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Otro sospechoso también comparte la acusación

Madre e hija, acusadas por intento de homicidio, más cerca del banquillo

El camarista Miguel Lozano Gilyam resultó elegido, por sorteo, como juez director de este juicio por jurados.

23 de junio de 2026 - 00:05

A casi un año y medio del intento de homicidio de Roxana Murúa, en breve se realizaría el juicio por jurados. Ayer, sorteo mediante, el camarista Miguel Lozano Gilyam resultó elegido como juez director. Por este hecho de sangre, María Eugenia Castro y su hija María Gilda Márquez, junto con otro ospechoso, ocuparán el banquillo de los acusados de la sala de debates de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) del Poder Judicial.

De acuerdo con la investigación, Márquez fue imputada por presunto “homicidio agravado por alevosía en grado de tentativa” como autora. En tanto que a su madre, Castro, se la acusó como partícipe necesaria de este delito, junto con Facundo Ariel Monasterio y un adolescente. Dada la presunta participación de este chico, la causa fue remitida al Tribunal Penal Juvenil. El artículo 19 de la Ley Provincial 5544 de Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil establece que éste ejercerá como fuero de atracción sobre todas aquellas causas en las que se encuentren imputados o procesados adolescentes de edad punibles al tiempo de acaecimiento de los hechos tipificados como delitos, y en aquellos en los que se les hubiera atribuido responsabilidad penal en forma conjunta con personas mayores de edad. Así, al chico no se le vulnerarán sus derechos por tratarse de una persona menor de edad. En tanto que los adultos serán procesados, en un fuero especializado para adolescentes, pero tratados como adultos. Es decir, se realiza un abordaje desde lo particular a lo general.

El hecho de sangre ocurrió el 20 de enero de 2025, alrededor de las 22, Roxana Murúa se encontraba en el Salón de Usos Múltiples del Barrio 140 Viviendas de El Bañado, San Isidro, Valle Viejo. La mujer se encontraba con su hijo, un chico de 13 años y su pareja. En ese momento, hubo una discusión entre el hijo de Roxana y el adolescente de 16 años –que luego resultó imputado pero no llega a este juicio-. Este adolescente, se habría retirado del lugar y a los pocos minutos regresó en compañía de Márquez, Castro y Monasterio. Los adultos sindicados habrían llegado portando varillas de hierro de construcción en sus manos. Además, Márquez habría llevado consigo un cuchillo “tipo sierrita” entre sus prendas de vestir. Los cuatro sospechosos se habrían dirigido donde se encontraba el chico de 13 años. En ese momento, Roxana habría intercedido para defender a su hijo. De acuerdo con el testimonio de algunos testigos, Castro habría golpeado con su puño a Roxana en la mandíbula. En esa agresión, Márquez -su hija- habría cooperado para que la mujer no pudiera defenderse. Castro habría golpeado a Roxana con un fierro en la nuca y Monasterio también la habría agredido con un elemento similar en la espalda. Aprovechándose de ese momento de indefensión, Márquez habría tomado el cuchillo que llevaba consigo y le habría propinado dos puñatazos, uno en la cara y otro en el brazo izquierdo. Luego, le habría dado dos puñatazos más. Uno de estos, en el tórax.

Pese a estar malherida, Castro y Márquez habrían continuado con la agresión. Su hijo habría intentado socorrerla pero Monasterio y el adolescente de 16 años lo habrían agredido a patadas en el suelo para evitar que el chico socorriera a su madre. Finalmente, la pareja de Roxana intervino y la mujer gravemente herida fue trasladada al Hospital San Juan Bautista. En el nosocomio, permaneció internada en la Unidad de Terapia Intensiva. Su vida estuvo en riesgo y estuvo con asistencia mecánica respiratoria. Desde entonces, madre e hija se encuentran privadas de la libertad en la Unidad Penitenciaria Nº 2.

En octubre último, el fiscal Penal Juvenil Guillermo Narváez dio por finalizada la investigación y elevó la causa a juicio. Oportunamente, el abogado representante de la querella Pedro Justiniano Vélez se refirió a la situación en la que se encuentra su asistida, quien espera por el juicio. “Quedó con secuelas en su salud, también con daño psicológico por lo brutal de la agresión. Es un hecho de violencia inusitada”, añadió.

En mayo último, madre e hija imputadas habían solicitado, mediante un recurso de casación ante la Sala Penal de la Corte de Justicia, el cese de prisión preventiva. La querella se opuso y advirtió el riesgo sobre el riesgo procesal. “Ellas pretenden llegar a juicio en libertad o con prisión domiciliaria. Nosotros nos opusimos en virtud de que consideramos que existen riesgos procesales. De hecho, las personas se dieron a la fuga luego del suceso, ocultaron el arma, entre otras cuestiones. Por el conocimiento que tengo, prácticamente son el terror del penal de Mujeres. Tienen varias circunstancias de violencia, incluso anteriores a esta causa”, se advirtió desde la querella.

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