martes 20 de octubre de 2026
En marzo de 2003 fue condenado a 25 años de prisión

Líder de banda de corruptores de chicos, a un paso de la libertad

Mañana lunes, Héctor Cristian Cólica Villarroel tendría la pena cumplida, beneficiado por la Ley del 2x1.

El miércoles 26 de marzo de 2003 ante los jueces de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación, integrada por los jueces Juan Carlos Sampayo, Carlos Roselló y Roberto Dionisio Mazzucco, Héctor Cristian "Jarilla" Cólica Villarroel pidió “clemencia” y aseguró estar “arrepentido”. “Jamás pensé hacerle mal a nadie”, sostuvo el acusado y afirmó que siempre creyó que las fotos que sacaba a los adolescentes desnudos era “arte”.

Cólica compartió el banquillo de los acusados con cuatro personas más. Tres de ellas ya cumplieron sus condenas; una quinta persona imputada resultó absuelta. Cólica recibió la pena más dura: 25 años de prisión. Fue hallado culpable en diez hechos de “corrupción de menores agravada, reiterada en concurso real” y por un hecho “de abuso sexual con acceso carnal, en calidad de partícipe necesario”. Luis Ricardo Cerezo, uno de sus consortes delictivos, fue condenado a 21 años de reclusión por seis hechos de “corrupción de menores agravada, reiterada en concurso real”; a Daniel Alberto Zurita se le impuso una pena de 15 años de reclusión por dos hechos de corrupción de menores agravada, y a Arturo Pablo Allés Bosch se lo sentenció a 15 años de reclusión por abuso sexual con acceso carnal. La quinta persona imputada, una mujer, por mayoría, fue absuelta por el beneficio de la duda.

La causa se inició en marzo de 2000. Cólica fue denunciado por un hecho de abuso sexual como partícipe necesario. Se le endilgaba haber llevado a una adolescente a la casa donde se cometió el delito. Esa investigación derivó finalmente en el allanamiento a la casa de Cólica, ubicada en la zona norte de la Capital. En ese domicilio se secuestraron más de 3.000 fotografías y tres videos que contenían material de abuso sexual de niños, niñas y adolescentes (MASNNA). De acuerdo con la investigación, Cólica se valió de su condición de docente secundario para atraer la atención de sus alumnos adolescentes.

Los acusados estuvieron casi tres años privados de la libertad hasta tanto se concretara el debate por delitos contra la integridad sexual. A casi 21 años de la sentencia condenatoria, Cólica está a un paso de recuperar la libertad. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, Cólica fue beneficiado por la Ley Nacional 24390 del 2x1 que estuvo vigente hasta 2001. Ese año, esa normativa se derogó. No obstante, se le redujo un año. Mañana estaría en condiciones de salir del Servicio Penitenciario Provincial, de Capayán, como un hombre libre, con la pena cumplida.

Material de abuso

La investigación que se inició en 2000 estuvo a cargo de la jueza Patricia Olmi –hoy jueza de Cámara de Sentencia en lo Criminal de Tercera Nominación- y fue concluida por la jueza María del Milagro Vega –quien luego se desempeñó como fiscal General-. En este contexto, se secuestraron más de 3.000 fotografías (en papel) y tres videos que contenían imágenes de MASNNA. Las fotos eran en blanco y negro y en color. En muchos de los casos las imágenes fueron tomadas tiempo atrás, lo que denotaba que Cólica desarrollaba esta actividad desde hacía bastante tiempo.

En la investigación no se pudo determinar la identidad de la gran mayoría de los chicos y chicas que allí aparecen. Por ello, solo se pudieron reconstruir 15 hechos de corrupción de menores. Tampoco se pudo determinar si Cólica alguna vez comercializó o difundió las fotografías en redes de pedofilia.

La fuga del hogar de una adolescente fue la punta del ovillo. Sus padres realizaron la denuncia y así se dio inicio a la investigación.

Cólica era un exintegrante de talleres literarios, editor de la revista “El Malón” y desarrollaba tareas docentes. Además de haber cubierto alguna suplencia en varios establecimientos educacionales, daba clases particulares en su domicilio, en la zona norte capitalina. Por lo menos eso es lo que les manifestaba a sus vecinos. Además, Cólica habría realizado la edición de una revista de corta tirada y subsistencia en la que, según él afirmaba, se difundían poesías de estilo “under” y libertino, cuyas ilustraciones eran realizadas por chicos en situación la calle, que también se encargaban de su comercialización. Cuando la policía, alertada por padres y docentes, comenzó a investigar la publicación, ésta desapareció.

Tras el secuestro del material, se investigó también quién realizó las copias de las fotografías. Éstas, necesariamente, debieron haberse revelado y copiado en un laboratorio que tuviera copiadora. Pese al contenido de estas imágenes, por entonces ningún responsable de estos comercios había denunciado la existencia de fotografías de este tipo.

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