Ayer se cumplió el quinto día de lluvias incesantes en 6 departamentos de la provincia, y como resultado de la crecida de los ríos y los problemas que esto ocasiona, se estima que son por lo menos 14.000 las personas afectadas por el temporal. El número podría ser mayor, pero hay algunos parajes sobre los que no se cuenta con información de cuántos habitantes hay.
Desde aquella madrugada del miércoles cuando la tormenta se inició con intensidad, gran parte de los departamentos Paclín, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú, El Alto, Santa Rosa y Ambato estuvieron afectados de distintas maneras: aislados por la crecida de los ríos y la intransitabilidad de los caminos; con viviendas inundadas; evacuados y autoevacuados; pérdidas de campos productivos y de ganado; y sin los servicios de energía eléctrica ni agua potable. A esta situación crítica ayer se les sumó el departamento Capital, con inundación en viviendas y más de 20 familias que debieron ser evacuadas en Bajo Hondo.
Si bien no se conocen cifras oficiales, este diario estimó que en el Este son cerca de 10.000 las personas afectadas, teniendo en cuenta que en varias localidades del departamento Santa Rosa, como también de El Alto, aún están aislados y con problemas en los suministros básicos. Entre las principales localidades (Los Altos, Bañado de Ovanta, Alijilán y la villa El Alto), más la suma de los parajes y distritos más pequeños damnificados, en esa zona hay cerca de 11.000 damnificados.
En tanto que en Paclín se estima que son alrededor de 1.200 personas las afectadas por las inclemencias climáticas, y de ese departamento, Monte Potrero, San Antonio, parte de Balcozna y Amadores aparecen como las localidades que sufrieron más daño.
En Ambato la cantidad de afectados (principalmente por los cortes de ruta tras la crecida de ríos) llega a 1.000, aunque allí son numerosos los parajes sobre los que no cuenta con datos precisos de cantidad de habitantes. En Valle Viejo son más de 700 y en la Capital el número ronda las 100 personas.
Inseguridad
Desde un primer momento que las aguas de los ríos empezaron a invadir las viviendas de las distintas familias, sorprendió la cantidad de gente que se rehusó a dejar sus casas por temor a los robos. Uno de ellos sucedió en Bajo Hondo ayer, cuando las mujeres y niños dejaron sus hogares y fueron evacuados, mientras que los hombres se quedaron a cuidar sus pertenencias.
En general muchos de los afectados se negaron a ser asistidos en algunos centros comunales dispuestos para la ocasión, ya que en ningún sector de la provincia se habilitó un centro de evacuados. Solo en Bañado de Ovanta, donde la gente ya sufrió reiteradas inundaciones, los vecinos afectados se refugiaron en el Salón Parroquial.
DATO
A pesar del avance del agua en muchas de las viviendas, la mayoría de las personas damnificadas se resisten a dejar sus casas y refugiarse en otros sitios por temor a robos y usurpaciones.