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Convirtió su experiencia en una muestra artística

"Sombras de la fe", un proceso de sanación para una víctima

Agustina denunció al sacerdote Juan de Dios Gutiérrez, quien actualmente cumple una condena por abuso.

29 de diciembre de 2024 - 00:05

Actualmente en el Museo Histórico, sito en Chacabuco 425, se expone la obra “Sombras de la fe: enfrentar el calvario a través del proceso creador del arte”. La artista es Agustina, una joven de 25 años. Recientemente se recibió de profesora de Artes Visuales. Además, fue víctima de abuso sexual eclesiástico. Junto con su mamá denunció al sacerdote Juan de Dios Gutiérrez. Fue querellante durante ese proceso judicial. Hoy es sobreviviente y convirtió todo ese calvario en un proceso de sanación. Es así que abrió las puertas para mostrar su trabajo y exponer su experiencia de vida.

“La vergüenza debe cambiar de bando” es la bandera que levantan algunas personas víctimas de delitos sexuales. Agustina encontró en el arte un modo de sanar y a la vez para compartir su experiencia. La muestra estará abierta al público hasta el 15 de enero.

En una charla con El Ancasti, contó que en 2019 comenzó a cursar. Para finalizar sus estudios debía realizar una muestra para la Cátedra Producción Final Dibujo. Mientras estudiaba, surgió la necesidad de contar su historia, como un modo de manifestar ese dolor. Esta muestra fue la oportunidad ideal.

“Las sombras guardadas en el inconsciente quieren salir. Se exteriorizan de esa manera. No podía hablar y lo expresé a través de dibujos. Es un modo de sanar.

Es un proceso”, contó. Algunos artistas escriben, otros cantan y Agustina, como artista visual, decidió plasmar su experiencia en papel, con tiza pastel. La motivó un deseo sanador.

Con la idea de compartir su experiencia y llevar un mensaje de aliento a otras víctimas, la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico tiene pensado llevar la muestra a la ciudad de La Plata, en Buenos Aires, a Córdoba y Tucumán.

“Es un llamado a la reflexión. A veces, no se conoce el proceso de las víctimas. Al principio era muy difícil. En los pueblos se conservan algunas tradiciones. Luego, vino el proceso judicial. La muestra es una contraposición al Vía Crucis. Por eso son 14 piezas”, explicó.

Luego de haber transitado un camino tan difícil, Agustina hoy dice sentirse “feliz y tranquila”. Consideró que en este camino se requiere de mucho compromiso para “sobrellevar y sobrevivir”.

El inicio

En octubre de 2015, una mujer denunció al sacerdote Juan de Dios Gutiérrez por haber abusado sexualmente de su hija adolescente. El fiscal Jorge Flores de Belén ordenó la inmediata detención de Gutiérrez, quien tenía a cargo una agrupación juvenil que trabajaba con la Iglesia y realizaban diversas actividades. En ese contexto fue que la víctima conoció al sacerdote. Tras la denuncia penal, el cura estuvo privado de su libertad hasta el 2 de diciembre de 2015 cuando fue excarcelado. La pericia psiquiátrica ordenada por la Justicia describió al cura Gutiérrez como "narcisista y psicópata". A la vez, los informes pertinentes señalaron a Gutiérrez como “un manipulador que confundió a la chica en esta historia en que él es el papá y ella la hija”. En este sentido, se explicó que el cura “hacía un juego para superar los preceptos religiosos y prejuicios de él. A pesar de eso, él la manipuló y se aprovechó. La confundió a la chica porque es un hombre mucho mayor que ella. En ese momento tenía 28 años y ella 16”. Los informes describieron a Gutiérrez como un “manipulador al punto de destruir la subjetividad del otro”.

Culpable

En abril de 2021, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación halló culpable al cura Gutiérrez del delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso" y lo condenó a la pena de 12 años de prisión. El religioso presentó un recurso de casación pero la Corte de Justicia rechazó el planteo y confirmó el fallo de Cámara.

El sacerdote hizo un último intento. Presentó un recurso extraordinario federal para presentar su caso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El planteo fue rechazado.

Para los ministros de la Corte quedó acreditado que el sacerdote, aprovechando su condición y rol social, elige a una adolescente vulnerable. “Lentamente la va aislando de su grupo familiar.

En efecto, ese aislamiento familiar tenía por objetivo que la chica se sintiera sola, incomprendida, entrampada. Existió una relación asimétrica de poder, en donde la víctima fue claramente manipulada. La víctima no buscó relacionarse con el adulto, es el adulto el que buscó relacionase con ella.

El imputado la cargaba con el peso del secreteo de la confesión, de que todo se borra con la confesión, lo cual ha generado en la joven sentimientos de culpa, angustia, vergüenza, confusión, coerción. Gutiérrez se burló de ella, la engañó, la manipuló y la cosificó”, remarcaron los ministros en los fundamentos.

Otras causas

Ensotanados y docentes, acusados con la biblia en mano

La Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales eclesiásticos de Argentina informó que Catamarca es la provincia con más casos denunciados de todo el país. A través de las redes sociales, la ONG publicó "un mapa que es mucho más, es un entramado de encubrimiento, dolor y revictimización", en alusión a la diócesis de Catamarca.

Fueron denunciados e imputados los curas Renato Rasgido, Juan de Dios Gutiérrez (ambos ya condenados, pero Rasgido mantiene la libertad hasta que el fallo quede firme), Moisés Pachado –fallecido hace dos años, sin llegar a juicio- y Eduardo López Márquez, próximo a ocupar el banquillo.

También hay catequistas y profesores de Religión imputados. Actualmente, tres docentes tienen causas abiertas. Los tres son catamarqueños pero solo dos tienen expedientes en la provincia. El tercer imputado, si bien es oriundo de esta provincia y reside aquí, fue denunciado en Buenos Aires.

Ángel Gabriel Olivera fue imputado por "grooming".

Tomás Daniel Rodríguez fue imputado por el fiscal Federico Soñora de la Unidad Funcional de Instrucción N°4 de Moreno por “abuso sexual agravado por resultar gravemente ultrajante para la víctima y agravado por ser cometido por un ministro de culto encargado de la guarda”.

El catequista Julio Rodrigo Lobo está imputado por “grooming”, “amenazas coactivas”, “abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores”.

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