Wanda Nara: "Mauro está locamente enamorado de mí"
Separada de Maxi López, la modelo se confiesa y cuenta cuál es su relación con Icardi
Ella es así, como se muestra, un torbellino. Y todo lo que pasa a su alrededor es, indefectiblemente, noticia. Esta vez, Wanda Nara (26) protagoniza un auténtico culebrón: apenas se instaló en Argentina con sus tres hijos, Valentino (4), Constantino (2) y Benedicto (1 y medio) tras anunciar la separación de Maxi López (29) su marido desde hace siete años, los rumores de un tercero en discordia suenan cada día con más fuerza. ¿Quién es el candidato? El delantero del Inter de Milán Mauro Icardi, amigo de Maxi. Y como si a la historia le faltara algún condimento, el pretendiente de Wanda llegó al país el domingo en una visita fugaz: estuvo menos de 24 horas. En una charla íntima y exclusiva, Wanda rompe el silencio.
¿Qué se siente ser la mujer más buscada del momento?
Raro. Para Maxi y para mí la separación no fue algo novedoso, veníamos mal desde hacía un tiempo y no imaginé que iba a ser algo noticiable. Después caí en la cuenta de que los únicos que tenían claro lo que estaba pasando éramos nosotros.
Hasta ahora nunca hablaste del motivo que desencadenó la separación…
Nuestra separación tiene que ver con el desgaste de la relación. No es por una cosa puntual. En realidad, una de las razones por las cuales vine a Argentina fue para tratar de entender y encontrar la respuesta de por qué no estaban funcionando las cosas con Maxi. Si bien pasó un tiempo, ni Maxi ni yo tenemos nada claro todavía. Sabemos que existieron situaciones que nos enfrentaron pero no conocemos qué generó el quiebre, qué nos sacó las fuerzas para seguir intentándolo. Me casé muy joven e hice las cosas prolijas: tuve hijos, formé la familia que soñé y siempre acompañé a mi marido. Por eso me veo obligada a callar algunas cosas y no explicar los detalles, porque forman parte de mi intimidad. No lo vi con otra mujer, no leí ningún mensaje… Hay cosas que no sé de dónde las sacaron. No tengo nada malo para decir de Maxi. Cuando uno se separa es culpa de los dos, del que hizo algo mal y del que dejó que eso sucediera.
Pero ¿qué dejaron que sucediera? ¿Hubo infidelidad?
En este caso inventaron todo. Cuando se empezó a especular con que yo lo había engañado a Maxi lo primero que hice fue llamarlo. Le expliqué que me angustiaba mucho lo que se estaba diciendo de mí. Entonces él me escribió una carta aclarándome que si hay una persona en el mundo en la cual confía ciegamente es en mí. Eso me tranquilizó. El sabe la mujer que tuvo al lado, jamás se me cruzó engañarlo y ni siquiera tuve la oportunidad. Los hombres siempre me respetaron, nunca nadie se me acercó. Ni siquiera tuve candidato. Tres años seguidos estuve entre embarazos y pospartos… Además, iba de mi casa al jardín o a pasear con los chicos.
Pero ahora podrías… ¡Sos soltera!
Si ahora saliera con alguien no estaría cometiendo una infidelidad y creo que cualquiera de los dos puede apostar a otra relación. A mí me costaría un poco, más porque estoy en Argentina, en una casa nueva para mis hijos y los tres duermen en mi habitación… Sería difícil tener un affaire. La mujer en general la tiene siempre un poco más complicada.
Vos ya tenés un gran candidato, Mauro Icardi. ¿Vino a Argentina para verte?
Todo lo que hizo fue una sorpresa para mí. Llegué a pensar que los comentarios que ponía en Twitter eran mentira. Cada cosa que dice la reafirma y me da mucho miedo como actúa. Está muy seguro de todo lo que siente. Yo no me imagino nada con nadie o, mejor dicho, no me lo quiero permitir… ni siquiera pensarlo. Estoy tratando de no mezclar las cosas. Creo que si estuviéramos juntos empezaríamos mal. Tengo la autoestima bastante lastimada, es difícil imaginarme con otro.
¿Qué es lo que te planteó?
Lo que pretende alguien que dice estar locamente enamorado, quiere estar conmigo bajo cualquier circunstancia. Pero es mentira que me invitó a Milán. Yo no tengo pasaje de vuelta. Todavía no sé qué voy a hacer.
¿Cómo te sentiste con su declaración de amor en las redes sociales?
