miércoles 19 de enero de 2022

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Editorial

No son accidentes

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5 de enero de 2022 - 02:10

Si nos atenemos al significado de la palabra “accidente”, muchos de los siniestros viales que se producen y a los que se los califica de esa manera deberían denominarse definitivamente de otro modo. El vocablo, según las acepciones más utilizadas, alude a daños involuntarios: - “suceso eventual o acción de que resulta daño involuntario para las personas o las cosas”- o a hechos que no pueden preverse –“suceso imprevisto que altera la marcha normal o prevista de las cosas, especialmente el que causa daños a una persona o cosa”.

Pero hay “accidentes” de tránsito que difícilmente se ajusten a estas definiciones. Una persona que sube alcoholizada o drogada a un vehículo y circula a velocidades que superan ampliamente los límites establecidos por lugares donde hay muchos otros vehículos o peatones, sabe perfectamente que esa conducta muy probablemente termine ocasionando daño a personas o cosas. De modo que ese siniestro vial no sería algo imprevisto, y tal vez tampoco involuntario, porque si bien no condujo en esas condiciones con el objetivo principal de matar o dañar a alguien, esas consecuencias eran claramente una posibilidad. Si a ese comportamiento desaprensivo se le suma que huyen del lugar en vez de asistir a sus propias víctimas, está claro que lo que comete no es una contravención –es decir, una infracción de tránsito-, sino un delito penal grave.

Organizaciones de la sociedad civil y la Agencia Nacional de Seguridad Vial vienen solicitando que se apruebe una modificación del Código Penal de la Nación, incorporando la figura del “homicidio vial”, que se situaría entre el homicidio doloso (que se comete deliberadamente sabiendo que es un delito) y el culposo (que se produce por imprudencia o negligencia). El pedido se realiza luego de la muerte de la ciclista atropellada en los bosques de Palermo, que retroalimentó un debate que se viene dando desde hace mucho tiempo.

Hasta ahora los causantes de este tipo de siniestros son acusados de homicidio culposo. Para muchos especialistas, y particularmente para familiares y amigos de las víctimas, esta figura es muy leve considerando cómo se producen este tipo de hecho y las conductas asumidas por los victimarios.

El homicidio vial tendría calificación similar a la de homicidio simple, lo mismo que la pena: de 8 a 25 años de prisión efectiva. El culposo, que se aplica hasta ahora, prevé penas de 3 a 6 años, y en muchos casos el que ocasiona el hecho ni siquiera va a la cárcel.

El tema resurgió a partir del hecho luctuoso ocurrido en la ciudad de Buenos Aires. Expertos consideran que agravar la figura penal para casos de esta naturaleza, en el que el conductor, alcoholizado o drogado y disparado a gran velocidad, se convierte en un asesino potencial, funcionaría como un eficaz modo de prevenirlos, considerando que al autor puede pasar un largo período de su vida encarcelado.

El tema, como todos los de alta consideración pública, merece un profundo debate, pero es bueno que ya empiece a instalarse.

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