miércoles 29 de julio de 2026

La producción de azúcar comenzó en Catamarca

La historia del viejo trapiche azucarero localizado en Piedra Blanca, revela que Catamarca fue pionera en la producción de azúcar. La industria nace en 1807, cuando don Antonio Molas del Viso, se embarca desde su Galicia natal hacia Buenos Aires, y en la travesía el barco debe detenerse por unos días en el puerto brasileño de Bahía. En esa escala observa los grandes cargamentos de azúcar que venían para Buenos Aires; es allí donde toma contacto con industriales azucareros y en él se despierta la inquietud propia de todo emprendedor, por cuanto arriba a nuestro país de ese viaje trayendo la idea fija de iniciar en el nuevo destino de su vida ese emprendimiento.

Para lograrlo hace llamar a su primo, Antonio del Viso, de la lejana Galicia, quien arriba al país en el año 1808 trayendo consigo un rudimentario manual para la construcción de un trapiche y varios rimeros de caña de azúcar, con lo que se iniciaría la producción de la materia prima. Allí los primos, contratando a carpinteros especializados en la industria naviera de Buenos Aires, inician la construcción del primer trapiche azucarero en Piedra Blanca. El producto se distribuía en forma de pilones y refinada en la Capital de Catamarca y todos los departamentos vecinos, existiendo documentación que prueba esta aseveración y que a los inicios de 1815 ya era una realidad la producción de El Trapiche de los Molas del Viso. El presbítero José Eusebio Colombres en 1814 le compra a Don Antonio Molas del Viso un trapiche con un rudimentario manual para la producción de caña de azúcar para iniciar el cultivo en los terrenos que tenía la capilla a su cargo en Tucumán. Todo esto ocurre hasta que en 1816 es designado para concurrir al Congreso de Tucumán, representando a Catamarca, y ya no regresaría; por cuanto posteriormente se lo designa Obispo de Tucumán y una vez afincado allí instala su trapiche, lo que permite mejores rindes de la caña de azúcar.

La industria original de Antonio Molas del Viso, duró en Piedra Blanca hasta el año 1841, cuando por resultado de las guerras intestinas que desangraron Catamarca, el trapiche y sus instrumentos fueron destruidos.
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