domingo 5 de abril de 2026
Cara y Cruz

Transformaciones con correlato político

Las primeras tres semanas de Javier Milei como presidente de la Nación han trastocado la economía y amenazan...

Las primeras tres semanas de Javier Milei como presidente de la Nación han trastocado la economía y amenazan con reformular completamente también, si prosperan el Decreto de Necesidad y Urgencia y la denominada ley ómnibus, la estructura institucional de la Argentina.

Semejante cambio tiene inevitablemente su correlato político. La grieta kirchnerismo-antikirchnerismo, sobre la que cabalgó la campaña de Patricia Bullrich hasta hace apenas dos meses, por ejemplo, suena a cosa de un pasado lejano, aunque todavía siga teniendo cierta gravitación para alinear fuerzas de un lado y del otro.

Los anuncios económicos del ministro Luis Caputo, la cadena nacional de Javier Milei anunciando el DNU y la presentación en el Congreso de la ley ómnibus fueron tres hechos que funcionan como hitos en la reconfiguración del escenario político, sobre todo en la oposición, la cual se verá reflejada en las próximas semanas en el Congreso de la Nación.

Milei sigue manteniendo la iniciativa política y la adhesión de su núcleo duro, aunque ha sumado también adhesiones en el Pro y una actitud conciliadora de varios de los gobernadores, lo que no es apoyo explícito a sus políticas pero sí un acercamiento que eventualmente puede traducirse en votos favorables en las cámaras legislativas para las iniciativas del Ejecutivo nacional.

Raúl Jalil ha dado muestras en varias oportunidades de su postura dialoguista. Incluso en una reunión que mantuvo el martes con los legisladores nacionales de Catamarca. También en declaraciones periodísticas a la televisión nacional, en las que sostuvo el miércoles por la noche, refiriéndose al gobierno de Milei, que “hay un cambio de paradigma que hay que acompañar".

De todos modos, esta posición parece no ser compartida de un modo uniforme por los que participaron de aquella reunión. La senadora Lucía Corpacci cargó nuevamente contra el DNU, al que calificó de “verdaderamente peligroso, porque en sus 336 artículos y 16 títulos busca modificar todo, las sociedades del Estado, algunas cosas de la Justicia, modifica el régimen laboral; este DNU es pretender modificar el sistema argentino mediante un decreto”. Y respecto de la ley ómnibus, opinó que “básicamente pretende anular el Congreso y permitir que el presidente gobierne por decreto permanentemente”. Incluso el propio Guillermo Andrada, que había compartido la necesidad de tener una posición dialoguista con el gobierno nacional, realizó publicaciones en sus redes sociales cuestionando el proyecto de ley presentado.

No parece sensato presuponer que todo el peronismo está en la vereda de enfrente al del oficialismo nacional. El escenario en el Congreso exhibe un reacomodamiento. En la Cámara de Diputados ningún bloque tiene mayoría. El más numeroso es el de Unión por la Patria, pero otros legisladores mayoritariamente de origen peronista conforman un nuevo bloque liderado en principio por Miguel Ángel Pichetto y que incluye también a legisladores del schiarettismo.

El bloque de Juntos por el Cambio es el más dañado. Un sector del Pro está alineado con Milei y otro no. El radicalismo y la Coalición Cívica tienen rasgos hasta ahora opositores. Los diputados de partidos provinciales son una incógnita y la izquierda es coherente ocupando su rol opositor. El bloque de la Libertad Avanza tiene solo 17 diputados. Un panorama similar se observa en el Senado.

La reconfiguración de los espacios de poder tienen el vértigo de los cambios propiciados por Javier Milei. Las alianzas que existen hoy pueden desaparecer mañana. Y esos cambios permanentes obedecen al rumbo de la política nacional, que incluye las medidas impulsadas por el gobierno pero también el humor social, que suele condicionar de manera rotunda los alineamientos políticos de las distintas fuerzas.

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