El Fuero Penal Juvenil tiene como norte la reinserción social de los adolescentes en conflicto con la Ley. El objetivo es claro pero el proceso es complejo. Este fuero especializado tiene características muy particulares. Los acusados son adolescentes de 16 y 17 años –con todo lo que ello implica- y en ocasiones están marcados por historias de vida muy dramáticas. A veces no están escolarizados, vienen de familias disfuncionales –o con padres ausentes- como así también pueden estar atravesados por problemas de adicción (propios o de su familia). Por ello, su abordaje implica una especialización.
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Se consolidan herramientas en la Justicia Penal Juvenil
Se trata de herramientas para dar celeridad a las causas judiciales y dar una respuesta a los conflictos.
En el Tribunal Penal Juvenil de Catamarca, las causas se tramitan con la debida diligencia que cada expediente amerita. A tal fin, se tienen en cuenta principios como economía procesal o “Justicia restaurativa” y “medios alternativos para la solución de conflictos”.
Días pasados en la Cámara de Sentencia Penal Juvenil se llevó a cabo un juicio abreviado. La audiencia fue presidida por el juez del fuero especializado Rodrigo Morabito. El Ministerio Público fue representado por el fiscal especializado Guillermo Narváez. El joven, adolescente al momento de los hechos, fue asistido por el defensor Penal Juvenil Daniel Véliz. El acusado debía responder por “encubrimiento por receptación, robo simple, robo calificado y robo en grado de tentativa (dos hechos), todos en concurso real. Según la investigación, los hechos ocurrieron entre 2022 y 2024. El joven confesó y reconoció su responsabilidad. Había protagonizado un robo con violencia en la vía pública. También había ingresado a una vivienda tras perforar una pared y sustraer diversos bienes. Si bien intentó cometer dos robos en distintos domicilios, estos no se consumaron. Fue sorprendido por vecinos y efectivos policiales.
Además de admitir su responsabilidad, el joven reconoció que su vida se estaba encaminando. Recordó que tenía malas compañías. No obstante, logró superarse y realizar un tratamiento para dejar atrás el consumo problemático y ya tiene un trabajo formal. Además, es padre de un bebé de meses. Pidió una nueva oportunidad.
Dada la confesión, tanto el fiscal como la defensa acordaron una pena de tres años en suspenso. El magistrado homologó el acuerdo y, a la vez, impuso pautas de conducta, entre éstas asistir a la escuela y culminar los estudios.
“Medidas alternativas”
Con el objetivo de dar respuesta tanto a la víctima como al acusado, la Ley Provincial 5544 de Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil establece otras alternativas para las causas penales. No es solo un castigo; en ocasiones, se trata también de educar, siempre con la premisa de impartir justicia.
La Cámara de Sentencia Penal Juvenil realizó varios procesos en varias ocasiones. Estos casos tenían un punto en común: la reparación del daño. El juez Penal Juvenil Fabricio Gershani Quesada declaró la responsabilidad penal de cinco jóvenes y con el consentimiento de las diferentes víctimas, se dispuso el resarcimiento del daño causado. Con este norte, el magistrado ordenó a los jóvenes, además de reparar el daño, concluir la escuela y realizar tareas comunitarias, entre otros requisitos, todos los cuales fueron cumplidos.
“En el entendimiento que resulta necesario brindar un servicio de justicia eficaz, que permita a la víctima realizar su ideal de haber recibido justicia y a la sociedad la tranquilidad de que los hechos ilícitos no queden impunes, pero que a la vez sirva al infractor a título de sanción de no repetición permitiendo a los jóvenes entender que el delito se paga y que la vida delictiva tiene consecuencia”, consideró.
El magistrado compartió la experiencia de la implementación de estas medidas alternativas en el Precongreso Nacional del XVI Congreso Latinoamericano de la Niñez, Adolescencia y Familia, que se llevó a cabo en junio último en Tucumán. Gershani Quesada fue uno de los disertantes invitados y abordó sobre “Reparación integral en los procesos penales juveniles. Luces y sombras”.
En la ocasión, remarcó que estas herramientas también pueden empoderar a la víctima en su conflicto, debido a que tiene participación en el proceso. “Las medidas alternativas dan buenos resultados. Tenemos una herramienta; está. Hay que incorporarla. Creo que es hora de dar paso a los medios alternativos de solución de conflictos que agilizan los procesos y buscan una reparación de la víctima, respetar su autonomía y su intervención real en el conflicto que la tiene como protagonista, evitando su revictimización propia de los procesos tradicionales. Nos debemos un debate profundo al respecto”, consideró.