Los niños hallaron un espacio para encontrarse con la lectura
El humor y los héroes atrapan a los más pequeños. Proponen que en las escuelas haya espacios diarios para la lectura.
Los cuentos de terror, los mitos y las historias heroicas son los relatos que más logran capturar la atención de los chicos en esta nueva edición de la Feria del Libro. También los docentes encontraron un espacio para la reflexión, gracias a los talleres como los que ofreció el profesor Sergio Martínez, en la 1º Jornadas de Narración Oral, dictadas por el Centro Provincial de Promoción de la Lectura y la Escritura. El silencio en la sala y las caras de reflexión que acompañaban fragmentos de diferentes textos, describían entre los presentes el interés que despertó esta valiosa actividad.
Cuando uno ingresa al predio, se acierta con una gran propuesta y variedad editorial. Pero lo que más aceptación genera es sin lugar a dudas la oferta de libros infantiles. Es que entre los pasillos de la feria todos coinciden que hay que incentivar el valor de la lectura entre los más chicos. Sobre ese vínculo, a veces descuidado en los ámbitos de aprendizaje escolar y en la familia, reflexionó la profesora Silvia Pérez, una de las encargadas de coordinar los talleres de lectura, narración oral, expresión artística, etc., destinados para niños y a los cuales ya asistieron más de 200 alumnos de las distintas escuelas de la ciudad.
“Para volver al hábito de la lectura es necesario crear en nuestros niños un vínculo personal con los libros. Actualmente no existe una naturalidad en la relación de los chicos con los textos y mantienen solamente un vínculo académico”, reflexionó la narradora.
“En estos últimos años se está revirtiendo la situación de que los niños no leen. En las escuelas y otras instituciones como las bibliotecas se está apostando a crear espacios de lectura, donde los chicos puedan estar en contacto con los libros y vincularse al mundo de la literatura. Hoy el panorama es alentador, pero hay que seguir insistiendo en que estos espacios sean frecuentes. Porque muchas veces el hábito se pierde porque no hay un círculo cultural que acompañe y despierte ese interés. Por eso nosotros insistimos en que en las escuelas se deben crear espacios diarios de lectura”, propuso Pérez.
“Hoy los cánones literarios siguen estando sobre todo con la implementación del polimodal y hay libros estipulados, pero son los docentes los que deben permitir que los chicos elijan su propio libro. Porque el no leer tiene que ver con que muchas veces se impone lo que no les gusta”.
Pérez considera que hay una recuperación de la lectura entre los chicos más pequeños, que están acostumbrados a que los mayores les relaten historias. “Pero los adolescentes y jóvenes, ya casi no reciben estimulación con los libros”, explicó.
Añadió que la clave para “enganchar” a los chicos con la lectura, está en qué se les cuenta y de qué forma. “Para volver a la lectura hay que regresar al relato, que es un estimulante. Todo depende de cómo se les transmitan estos textos. Pero para eso también es fundamental que los chicos vean leer y que les sea familiar el ambiente de la lectura. Los adultos tenemos que volver a leer para que los chicos nos sigan. Si en la mesa un padre comenta un texto, una noticia y lo recomienda seguramente despertará su curiosidad”, consideró Pérez.