Tuve una etapa de bronca y lo bloqueé de todos lados para que no pudiera comunicarse conmigo. No podía creer lo que estaba haciendo, no era necesario publicar sus sentimientos. Después me empezó a escribir desde otros teléfonos y me decía cosas para hacerme reír, sabe que lo logra. Entonces le pregunté si esa declaración de amor era para mí, tenía que escucharlo directamente de él. Me dijo que sí, que sentía eso. No quise profundizar mucho porque siento que la cabeza me va a explotar. Hubiese estado bueno que apareciera una persona así, pero no sé si es el momento. A las cosas hay que darles un orden, más cuando hay chicos. Creo que todo va a fluir en algún momento. No solo estoy separada, también tengo tres hijos. Siento que se me viene abajo todo. Creo que por más que tenga una cita con Brad Pitt, no tengo las fuerzas para producirme o prepararme para conquistar a nadie.
LA HISTORIA NO OFICIAL
Más allá de lo que digan o callen sus protagonistas, en esta trama hay hechos concretos. El principal es que Mauro Icardi viajó a Argentina por veinticuatro horas y se hospedó en el hotel Intercontinental de Nordelta, ubicado muy cerca de la casa de Wanda, en el barrio Santa Bárbara. Desde su círculo íntimo aseguran que ella lo visitaría en Milán a fin de mes y que tendrían planes para recibir 2014 juntos en Punta del Este. Entre tanto, en otra demostración apasionada, Mauro se tatuó WANDA en su antebrazo.
¿Te frena el vínculo que Mauro tenía con Maxi?
Necesito tener la cabeza en blanco y terminar de instalarme en Argentina. Mauro es un muy buen amigo, que me acompañó en momentos difíciles para mí y realmente me sorprendió lo que dijo. Jamás estuve a solas con él, si se enamoró de mí fue después de verme con ruleros, mis hijos en brazos o cocinando. Nunca nos encontramos en un boliche, un bar o un restaurante. La buena onda que pegamos fue como amigos.
Maxi era también muy amigo de Mauro.
Sí, pero Mauro siempre tuvo más cosas en común conmigo. Cuando hablábamos, siempre coincidía con mi estilo de vida. Había temas que con Maxi no me animaba a tocar pero sí los hablaba con él y sentía que congeniábamos.
¿Viajaste a Milán para ver a Mauro?
Jamás lo visité. Fui a Milán un día pero estuve todo el tiempo en la Embajada con una amiga, Eugenia Caniggia, la cuñada de Mariana Nannis, haciendo trámites para mudarme a Argentina. Y encima Mauro no estaba en la ciudad. Esto fue así. Igual, en ese entonces ya nos habíamos separado con Maxi y aunque nos hubiésemos visto, en un día no te enamorás.
¿Maxi y Mauro tuvieron una charla?
Tengo entendido que ellos hablaron por teléfono y Mauro le habría dicho que, como yo estoy sola, él iba a luchar por mí, porque soy la mujer de su vida. Fue todo muy fuerte porque yo estaba volando desde Catania a Argentina cuando eso sucedió.
Entonces, ¿con tu ex está todo terminado?
En la carta que me escribió me dijo que siempre iba a tener las puertas abiertas para volver a empezar. Pero creo que las mujeres cuando decidimos separarnos somos más determinantes. Eso es porque hacemos el duelo mientras estamos al lado de nuestro marido. No llegué a Argentina recontra mal, fue en Italia donde la pasé peor. Lloré muchísimo con Maxi, nos abrazamos mil veces y hablamos de todo. No siento que haya vuelta atrás.
¿Ya no se habla de amor entre ustedes?
Cuando te separás es porque el enamoramiento se terminó. Tampoco lo pensé mucho, pero a esas palabras realmente les doy el significado que se merecen. Una persona que amás es aquella de la que no podés estar separado o por la que vas a luchar. Ya no estoy luchando para estar con Maxi, me quedé sin fuerzas. Siento que lo quiero un montón y que le deseo lo mejor para su vida, siempre voy a estar cerca para lo que necesite. Jamás le podría hacer daño o causarle dolor.
¿Imaginaste alguna vez este desenlace?
No, nunca. Para mí esto es el fin del mundo. Yo me casé imaginando que iba a envejecer con Maxi, pensaba que era un amor para siempre y que teníamos la típica historia de amor.
Y ahora, ¿qué pensás del amor?
Creo que el amor se transforma, te desilusiona y pierde las fuerzas. Para alimentarlo y mantenerlo hay que tener muchas ganas de estar con el otro y no perder la constancia, el diálogo ni la sinceridad. No es fácil, menos en estos tiempos. Igual, no me arrepiento de nada de lo que hice. Me casé y tuve tres hijos esperados y muy queridos. Lo volvería a hacer. La desilusión es que llegué al altar pensando que era para siempre.