martes 20 de octubre de 2026
Agroquímicos

Plaguicidas en el agua: qué encontró la investigación de Virginia Aparicio

A pesar de la presión del INTA y el CONICET, la científica Virginia Aparicio presentó los resultados de su investigación en la ciudad Balcarce.

Finalmente, la científica Virginia Aparicio, ingeniera agrónoma y doctora en Ciencias Agrarias que investiga en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), difundió los resultados del proyecto SPRINT (impulsado por la Unión Europea), a través del cual identificó la presencia de fertilizantes en el 86% de las personas y en el ambiente, en Argentina.

Aparicio culminó su investigación en 2023 y en el momento que iba a divulgar los resultados, la dirección nacional del INTA le impidió hacerlo. Con Milei, la situación empeoró porque ahora le abrieron un sumario y la quieren echar del organismo científico-tecnológico que encabeza Nicolás Bronzovich y también del CONICET, que hoy tiene a Daniel Salamone al frente.

La calidad del agua fue otro de los temas que concentró la atención durante la charla.

Aparicio presentó datos de un relevamiento de 154 muestras de agua destinada al consumo humano en la región pampeana, recogidas entre 2019 y 2022. Según detalló, se detectaron recurrentemente sustancias como atrazina, metolacloro, imazetapir, 2,4-D e imidacloprid.

Los resultados del estudio que no quiere conocer el INTA y el CONICET

En Argentina, el estudio comprendió diez partidos del sudeste de la provincia de Buenos Aires: Balcarce, General Alvarado, General Pueyrredón, Tandil, Benito Juárez, Necochea, Lobería, San Cayetano, Tres Arroyos y Coronel Dorrego.

El relevamiento incluyó distintos grupos de población: habitantes de zonas rurales, personas vinculadas con sistemas productivos convencionales y agroecológicos, residentes de pequeñas localidades y habitantes de centros urbanos. También se recogieron opiniones de representantes de entidades rurales, organizaciones de aplicadores, agrupaciones ambientales y sectores de la salud y la educación.

Según explicó Aparicio, se utilizaron protocolos armonizados de muestreo y análisis, compartidos con los equipos europeos, para que los resultados pudieran compararse bajo criterios equivalentes.

La investigación abarcó más de 200 plaguicidas y analizó muestras de suelo, agua superficial y sedimentos, además de organismos como peces, insectos, lombrices y murciélagos. En las personas se estudiaron muestras de sangre, orina y materia fecal. También se utilizaron pulseras de silicona durante siete días para registrar la exposición a distintas sustancias presentes en el entorno.

La amplitud del relevamiento permitió observar que el problema no se limita a un único producto o a un solo componente ambiental, sino que involucra diferentes sustancias y vías de exposición.

La preocupación por las mezclas de plaguicidas

Uno de los puntos centrales de la presentación fue la detección simultánea de múltiples sustancias en las muestras analizadas. Aparicio explicó que habitualmente los efectos de los productos se evalúan de manera individual, mientras que las personas y los organismos pueden entrar en contacto con varias sustancias al mismo tiempo. Por eso, consideró importante estudiar también qué sucede cuando esos compuestos aparecen combinados.

Como ejemplo, mencionó los resultados obtenidos en el polvo recolectado dentro de viviendas rurales. Allí, la mediana fue de 75 sustancias diferentes por muestra, con valores que oscilaron entre 25 y 121.

En las muestras de agua superficial tomadas en arroyos y lagunas, el valor típico fue de 20 residuos por muestra. Según los resultados expuestos, ninguna de las muestras de ese conjunto estuvo libre de residuos y también se identificaron sustancias cuyo uso no está permitido.

La investigadora aclaró que la detección de residuos no implica que todas las sustancias produzcan necesariamente el mismo efecto ni que todas las muestras representen un riesgo idéntico. Sin embargo, señaló que la presencia de mezclas plantea interrogantes que requieren estudios específicos.

Para ilustrar esa cuestión, el medio Punto Nueve de la ciudad de Balcarce (provincia de Buenos Aires) contó que Aparicio describió ensayos de laboratorio con lombrices en los que la combinación de productos utilizada en el experimento argentino produjo efectos mayores que los observados con cada sustancia por separado. En plantas se registró una reducción del crecimiento de las raíces, mientras que en los colémbolos estudiados no se observaron efectos bajo las condiciones del ensayo.

Los resultados, explicó, varían según el organismo y la combinación analizada. Por eso, tanto los efectos detectados como la ausencia de efectos en determinadas pruebas forman parte de la información necesaria para profundizar las investigaciones.

El INTA no quiere oir sobre los resultados de la investigación

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), como ya hizo con la Resolución 1081/2023, volvió a despegar a la institución de la investigación realizada en los últimos años por la investigadora de su planta Virginia Aparicio, quien desde 2020, en el marco del proyecto SPRINT, midió residuos de diferentes agroquímicos en el medio ambiente y el cuerpo de varias personas.

El organismo ya había adelantado además su decisión de “exonerar” a Aparicio, lo que implicará que perderá no solo su puesto en el INTA sino también en el Conicet.

Entre los puntos señalados por el organismo, el documento cuestionó procedimientos vinculados con la toma y el análisis de muestras humanas, al considerar que esas tareas correspondían a especialistas en salud y toxicología y excedían la competencia institucional del organismo. También consignó observaciones sobre el envío de muestras al exterior, la intervención del comité de ética y el acceso a información de los participantes.

En cambio, la resolución sostuvo que no correspondía formular observaciones sobre los análisis realizados en animales, suelos y aguas, por encontrarse dentro del ámbito de actuación del INTA.

Debe quedar claro que la nota enviada ahora al Concejo Deliberante de Balcarce no solicitó en ningún momento que se suspenda la presentación de Aparicio, sino marcar la distancia con la institución.

Desde la Asociación de Personal de Trabajadores del INTA (APINTA) salieron a reclamar contra el intento de expulsión de la investigadora.

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