domingo 22 de marzo de 2026
Las criptoestafas || El Trader God tuvo varias oportunidades para hacerlo

Para la Justicia, Bacchiani nunca pudo demostrar que tradeaba

El juez federal, Miguel Ángel Contreras, indicó que el hoy condenado no pudo mostrar la trazabilidad del dinero.

En el marco de la causa contra Edgar Adhemar Bacchiani y su fallida empresa Adhemar Capital, la Justicia Federal confirmó que el "Trader God" nunca pudo demostrar que "tradeaba" con los fondos que le dejaban los inversionistas. Este elemento fue clave para ratificar que la estructura que montó el hoy condenado por estafa se sustentaba en un esquema Ponzi. "Bacchiani y la empresa nunca pudieron defenderse probando cuál es la trazabilidad que tenía el dinero", señaló el juez federal Miguel Ángel Contreras en declaraciones a El Ancasti.

Según el magistrado, si Bacchiani realmente estuviera operando en el mercado de criptomonedas lo podría haber mostrado en un primer momento de la causa, lo que significaría una prueba contundente a su favor. En este marco, el juez lo explicó con un ejemplo concreto: "Si vas e invertís 100.000 dólares en esa empresa, es obvio que si lo hace en criptomoneda Bacchiani se podía defender con el simple hecho de demostrar que se han invertido 100.000 dólares en un bitcoin y que ese bitcoin subió, bajó y que en algunos casos te podía hacer ganar y en otros casos por la baja te podía hacer perder".

Sin embargo, Contreras fue enfático al señalar que esta diligencia "nunca se realizó" y que "si las cosas eran como él decía, con eso quedaba total y ampliamente justificada su actitud y su intervención en la operación". La ausencia de esta prueba básica evidencia que no había operaciones reales de trading detrás del esquema.

Pero Contreras reveló un segundo aspecto que confirma la ausencia de trading real: la firma anticipada de pagarés con ganancias garantizadas, algo absolutamente incompatible con operaciones genuinas en el volátil mercado de criptomonedas.

"Si en realidad se trataba de una inversión de altísimo riesgo en la que se podía perder y ganar, no se explica por qué razón él firmaba con anticipación los pagaré por el 20 o 25% de ganancias mensuales, sin saber si efectivamente va a haber ganancias o pérdidas", cuestionó el magistrado. Para el juez, este punto también es crucial porque demuestra que no había trading real detrás del negocio.

Como ya había explicado Contreras en la entrevista con Se Acabó lo que se Daba de Ancasti Streaming, "el dinero con el que se pagaba era el dinero que entraba por parte de la gente que invertía". "La cuenta da clarita, dejaron de poner y dejaron de devolver dinero", había dicho.

En esa entrevista, el juez había detallado que el sistema funcionó mientras los inversores reinvertían sus supuestas ganancias: "La gente iba, invertía y después cuando querían cobrar sus intereses lo volvían a reinvertir". El colapso llegó cuando, tras los problemas de Leonardo Cositorto y Generación Zoe en diciembre de 2021, los inversores comenzaron a retirar el dinero en lugar de reinvertirlo.

Contreras también reveló que si Bacchiani hubiera estado invirtiendo en criptomonedas, la caída del mercado en 2021-2022 habría impactado negativamente en las inversiones. "Si había una cripto, había bitcoin o cosas así, el dinero había bajado directo a niveles muy bajos. De 50.000 dólares bajaron cerca de 15, 20. Entonces, si compraste a 30 o a 40, la pérdida era enorme", explicó el juez. Sin embargo, en lugar de poder demostrar estas operaciones y pérdidas legítimas, Bacchiani "empezó a querer vender todas las propiedades que él había adquirido, que fueron muchas propiedades, para hacerse dinero y poder pagar para que el sistema no se caiga".

Otro elemento que se vincula a la imposibilidad de demostrar que Bacchiani efectivamente "tradeaba" está relacionado con lo planteado por Contreras cuando dijo que el hoy condenado intentó manipular la investigación. Según el juez, Bacchiani intentó engañar al tribunal en dos oportunidades: primero cuando fue a su casa con personal de Gendarmería y puso trabas para acceder a las supuestas cuentas, y luego cuando en la Policía Federal realizó "una maniobra que la hace cualquier chico en un teléfono" para simular que tenía 58 millones de dólares que le iba a prestar "un amigo". En esa oportunidad, Contreras recordó que cuando le pidió realizar una transferencia de prueba para verificar la existencia de esos fondos, Bacchiani se negó argumentando que "el teléfono no me da garantía", quedando en evidencia la falsedad de sus afirmaciones.

Sobre el destino de los fondos, Contreras había sido claro: "Mucho de ese dinero está en los propios inversionistas, porque ellos han ido y recuperaron lo que han invertido. Algunos dieron dos o tres vueltas. Si la última vuelta la perdieron, ya estaban hechos con lo que ganaron en las dos primeras vueltas". La causa, que ya fue elevada a juicio oral, deberá determinar ahora las penas correspondientes, las cuales deberán considerar la condena de nueve años que Bacchiani ya recibió en Córdoba por hechos similares.

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