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Interés superior del niño

"Una sola denuncia no puede implicar el quiebre de un vínculo"

Lo aseguró la jueza de Familia de Primera Nominación. A la vez, aclaró que no se pueden generalizar los casos.

9 de mayo de 2026 - 00:05

Así como “cada casa es un mundo”, en el Fuero de Familia cada caso es un proceso particular, donde se toca la fibra más íntima de un ser humano. Si bien padres y madres son los principales responsables de la crianza de los niños, los vínculos no pueden forzarse.

La jueza de Familia de Primera Nominación, Érica Saccher Maione comentó que en este ámbito judicial “se construye una solución a medida, más aún para proteger a las personas más vulnerables socialmente. “Niños y niñas pueden ser vulnerados por ambos padres. Se debe tomar la decisión menos peor. Tenemos la obligación de escuchar y tener en cuenta la opinión de niños, niñas y adolescentes. Se debe decidir para proteger el interés superior de los niños. De ninguna manera, una sola denuncia o manifestación unilateral de voluntad puede implicar el quiebre de un vínculo, menos si esa denuncia es entre dos padres. En todas las decisiones se suele tener en cuenta el interés superior del niño por el de sus padres”, indicó.

Igualdad

Además, la magistrada advirtió que la perspectiva de género no es una “ideología de género”, es una obligación constitucional y convencional, por la CEDAW, que tenemos todos los operadores del Estado, no sólo los jueces. “Todos los operadores de los tres poderes del Estado y la sociedad en general tienen la obligación de respetar la perspectiva de género para tomar decisiones. Esto se basa en cuestión estadística e histórica de desigualdad de las mujeres para acceder a derechos”, explicó.

En palabras de Dora Barrancos, señaló, las mujeres debieron pasar por varias revoluciones para poder acceder a sus derechos. “Si no fuera por la perspectiva de género o por el feminismo, no estaríamos acá; estaríamos en la casa cuidando hijos, no podríamos trabajar, no podríamos votar”, citó Saccher Maoine.

Con este criterio, la jueza reconoció que actualmente hay padres (varones) al cuidado de los niños, aunque se trata de excepciones. Es decir, prevalece la romantización de las tareas de cuidados y los estereotipos de género: la mujer, al cuidado de los hijos y el hombre, como proveedor.

“No es que siempre vamos a fallar a favor de la mujer. Vamos a fallar a favor de los niños, en primer término. Si está demostrado, con informes y con la escucha activa, que ese niño está mejor ciudado con su papá, por supuesto que se va a otorgar el cuidado personal al padre y vamos a ordenar la cuota alimentaria a la mujer. Hay excepciones; se da la inversa, que el varón está a cargo de las tareas de cuidado. El varón también se hace cargo de su parte de la corresponsabilidad y la mujer sale a trabajar. Hay cambios que quieren intentar llegar a una igualdad”, aseguró.

En este sentido, indicó que en los últimos tiempos, el Juzgado de Familia registra una estadística alta de varones con el cuidado personal de sus hijos. A la vez, hay mujeres que deben pagar cuota alimentaria. Sin embargo, aclaró que el 80 % de las demandas por cuota alimentaria son impulsadas por mujeres. “Puede haber falsas denuncias pero nadie se somete porque tiene ganas, a pasar todo lo que implica el proceso de la denuncia. Hay situaciones en las que se toman medidas preventivas pero, a los dos días, se acredita con pruebas cómo sucedieron las cosas y que fue a la inversa, que la mujer provocó la pelea. En estos casos, la medida se levanta automáticamente. Son medidas cautelares, que se pueden revisar”, aclaró.

Procesos

Cuando los conflictos entre padres no se resuelven de manera privada, la Justicia interviene. Según la jueza Saccher Maione, las reglas son distintas a las de cualquier otro fuero. También, indicó que en Derecho de Familia “nada es cosa juzgada, nada es para siempre”. En este fuero, la dinámica cambia todo el tiempo. A la par, los plazos en esta materia son distintos.

Además, comentó que en los procesos de comunicación puede haber “quiebres vinculares”. Los niños crecen y sus circunstancias van cambiando. “Nada en Derecho de Familia es matemático. Debe haber una respuesta real a la situación. El rol nuestro, como juezas de Familia, es construir una solución componedora del conflicto para que vivan mejor de otra manera. Después del divorcio, tenemos que ver otras cuestiones como la cuota alimentaria, el régimen de comunicación de los hijos o cómo se van a distribuir los bienes en común. Esas cuestiones no tienen un tiempo”, aseguró.

También explicó que la cuota alimentaria va cambiando, según las necesidades de cada niño. A medida que crece, las necesidades cambian y hay otros intereses. A la vez, deben contemplarse gastos extraordinarios. Se van presentando incidentes en el proceso, que van alargando la situación, remarcó.

“No podemos tomar decisiones mágicas. No se pueden forzar vínculos. Hay hijos que no quieren ver a su padre o a su madre. Esa cuestión no se puede forzar. Sólo puede trabajarse mediante terapia psicológica. El niño y el padre tienen derecho a tener vínculo pero el derecho a vincularse y a tener comunicación es más del niño que del padre. El hijo es un sujeto de derecho, no un objeto. Merece la máxima protección reforzada del Estado en sus tres poderes, la familia y la sociedad”, señaló.

En caso de desacuerdo, por parte de alguno de los padres con relación a la decisión tomada, existe la posibilidad de apelar en la Cámara de Apelaciones. Ésta es la segunda instancia y revisa las decisiones de primera instancia. El derrotero judicial puede continuar en instancias superiores. “El que no está de acuerdo, tiene la posibilidad de apelar la resolución para que otros jueces la revisen”, comentó.

Ante la disconformidad en una resolución, la jueza reconoció que la exposición mediática de casos particulares también genera vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes. Los chicos van a la escuela, tienen amigos y se relacionan a través de las redes sociales. De esta manera, tienen acceso a la información que se difunde en los medios.

“Exponer un conflicto en los medios termina afectando a los hijos. De por sí, por su edad, los hijos son vulnerables. Ellos dependen de un adulto para todas las cuestiones de sus vidas. Padres y madres son responsables en todas las instancias de crecimiento para una infancia y adolescencia feliz. Muchas veces, los niños son víctimas de decisiones de los adultos. Los padres toman las decisiones que ellos creen correctas. Eso es el adultocentrismo: pararse desde la mirada del adulto y decir lo que cree que es mejor para su hijo. ¿Preguntó a su hijo qué le parece? ¿Qué siente? La obligación de la escucha activa, no sólo la tenemos los jueces. También la tienen los propios padres. Si como padre o madre no tenemos en cuenta el deseo de un hijo, también se vulnera sus derechos. Los padres no miden el daño que hace a sus hijos exponer ese conflicto”, explicó.

Sharenting

En la era digital, la crianza de hijos tiene una arista compleja. El crecimiento de niños, niñas y adolescentes como el desarrollo de las redes sociales tienen sus propios tiempos. Madres y padres suelen compartir fotos y videos de sus hijos. En estos casos, se deben tener en cuenta los riesgos de compartir estas imágenes. El término “sharenting” refiere a compartir contenido de los hijos en internet.

Al respecto, la magistrada advirtió que tanto padres como madres no son los dueños de la vida y de la identidad de los hijos; no suelen preguntar a sus hijos si deseen que se comparta fotos o información; directamente lo hacen. “Es mucho más grave si se expone una situación conflictiva porque se está exponiendo el sufrimiento mismo del niño para que todos conozcan lo más íntimo de su vida, su historia y sus conflictos”, advirtió.

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