Postergan audiencia para resolver recurso de casación
Jorge Castro y Mónica Murúa recibieron 10 y 5 años y 6 meses, respectivamente. La defensa pidió anular el fallo.
Planteo. Para la defensa, Jorge Castro (izq.) es inimputable.
La Sala Penal de la Corte de Justicia reprogramó la fecha de la audiencia para tratar el recurso de casación interpuesto por la defensa de Mónica Beatriz Murúa y Jorge Roberto Castro -madre e hijo-, condenados por el asesinato de Miguel Ángel “Látigo” Ferreyra.
La audiencia estaba prevista para el 27 de abril, pero por cuestiones de agenda fue postergada para el 5 de mayo. El hecho que se les endilga ocurrió en septiembre de 2023, en Valle Viejo, cuando Ferreyra y Castro discutieron y se enfrentaron físicamente, ocasión en la que Castro apuñaló a “Látigo” en el tórax, causándole la muerte. Castro fue declarado culpable en juicio por jurados por el delito de homicidio simple en calidad de autor, mientras que Murúa fue hallada culpable de homicidio simple en calidad de partícipe secundaria.
El juez director, Silvio Martoccia, impuso una condena de 10 años de prisión para Castro y de cinco años y seis meses para su madre. La defensa de ambos, a cargo de Jorge Bracamonte (h) y Gabriel Quiroga Barros, recurrió en casación solicitando la revocación del fallo, al sostener que Castro es inimputable y que la condena a Murúa no corresponde.
Sin embargo, en los fundamentos de la sentencia el juez director advirtió que “si bien el jurado descartó la inimputabilidad y afirmó la capacidad de comprender la criminalidad del acto, no puede soslayarse que dicha condición incide como factor atenuante en el juicio de culpabilidad, al disminuir su capacidad de autodeterminación sin excluirla”.
Por otra parte, cuestionó a la Fiscalía y a la querella, representada por el abogado Sebastián Ibáñez, por haber sostenido durante el juicio que la mujer fue partícipe secundaria y luego pretender agravantes que la equipararían al autor del homicidio. “Esto es manifiestamente inadmisible”, consideró. En cuanto a la pena para Murúa, el juez señaló que los acusadores “incurren en una grosera incongruencia con sus propios actos”. El Ministerio Público Fiscal solicitó siete años de prisión para la madre, mientras que la querella fue aún más lejos y pidió 10 años de prisión, prácticamente el máximo dentro de la escala disminuida. La querella sostuvo que Murúa, siendo una persona mayor y madre de Castro, con una palabra podría haber evitado la muerte de Ferreyra, y que la situación de ambos ante la Justicia podría haber sido distinta.