13 de noviembre de 2015 - 19:07 Por Redacción El Ancasti Como todos los años, en los meses de octubre y noviembre se abre la temporada de pesca deportiva de truchas en todas las provincias de nuestro país para que todos los aficionados puedan desarrollar en forma responsable y sustentable esta apasionante actividad.
La pesca con mosca es la elegida a la hora de cumplir con el cuidado y conservación de los ámbitos de pesca. Esta modalidad, que crece el país y el mundo, cuenta en el ámbito local con un número ascendente de personas que la desarrollan. Recientemente se creó la ¨Agrupación de pescadores con mosca¨ que tiene como objetivo difundir, enseñar y educar las bondades de esa práctica.
Esta pesca artesanal data de cientos de años atrás, y hoy reconocida como pesca deportiva o recreativa. La función principal es sacar un pez utilizando un engaño artificial imitativo -como insectos, crustáceos o pececitos- o un ser vivo que se monta en un anzuelo.
Para lanzar una mosca al agua necesitamos una caña, un reel o carrete y una línea especialmente diseñada para alcanzar la distancia deseada. Existen diferentes tamaños de equipos que se adaptan al tenor de la pesca que se desea realizar.
Históricamente, el arte de pescar se caracterizaba por tres momentos: el de lanzar y sentir cuando el pez toma el engaño -más conocido como el pique-, el de entablar una feroz batalla en la cual se genera la explosión adrenalínica para el pescador y, por último, el momento de tener la emoción de lograr la captura soñada, llenándose de satisfacción y alegría por el objetivo cumplido.
Sin embargo, hoy en día, la investigación en ciencias naturales y sociales conducen a sumar a esta secuencia un cuarto momento que se ha vuelto bandera de quienes "mosquean”: la devolución con vida de la pieza obtenida.
Entender y practicar este cuarto paso es cerrar el círculo completo de una pesca deportiva acorde al mundo y sus necesidades de hoy en día. La satisfacción que produce devolver una trucha con vida al agua, nos deja la consciencia tranquila de saber que la naturaleza sigue su curso normal de la vida, que no contribuimos al malgasto innecesario de los recursos naturales, de la depredación de los ambientes, y por sobre todas las cosas saber que ese pez cada vez será una pieza más grande y llenará de satisfacciones a otros pescadores, y hasta inclusive a nuestros hijos.
Bellos lugares nos esperan, ríos, montañas, lagos, arroyos, diques, lagunas, y hasta el mar son lugares aptos para esta práctica. El pescador de mosca disfruta de cada momento, del contacto con la naturaleza, de los paisajes y de un sinfín de colores, sonidos y aromas que llenan de armonía hasta a las más complicadas almas. De esta manera, la pesca deportiva contribuye a renovar el mismo ser del hombre.
Todo esto es una sumatoria que, por defecto, deriva además en generar un gran atractivo turístico y económico, dando predilección a los lugares más conservados y protegidos. No hay que salir de nuestra argentina y ver como la Patagonia, en gran parte, desarrolla la gastronomía, la hotelería, el transporte, el comercio, aprovechando la mano de obra que ofrece la pesca deportiva. Y nuestra provincia, pese a estar en el rincón opuesto del país, no es la excepción a esto. Sus virtudes naturales, su territorio recostado sobre el relieve montañoso con cientos de cursos de agua dan cuenta de su enorme potencial. Pero hay algo inevitable que debemos saber: nos falta un largo camino por recorrer.
Tenemos ríos y arroyos trucheros a cinco kilómetros de la plaza principal de San Fernando del Valle, en casi todos los departamentos vecinos, contamos con la pesca de truchas de mayor altura en el mundo (una aventura inolvidable para cualquier avezado pescador en Tinogasta y Fiambalá, rodeados de salares, volcanes, y fauna típica casi en estado natural).
Concientizar a la gente de la importancia de todos estos recursos es fundamental. Enseñar desde niños y hasta grandes es una tarea difícil. Y, creemos -y nos encontramos trabajando en ello- que es necesario que la sociedad se vaya dando cuenta de a poco que cuidando, preservando y respetando, podemos desarrollar una actividad enmarcada en un mundo mejor, con mayores oportunidades, y que sea más sustentable y duradera.
Las anécdotas, las fotos, los amigos, los viajes, la investigación, las charlas y los debates tendidos, la ecología y el medio ambiente, constituyen el santo grial de esta gran pasión.
¿Es una actividad cara?
Mucha gente piensa que la pesca con mosca es una actividad cara pero, podemos asegurarlo, es como todo deporte. Con una pequeña inversión inicial podemos comenzar, luego existen muchas opciones que van desde muy económico a muy caro.
Otros dicen que solo es para expertos, pero creemos que tampoco lo es. Simplemente es cuestión de emprender y empezar, ya que nadie ha logrado descifrar el secreto de la actividad.
Hay quienes piensan que la técnica es muy difícil. Nosotros desmentimos categóricamente que así sea; simplemente hace falta dar un par de simples pasos con los cuales podemos iniciarnos en la actividad y, como suelen decir los pescadores, el que quiera pescado que se moje.
Otra pregunta que suele surgir es ¿la pesca es solo para hombres? Y nuevamente decimos: No, para nada. Inclusive, el dato revelador es que las mujeres son más aplicadas y están dotadas de una mejor técnica al momento de pescar. Asociado a esto, la pesca es una actividad que se presenta como una verdadera alternativa para la socialización y el contacto de la naturaleza de los niños.
De tal manera, a todos los pescadores les deseamos feliz inicio de temporada truchera. A disfrutar sin dejar de entender la importancia de todos los momentos de la pesca.