La promoción del debate sobre la despenalización del aborto promovido por el Gobierno Nacional, dividió en opiniones diferentes a los legisladores y la sociedad. Pero más allá de los argumentos utilizados para fundamentar las distintas posiciones, sobre una determinación de la decisión que incidirá sobra la vida humana, la realidad muestra un panorama preocupante.
De acuerdo a datos proporcionado por la Maternidad Provincial “25 de Mayo”, frente a los aproximadamente 3 mil nacimientos que se registran anualmente, entre el 15 y 20% de esos casos, está vinculado con prácticas de aborto.
La situación da cuenta que alrededor de unas 600 mujeres llegan en el año al centro asistencial tras haber sufrido un aborto, ya sea espontáneo o provocado.
Las cifras señalan además que en los últimos años, al menos tres casos se complicaron causando la muerte de la mujer.
“Catamarca no es diferente a otras provincias y tiene una problemática seria sobre el aborto ilegal o clandestino”, dijo el director de la Maternidad Provincial, doctor Daniel Ovejero.
El profesional fue claro al señalar que al hablar de abortos se deben mencionar aquellos casos en que hay pérdidas de embarazo en forma espontánea, como así también las ocasionadas en forma intencional.
En el caso de los abortos, “muchos terminan bien afortunadamente y no llegan a esta Maternidad por una urgencia. Pero aún así muchos terminan siendo atendidos precisamente por las complicaciones que desarrollan por tratarse de abortos clandestinos”, contó.
Si bien el aborto es un tema que atraviesa a todas las clases sociales y los grupos etarios, la práctica tiene una marcada diferencia según el estrato social donde se registre.
“El aborto se realiza -cuando hay dinero-, en lugares bastante bien acondicionados, mientras que en los sectores más vulnerables, se realizan en lugares no adecuados o con métodos inadecuados, que hacen que haya más complicaciones de todo tipo, tales como perforaciones uterinas y complicaciones sépticas, entre otras”, resaltó Ovejero.
“La Maternidad recibe muchos casos. En algunos no se puede determinar si fue provocado, o fue espontáneo, porque llegan con restos y acá completamos la tarea”, relató.
En este marco, explicó que en el peor de los casos las pacientes concurren a La Maternidad, con infecciones bien definidas que terminan en cirugías de complejidad o internaciones prolongadas en terapia intensiva.
“Hemos tenido muertes comprobadas por abortos clandestinos, y en los últimos años, registramos tres muertes. Una en 2013 y dos en 2016 por abortos sépticos”, recordó.
Visiblemente preocupado, consideró que se trata de "una estadística alta", en la que "algunos son espontáneos por causas maternas (porque la mamá se golpeó, porque tiene otro inconveniente en su útero), o fetales (por grandes malformaciones). A ese 15 o 20% no le podemos adjudicar que todos sean clandestinos”.
“Puede haber algún tipo de perforación uterina que no ocurre cuando se desprende espontáneamente. Una infección tampoco ocurre cuando se desprende por alguna causa materna o fetal y en esos casos, lógicamente, uno llega a la conclusión de que fue provocado”, destacó. En relación a las estadísticas de 2016 sobre los abortos incompletos y complicados por infecciones, se pudo conocer que fueron registrados cinco casos. Dos correspondieron a mujeres de entre 20 y 24 años. Hubo una mujer de entre 25 y 29 años, un cuarto caso de entre 35 y 39 años, y el último de entre 40 y 44 años.
También se registraron varios casos de menor gravedad, en pacientes que van de 24 y 29 años.
Según indicó, en promedio, los casos de abortos son registrados en mujeres de entre 20 y 30 años, aunque los casos menos complejos pueden darse en todas las edades fértiles.
Postura
Sobre el debate de la despenalización del aborto, Ovejero se mostró abierto y destacó que la promulgación de una ley que permita acceder a una práctica bajo las condiciones sanitarias adecuadas, salvaría muchas vidas.
“Personalmente estoy de acuerdo porque evitaría muchas complicaciones. Nos permitiría atender a ese sector vulnerable que se realiza abortos en lugares inadecuados o con técnicas inadecuadas, porque además considero que son decisiones personales que están acompañadas por la pareja y la familia, en algunos casos. Creo que es conveniente sancionar una ley -más allá de los protocolos que nos envía Nación-, pero a veces se choca con otros sectores más conservadores, la Iglesia fundamentalmente”, manifestó el Director de la Maternidad. “Evitaríamos la muerte materna, las enfermedades maternas -porque en muchos casos la salvamos, pero quedan imposibilitadas de tener niños porque a veces tenemos que extraerles el útero debido a una infección. Además, no está justificado bajo ningún punto de vista que una mujer tenga que recurrir a centros que no corresponden para hacer aquello, considero que el Estado debe intervenir”, sentenció.
"Cada tanto llegan chicas embarazadas de 14 y 15 años"
Daniel Ovejero indicó que el promedio de edad de la madre que llega a la Maternidad se mantiene entre los 25 y 35 años; aunque también se registran casos de embarazo adolescente con un notable incremento, porque “cada tanto llegan chicas de 14, 15 y hasta los 20 años”.
La situación generó que en la Maternidad se incorpore un consultorio exclusivo para tratar el embarazo adolescente que cuenta con médicos especializados, psicólogos, asistentes sociales y asistencia legal, “para tratar de realizar toda la contención”, explicó.
El servicio también brinda consejería sexual para determinar un método anticonceptivo y evitar un futuro embarazo no deseado, “hasta que la mujer decida llevar un embarazo planificado”, aclaró. Indicó que la Maternidad cuenta con una variedad de métodos anticonceptivos que se encuentran a disposición de las pacientes, ya sea fármacos, mecanismos como el DIU, o los nuevos microchip que duran 3 años, siendo estos últimos los que más se aconsejan a las adolescentes. “Algunas familias acompañan, otras no contienen. Hay sectores vulnerables donde no hay contención familiar o hay desconocimiento en cuanto a las cuestiones sexuales, lo que es preocupante en las niñas y en los varones”, opinó.
“Es conveniente que en las escuelas -a pesar de que la familia debe ser el primer lugar de educación-, entreguen más información y brinden educación, porque es una problemática en ascenso”, advirtió.
Para Ovejero, las adolescentes “no conocen su cuerpo ni sus reacciones. A los profesionales nos cuesta entender a veces el desconocimiento que existe, sobre cuestiones higiénicas, sexuales y reproductivas. Creo que falta trabajar mucho en las escuelas y en la prevención. Necesitamos que la reproducción sea más planificada”, finalizó.