El músico catamarqueño Juan Ignacio Molina fue seleccionado para participar de un programa de formación artística en Nueva York y luego viajó a Miami para continuar el trabajo sobre TAKU.
La música de Catamarca atraviesa fronteras y encuentra nuevos escenarios. Para Juan Ignacio Molina, los últimos meses significaron una etapa de formación, intercambio y crecimiento artístico que lo llevó a Nueva York y Miami, en un recorrido que tiene a TAKU como uno de sus principales puntos de referencia.
Molina fue seleccionado para participar de TEB New York – Tu Experiencia en Broadway, un programa de formación artística que reúne a intérpretes de distintos países de Latinoamérica, además de España y Portugal. La propuesta contempla cuatro especialidades: Music Pro, Cantante Pro, Bailarín Pro y Teatro Musical.
En esta edición participaron alrededor de 110 artistas. El músico catamarqueño formó parte de Music Pro, junto con más de 30 músicos provenientes de diferentes lugares y contextos culturales.
“La experiencia fue muy especial”, cuenta Molina. Durante su estadía tuvo clases todos los días, tanto teóricas como prácticas, con músicos, artistas y docentes vinculados a distintas instituciones de formación. Entre ellas, menciona a Berklee College of Music, una de las instituciones más reconocidas en el ámbito de la música contemporánea.
Sin embargo, más allá de las clases, Molina destaca especialmente el intercambio con otros músicos. Tocar, improvisar, trabajar en ensamble y conocer diferentes maneras de interpretar fueron parte de una experiencia que, según explica, trascendió lo estrictamente académico.
Nueva York también le permitió acercarse a una escena musical que se encuentra en permanente movimiento. Las jornadas incluyeron jams y visitas a espacios donde los músicos podían encontrarse, tocar y compartir experiencias.
“Creo que es una ciudad que todo músico debería vivir alguna vez”, sostiene. Para Molina, la experiencia no estuvo solamente relacionada con lo aprendido en las aulas, sino también con todo aquello que ocurre alrededor de la música.
Un encuentro con la música andina
Durante su estadía en Nueva York, el músico también participó como invitado en uno de los workshops que Horacio Martínez desarrolla en Casita María Center for Arts & Education.
Guitarrista, compositor y difusor de la música y la cultura latinoamericana, Martínez trabaja en estos encuentros con adolescentes que muchas veces no tienen experiencia previa con la música. A través de instrumentos convencionales y aerófonos andinos, los acerca a la interpretación musical.
Para Molina, la participación tuvo un significado particular porque pudo hacerlo desde instrumentos que forman parte de su propia identidad artística.
Ese vínculo entre formación, identidad y experimentación aparece también en TAKU, el disco que presentó recientemente en Catamarca y que ocupa un lugar central en esta nueva etapa de su carrera.
De Catamarca a Miami
El recorrido continuó en Miami, donde Molina tuvo la posibilidad de conocer Magazine Studios y avanzar en el trabajo de mezcla y mastering en formato inmersivo Atmos para parte del material de TAKU.
La tecnología Atmos propone una experiencia de escucha espacial, en la que los sonidos pueden distribuirse alrededor del oyente. Para Molina, trabajar en ese formato significó también pensar la música desde otro lugar.
TAKU fue realizado entre Argentina y Estados Unidos, con la participación de productores de Catamarca y Miami. El proyecto fue coproducido junto a Luis Bazán y Fran Santillán, y contó con el trabajo del ingeniero de sonido, compositor y productor Alfredo Matheus, radicado en Miami.
El vínculo con Matheus comenzó durante una etapa temprana de la producción. El productor conoció el material, se interesó por la propuesta y, a partir de ese contacto, Molina viajó a Miami para continuar trabajando en la obra.
El encuentro también abrió la posibilidad de avanzar en un acuerdo con su editorial, una instancia que el músico considera significativa para proyectar su producción fuera del país.
“Para mí representa otro paso importante: que una obra que nace desde Catamarca y desde nuestra identidad pueda empezar a generar conexiones profesionales fuera del país”, señala.
TAKU, como punto de inflexión
En ese recorrido, TAKU aparece como algo más que un disco. Molina lo define como una obra bisagra dentro de su trayectoria, tanto por su manera de componer y producir como por la búsqueda estética que propone.
El proyecto reúne sonidos vinculados con los aerófonos andinos y la música popular argentina, pero los lleva hacia una construcción contemporánea.
“Hay una búsqueda muy profunda alrededor de los sonidos, las canciones, los aerófonos andinos y la música popular argentina, pero llevados hacia una estética contemporánea”, explica.
Parte de ese material continuará su recorrido en Miami. “Tu Silencio”, una canción compuesta durante la pandemia, y “Carnaval en los Valles”, de Manuel Acosta Villafañe, formarán parte de un concierto inmersivo que se realizará en esa ciudad durante los próximos meses junto a otros artistas.
A su vez, TAKU fue presentado para consideración en distintas categorías de los Latin Grammy, una instancia que Molina considera otro paso dentro del desarrollo del proyecto.
Sin embargo, el músico entiende que el recorrido internacional no implica alejarse de su origen, sino profundizarlo. La experiencia en Nueva York, el trabajo en Miami y los nuevos vínculos profesionales forman parte de una misma búsqueda: llevar una propuesta construida desde Catamarca hacia otros escenarios sin perder los elementos que le dieron identidad.
En ese camino, Molina acaba de lanzar también su sitio web (www.juanignaciomolina.com.ar), donde reúne su trayectoria, su música y los proyectos que forman parte de esta nueva etapa.
La historia que comenzó en Catamarca continúa ahora entre Nueva York y Miami. No como un punto de llegada, sino como una nueva instancia para una música que busca ampliar sus fronteras sin dejar atrás el lugar desde donde nació.