satélite o bien otro común como los que hay ahora, fijos o móviles. 

La idea de poner los nano-satélites a baja altitud (entre 800 y 1.500 kilómetros, según la compañía) tiene una explicación. La corta distancia entre el satélite y tierra hace posible reducir la energía eléctrica que se necesita para establecer el contacto. A su vez, la cercanía reduce los efectos de la atenuación que toda señal sufre al propagarse por un medio, en este caso el espacio, lo cual aumentará la calidad de la señal y la transmisión. Por último, la cercanía reduce la posibilidad de que la interferencia de señales espurias provenientes del espacio, sobre la señal que une al satélite con un celular, afecten la comunicación generando ruido. Esta ventaja no la tiene, por ejemplo, otro satélite de comunicaciones operando en la actualidad desde una órbita a 35.000 kilómetros de la tierra. 

La ventaja del nano satélite es, además, su tamaño, comparable a la de una  caja de zapatos y que solamente pesa unos 10 kilogramos. Por lo tanto pueden ser lanzados por docenas, no de a uno, como lo explicamos más abajo. 

Hay dos tipos de servicio en consideración en este momento. El primero es brindar solamente la transmisión de voz y mensajes de texto, no internet, porque lo que se quiere es dar posibilidades de comunicación a gente sin muchos recursos, que vive en lugares remotos y, fundamentalmente, a bajo costo.Su objetivo es la gente que gana menos de 8 dólares por día. En este tipo de aplicación trabaja la empresa SAS. (Space and Sky Global), radicada en Inglaterra.

En el segundo se contempla incorporarles también servicios de Internet. Aquí trabajan Space X, OneWeb en combinación con Airbus, Google y Samsung. 

SAS tiene en sus planes instalar 200 nano satélites para 2020, con una inversión total de unos 150 millones de dólares. Para abaratar el costo de la puesta en órbita va a usar un avión Boeing 147 modificado de la compañía Virgin Orbit, desde el cual se lanzará, una vez alcanzado los 10.000 metros, un cohete alimentado con oxígeno líquido, que llevará como cargo 24 satélites por vez. Ese cohete desplegará los nano-satélitesen una órbita entre 500 y 800 kilómetros. 

El costo de estos lanzamientos múltiples es de unos 12 millones de dólares, muy poco comparado al costo de lanzarlos con cohetes desde tierra. Con ellos se piensa cubrir la zona ecuatorial de África y Latinoamérica. 

Sería muy interesante si nuestro gobierno nacional se interesara en el tema para negociar con países hermanos y lacompañía en cuestión una ampliación de la cobertura para nuestro país. En la actualidad SAS dice que ya ha probado la confiabilidad del proyecto usando tres satélites. 

Por su parte, la compañía Space X piensa tener en órbita para 2024 nada menos que una constelación de 4.425nano-satélites a una altura entre 1.100 y 1.300 kilómetrosque, además de brindar voz y texto, van a ofrecer internet a lo largo y ancho del planeta.

Según esa compañía, la baja altura hará que las señales tarden muy poco en viajar entre el teléfono satelital y el satélite, algo importante para mirar programas en internet, sin tener que aguantarse esa flechita semicircular que gira y gira hasta que la imagen se carga en el dispositivo y aparece en la pantalla. Esa espera será entre 25 y 35 milisegundos, que es el mismo tiempo en dispositivos conectados físicamente en la tierra con fibra óptica.

A su vez, la compañía Onece aliada con Airbus, piensa poner en órbita 800 nano-satélites para 2020, con servicios de voz, texto e internet, en una órbita ubicada a 1.200 kilómetros de altura, también a una velocidad de transmisión comparable a la provista por fibra óptica en tierra.

Obviamente, como bien lo dice el medio británico,  estos proyectos van a cambiar las reglas de juego en el mercado de las comunicaciones, por ahora dominado por redes terrestres como Vodafone, Telefónica, Airtel y Safaricom y por redes satelitales convencionales como Inmarsat, Iridium y Globalstar. 

Creemos innecesario decir que, con el advenimiento de esta nueva tecnología, atrás quedarán los factores de poder que impiden a las sociedades progresar o encontrar soluciones a sus problemas. La posibilidad de acceder a un satélite para comunicarse con cualquier lugar del mundo pasará, sin duda, por encima de las barreras geográficas y las limitaciones nacionales.

Pueda ser que así, al menos, los ciudadanos que viven en lugares remotos y olvidados de nuestra geografía andina aislados del mundo, o más cerca, por aquí nomás, en los valles que conforman el Ambato, el Ancasti, o la Sierra de Gracián y otras serranías tengan la posibilidad de comunicarse con su entorno familiar e interactuar con el resto de la sociedad para cubrir sus necesidades e intereses personales.
 

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