sábado 24 de febrero de 2024
Cara y Cruz

Peronismo a la catamarqueña

La reacción del presidente Javier Milei al fracaso de la Ley Ómnibus fue una declaración de guerra a las provincias, a las que asigna el ministro de Economía Luis Caputo “la mitad del déficit” que pretende reducir a 0 este año. Milei marcó decididamente a los gobernadores como miembros caracterizados de “la casta” y los conminó a “elegir de qué lado están” en un tuit cargado de amenazas que difundió desde Italia.

“Durante toda la campaña dijimos que nosotros íbamos a enviar nuestros proyectos al Congreso y los políticos iban a tener que decidir de qué lado de la Historia querían estar. Si querían ser parte del cambio o querían seguir manteniendo sus privilegios. También dijimos que si no acompañaban los cambios, los íbamos a exponer frente a la sociedad para que sus negociados, privilegios y corrupción quedaran expuestos”, recordó.

“No vamos a ser cómplices de los negocios de algunos con la industria pesquera, con el señor del tabaco, con las empresas petroleras o con cualquiera de los otros intereses especiales que hacen lobby y 'persuaden' políticos para defender sus intereses. Durante muchos años hubo en Argentina un grupo de políticos que dice representar la moderación, el diálogo, el consenso y la sensatez, que lo único que hacen es garantizar el statu quo a cambio de negocios personales. Todo eso se acabó con nosotros. Si tienen un problema con que expongamos lo que hacen, cómo votan y a quién responden, es porque no están defendiendo los intereses de la Nación, sino los propios”, advirtió.

El mensaje es un chantaje. Si el Presidente sabe de negocios espurios realizados por políticos y lobbistas, su obligación es denunciarlos, no utilizarlos para procurarse adhesiones. Lo que hace Milei es esgrimir carpetazos como amenaza: los delincuentes y corruptos tienen garantizada la impunidad mientras se sometan a los criterios presidenciales.

Este método de domesticación se superpone a la política de asfixia financiera que viene ejecutando con la suspensión de las transferencias discrecionales del Tesoro, de los giros de fondos como el del Incentivo Docente y de las partidas para financiar obra pública.

La derogación unilateral del Fondo Compensador del Interior que financia el subsidio al transporte público, establecido por un pacto fiscal en 2017 y refrendado por el Congreso, es la expresión brutal de la disposición a descargar el mayor peso posible del ajuste sobre las provincias, con un detalle inquietante: la medida no afecta al área metropolitana.

Si se considera que Milei pretende avanzar en un acuerdo con el PRO depurado de palomas, que tiene el control de CABA e inserción en el Conurbano, el panorama es nítido: Milei se arraigará en AMBA, que concentra más del 40% del padrón nacional, en detrimento del resto del país.

La reconfiguración de la escena política se acelera con un oficialismo que escala en su agresividad aprovechando la dispersión de un arco opositor sumido en el desconcierto.

En este contexto, comienza a cobrar fuerza entre la dirigencia del peronismo catamarqueño la idea de desmarcarse de la línea política que el kirchnerismo sigue marcándole al peronismo en general y constituir un movimiento más anclado en los intereses concretos de la provincia. El kirchnerismo finca en la Provincia de Buenos Aires gobernada por Axel Kicillof, lógicamente sus prioridades están puestas en ese territorio. El resto es furgón de cola.

En esta lectura, la conformación de un movimiento con fuerte identidad catamarqueña y eje en el peronismo podría proporcionar mayores márgenes de negociación no solo con la Casa Rosada –en caso de que tenga ganas-, sino también con los sectores que comienzan a emerger como vectores de una alternativa al poder libertario. En otras palabras: el peronismo de Catamarca tendría mayor autonomía para elegir sus batallas y el momento más oportuno para darlas, sin depender de los diseños metropolitanos.

La incidencia de sus cuatro diputados y dos senadores nacionales puede ser llegado el caso importante.

Por el momento, en la incertidumbre, quizás convenga atrincherarse y desensillar hasta que aclare.

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