miércoles 24 de julio de 2024
Editorial

Un rechazo con argumentos inverosímiles

A fines de 2021, cuando la pandemia de Covid-19 seguía causando miles de muertes diarias en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud empezó a gestar, con la adhesión de las principales naciones del mundo, un “Tratado sobre pandemias”. El propósito de la iniciativa era que “todos los países del mundo estén mejor preparados y sean capaces de responder de forma eficaz y equitativa frente a futuras pandemias”.

El tratado terminó de cobrar forma este año y fue presentado en la novena reunión del Órgano de Negociación Intergubernamental que se desarrolló este año. Allí, la OMS y negociadores de los distintos gobiernos debatieron el proyecto, que incluye financiamiento para la preparación frente a pandemias, el acceso equitativo a las contramedidas médicas necesarias durante las pandemias y el refuerzo del personal de salud.

El tratado pandémico se denomina “Convención, Acuerdo u otro Instrumento Internacional sobre Prevención, Preparación y Respuesta ante Pandemias” y propone el fortalecimiento de los sistemas de salud pública, la cooperación internacional y la financiación de infraestructuras esenciales. También destaca la importancia de la investigación y el desarrollo de tecnologías médicas y una gestión más transparente y equitativa de los recursos globales.

Esta semana, sin embargo, se conoció que el gobierno argentino no adherirá al tratado. El argumento fue inverosímil: “El Ministerio de Salud dejó en claro que nuestro país no suscribirá ningún acuerdo pandémico que afecte a la soberanía”, dijo el vocero Manuel Adorni. Y luego agregó: “En Argentina las decisiones las toman los argentinos”.

No se entiende cómo un acuerdo de estas características, orientado a coordinar acciones ante la emergencia de una pandemia para hacerlas más eficientes, pueda afectar de alguna manera la soberanía nacional. Tal vez deba leerse el rechazo de la gestión libertaria al tratado pandémico en clave ideológica y económica.

La dirigencia cercana al pensamiento libertario ha cuestionado con dureza el aislamiento social preventivo y obligatorio ordenado en la Argentina durante la pandemia, e incluso descreen de muchos de los aportes de la ciencia en materia de salud. Pero además un eventual acuerdo global para el abordaje de una futura pandemia requiere de financiamiento estatal, que el gobierno de Javier Milei es tan reticente de practicar, también en temas de extrema sensibilidad social como la salud pública. Estas razones tienen más peso que las esgrimidas por el vocero Adorni respecto de una presunta defensa de la soberanía nacional.

Sin embargo, la articulación de acciones en materia de prevención de la salud con otras naciones y con organismos supranacionales no debería desestimarse en función de razones ideológicas o puramente economicistas. Prevenir en salud es mejor que curar y nunca puede considerarse un gasto, sino una inversión con réditos inmediatos.

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