Los días pasan y el misterio sobre qué sucedió con Pedro Kreder y Juana Morales se hace cada vez mayor. Los jubilados fueron registrados por última vez el sábado 11 de octubre, cuando salieron desde la casa del hombre en Comodoro Rivadavia para, aparentemente, pasar un día de campo. Pero desde entonces nada se sabe de ellos. Lejos de encontrar certezas, la investigación mantiene abiertas dos hipótesis principales: una desaparición accidental o la intervención de terceros. El despliegue para hallar rastros de la pareja en Rocas Coloradas no trajo hasta ahora resultados claros. La policía chubutense, junto a otras fuerzas, rastrilló la zona y no encontró pruebas ni indicios que permitan confirmar por dónde pasaron los jubilados.
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Sigue la búsqueda de los jubilados
En paralelo, se supo que las cámaras de seguridad públicas y privadas no ofrecen imágenes que muestren a Kreder y Morales dentro de la camioneta en la que partieron ese día. El fiscal jefe Cristian Olazábal explicó que, a pesar de los relevamientos y las pericias, “ninguna imagen confirma que estén los dos dentro de la camioneta”. Lo que sí está determinado es que ambos salieron de la casa de Pedro y se subieron al vehículo.
Las tareas de búsqueda se dan en un terreno hostil y de difícil acceso. La zona está compuesta por suelos en los que, según el propio ministro de Seguridad de Chubut, Héctor Iturrioz, cualquier persona puede hundirse al romper la capa superficial. Además, la presencia de fauna salvaje complica las tareas de los equipos que avanzan entre grietas, zanjas y caminos poco transitados.
Durante la investigación, las fuerzas analizaron varias huellas encontradas cerca del vehículo, pero las pericias determinaron que correspondían a un grupo de runners que suele recorrer la zona. El funcionario detalló que en el interior del vehículo se encontraron provisiones, carpa, bolsas de dormir y sombrillas, todo en perfecto estado, lo que refuerza la idea de que planeaban un día de campo. También había una campera de Kreder. Lo que no se hallaron fueron celulares.
Hasta ahora, los reclamos anónimos y testimonios extraoficiales tampoco sirvieron para avanzar en la causa. Una denuncia hecha a la línea 134 sugería un robo violento, pero las recorridas policiales en todos los refugios y ranchos de la zona no arrojaron indicios de violencia ni faltantes. Así, para Iturrioz, la hipótesis más consistente sigue siendo una pérdida accidental: “No había ningún signo de violencia, ni en la camioneta, ni en las adyacencias. Objetivamente, la hipótesis más fuerte es una pérdida accidental. Se había mencionado una fogata, pero era de antigua data”, señaló el funcionario a medios locales.
Siguiendo esa línea, las autoridades consultaron a profesionales sobre la distancia que una persona puede caminar en ese entorno, pero no hay consenso: algunos estiman siete kilómetros, otros hablan de veinte o más, según la edad y el estado físico. El propio fiscal Olazábal remarcó la dificultad de confirmar cualquier escenario: “Las dos hipótesis están en un pie de igualdad, porque no hay elementos para ubicar una por encima de la otra”.