Habitantes y personas nacidas en Cerro Negro, departamento Tinogasta, expresaron su preocupación por la situación del pueblo. Aseguran que, por las condiciones en las que se encuentra, lentamente se transforma en un pueblo fantasma. Según contaron, no tienen agua potable, ya que en Cerro Negro el agua es salada.
Este pequeño poblado se encuentra a unos 70 kilómetros de la cabecera departamental y sus pobladores no tienen vehículo para trasladarse. Actualmente, allí residen unas seis familias; se estima que son alrededor de 30 personas. Habría unos tres o cuatro niños. Hace unos dos o tres años se cerró la escuela primaria. Por esta situación, los chicos deben asistir a clases en las ciudades de Belén o Tinogasta.
Otro inconveniente es la falta de un centro de atención primaria de la salud (CAPS). Ni siquiera cuentan con la atención de una enfermera. El CAPS más cercano lo tienen a 15 kilómetros, en la localidad de El Salado. Como sustento de vida, algunos residentes viven de sus jubilaciones, mínimas –para cobrar deben viajar hasta Tinogasta o Belén-; algunos trabajan en una empresa vial, son becados en la municipalidad o viven de los animales que crían. Se estima que casi el 90 % de la escasa población de Cerro Negro son adultos mayores. A fin de hallar posibilidades de vida y de forjarse un futuro, muchas personas emigraron de este pueblo.
A través de una carta, personas nacidas en Cerro Negro que visitan su terruño manifestaron que hay un pedido de auxilio, por considerar que este pueblo se encuentra en estado de abandono. "Desde hace tres meses los habitantes de Cerro Negro no tienen agua y ni siquiera es potable ya que contiene un gran porcentaje de sal y otros minerales. Solo la utilizan para los animales, aseo personal, del hogar y plantas. Los habitantes se trasladan a localidades vecinas para conseguir agua potable”, expresaron.
Por ello, los habitantes y sus descendientes piden a todas las autoridades pertinentes, tanto gubernamentales como comunales, incluso al coordinador de la delegación de la DASI de Tinogasta, "solidaridad, señores, para ellos; no es suficiente que vaya un camión por semana a llevarles agua. Sean humanos y respetuosos; es momento de que vayan a visitarlos para ver la triste realidad que viven porque ni siquiera se ocuparon de ir a ver cuál es el problema por el cual no hay agua. Tienen suerte que en esta época haya agua en el río. Ellos trasladan los animales para que puedan beber. ¡Qué lástima que las pobres plantas no puedan hacer lo mismo! No se imaginan el estado de sequía que hay”.