Viudos negros: entre citas por apps, estafas millonarias y muerte
Sin datos. Este tipo de delitos no suelen ser denunciados.
David Walter Aguirre, economista y docente universitario, de 55 años, fue asesinado tras un encuentro pautado en una app de citas en Caballito. Su caso encendió un alerta. Su muerte advirtió sobre el crecimiento de homicidios y estafas vinculados a bandas conocidas como “viudos negros”, que operan en citas por aplicaciones y aprovechan la vulnerabilidad de personas solas en la Argentina.
“Voy a contar un homicidio de las últimas horas. Preocupa el incremento de este tipo de mecánica. Este terminó con un homicidio, no todos terminan con homicidio. Y que comienzan con una estafa, que es una estafa sentimental y económica”, adelantó el periodista Paulo Kablan.
El caso que conmocionó a la investigación policial involucró a Aguirre: “El 4 de marzo, en Hidalgo 375, Caballito, su departamento, en el primer piso, un amigo lo va a buscar preocupado porque no respondía. Lo encontraron cerca de las dos de la tarde al cuerpo. Llamó a la Policía. Estaba muy golpeado. Le habían colocado la funda de una almohada en la boca, lo habían maniatado, lo habían golpeado, había sido asesinado”, detalló.
La modalidad, según describió el periodista, “comienza con una estafa sentimental y económica. Se aprovechan estos delincuentes muchas veces de personas que están solas y no quieren estar solas”. Kablan remarcó que “la investigación está abierta. Hay cierta información que se protege como datos que tienen que ver con cámaras de seguridad, análisis de las redes, de las páginas que él frecuentaba y mucha información tecnológica que se está procesando y ojalá termine con un detenido”.
El periodista definió el método policial. La modalidad genérica que se usa para este tipo de casos puede darse un ataque de un “viudo negro”, que en la jerga estrictamente policial es “viuda negra”. Aunque a los hombres también suelen decírseles “barba azul” porque suelen ser viejos delincuentes, que engañan de esta manera.
Kablan recordó el caso de Ariel David Castillo, de 48 años, administrativo y logístico del Teatro Colón, quien también resultó víctima de esta modalidad. “El año pasado, Ariel David Castillo tenía 48 años. Un hombre muy querido y muy respetado porque estuvo mucho tiempo a cargo de un área del Teatro Colón. Él estuvo en pareja mucho tiempo con un hombre que se fue a vivir a otra provincia y quedó solo”, precisó.
Una noche, a través de la red social Tinder, conoció a un muchacho. Lo invitó a ir a su casa. En la puerta de su casa hay una cámara de seguridad donde queda registrado que baja con esta persona a su vivienda. Poco después, esta persona sale y aparecen otros que llegan en un auto, que después salen solos. “Cargan el auto y se van. Le dieron una medicación, hay un consumo de una bebida alcohólica. La modalidad al estilo viuda negra”, aseguró.
La secuencia terminó en tragedia. Castillo se durmió. Al otro día, un amigo llegó a la casa, ingresó, él se despertó y la casa totalmente revuelta. Todavía bajo los efectos de este medicamento “que nunca quedó claro qué era”, Castillo se cayó por la escalera y se golpeó la cabeza. Lo llevaron de urgencia a un hospital donde sobrevivió algunas horas y lamentablemente murió como consecuencia de ese golpe. “Para la Justicia, no es que se murió de un accidente, esto es un homicidio provocado por el medicamento que le dieron”, advirtió.
A la vez, el periodista destacó la falta de denuncias: “Es un delito vergonzante, da vergüenza. Alguien que es engañado por una viuda negra o un viudo negro se expone la vida privada. Es difícil reconocer el engaño. Por eso tampoco hay tantas denuncias de este tipo de delitos que se cometen prácticamente a diario, te cuentan distintas fuentes policiales”, remarcó.
“El estafador de Tinder”
Hubo un caso que tuvo impactó internacional. “Fue tan famoso que generó una serie, no con personas fallecidas, sino con un daño económico monstruoso, que es el estafador de Tinder. El año pasado fue detenido el estafador de Tinder nuevamente en Georgia por un pedido de extradición de Alemania. La causa se cayó. Todavía tiene un juicio civil en Israel. Este tipo se hacía llamar Simon Leviev y utiliza el mismo argumento, la misma aplicación que es Tinder”, indicó. Simon se presentaba como “el príncipe de los diamantes” pero no lo era. Él decía ser el príncipe de los diamantes, era todo mentira, aclaró. En realidad se llama Shimon Yehuda Hayut. “Lo que hacía era más sofisticado, una especie de estafa piramidal. Con víctimas mujeres, se contactaba a través de Tinder con fotos muy llamativas. Empezó con estafas chiquitas, después más grandes. La plata que le robaba a una de las mujeres le hacía pasar una buena vida a otra, que después le volvía a robar”, explicó.
Estas maniobras generaron un impacto económico. Una vez que se agotaban sus recursos, hacía sacar un crédito, luego otro crédito, por U$D 100.000 o U$D 150.000. Cuando la víctima empezaba a sospechar, él le devolvía el dinero con un giro, que en realidad hacía él; era un dibujo.