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Editorial

Tiempos de austeridad

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17 de febrero de 2022 - 00:12

A diferencia de lo que sucedió en crisis anteriores, por ejemplo la de 2001-2002, el panorama fiscal de las provincias argentinas no es el problema principal. La mayoría de los estados sub-nacionales tienen una situación que está lejos de la abundancia, pero tampoco están en quiebra. Más complicado es el panorama fiscal nacional, pero sin dudas ambos están estrechamente vinculados.

Los relativamente buenos números provinciales se sustentan en el incremento de los envíos coparticipables, que son automáticos y dependen de la recaudación de algunos impuestos. La reactivación económica del último año ha impulsado los montos en este concepto, por lo que viene aumentando más que la inflación. Tuvo, en enero, un crecimiento real del 3 por ciento.

Pero también se han incrementado las transferencias presupuestarias discrecionales desde el Estado nacional: un 134 por ciento interanual durante enero. Según un estudio realizado por la consultora AERARIUM, en ese período se enviaron a las provincias 25.500 millones de pesos.

También crecieron de manera notable, en términos relativos pero también reales, las transferencias a los municipios, tanto las automáticas como las discrecionales. La asistencia directa del Gobierno Nacional a los gobiernos locales fue de $4.096 millones, lo que implica un incremento del 524 por ciento interanual. El 95 por ciento de esos fondos correspondieron, según el estudio de la consultora, a gastos de capital ($3.906 millones).

La tranquilidad de los gobernadores podría verse alterada una vez que empiece a regir el acuerdo entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional. La tranquilidad de los gobernadores podría verse alterada una vez que empiece a regir el acuerdo entre el Gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional.

La tranquilidad de los gobernadores provinciales en la administración de sus jurisdicciones, sin embargo, podría verse alterada una vez que empiece a regir el acuerdo entre el gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional. Es que la Argentina se comprometió ante las autoridades del organismo a limitar en el futuro las transferencias discrecionales hacia las provincias, pauta que ya se encontraba mencionada en el consenso fiscal que las provincias suscribieron el año pasado con el gobierno federal, recibiendo como compensación la autorización para incrementar ingresos brutos.

No se conocen precisiones respecto de hasta qué punto se reducirán esas partidas, pero se presupone que se trata de un concepto atado a la reducción paulatina del déficit fiscal acordado con el Fondo. Si además el crecimiento económico se ralentiza por el ajuste de las cuentas acordado en el marco de la renegociación de la deuda, las finanzas provinciales pueden verse afectadas, lo mismo que cierto equilibrio alcanzado desde hace más de una década.

Habrá que esperar, pero todo indica que se vienen tiempos más difíciles para los estados subnacionales. Si eso sucede, deberán los gobiernos provinciales, y del mismo modo los municipios, adaptarse a los nuevos tiempos de austeridad con responsabilidad, limitando los gastos innecesarios, muchos de ellos vinculados a clientelismo político, sin afectar el funcionamiento general del Estado en su relación con los ciudadanos.

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