domingo 22 de marzo de 2026
En el Campo de Piedra Pómez

Laguna Purulla, el humedal que sostiene la vida en la Puna

Es el único humedal dentro del Área Natural Protegida y un sitio clave para la conservación de flamencos altoandinos.

En el centro de la Puna catamarqueña, un territorio dominado por formaciones volcánicas, llanuras áridas y extensos depósitos de ignimbritas, existe un lugar donde la presencia del agua transforma por completo la dinámica del paisaje. Se trata de la Laguna Purulla, el único humedal dentro del Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez y uno de los entornos más frágiles y significativos del conjunto de lagunas que integran el Subsitio RAMSAR Norte del complejo “Lagunas Altoandinas y Puneñas de Catamarca”. En una región donde las precipitaciones anuales raramente superan los 100 milímetros y las condiciones climáticas resultan extremas, la existencia de un espejo de agua permanente adquiere una relevancia ecológica excepcional. La laguna, junto con su vega asociada, actúa como un oasis biológico en medio de un territorio caracterizado por la escasez de agua superficial. En este punto convergen procesos ecológicos fundamentales que sostienen la vida en uno de los ambientes más adversos de los Altos Andes.

La Laguna Purulla se asienta en el fondo de una cuenca endorreica vinculada al complejo volcánico Cerro Blanco-Robledo, en pleno Campo de Piedra Pómez. Estas depresiones de origen tectónico-volcánico concentran escurrimientos ocasionales y aportes subterráneos provenientes de las sierras aledañas. En un entorno signado por ignimbritas y acumulaciones de piedra pómez, el agua genera condiciones ecológicas particulares que favorecen el desarrollo de comunidades biológicas altamente especializadas.

El Plan Operativo Mínimo del área protegida reconoce esta singularidad al señalar a la Laguna Purulla como uno de los elementos ambientales centrales que justifican la creación y conservación del Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez, junto con la colada principal de piedra pómez y el cráter del volcán Blanco.

En este contexto, el humedal funciona como un nodo ecológico dentro de la red de lagunas altoandinas de la Puna. Sus aguas hipersalinas albergan comunidades microbianas y microalgales adaptadas a condiciones extremas de salinidad, radiación y amplitud térmica. Entre ellas sobresalen diversas especies de diatomeas y microalgas halófilas que constituyen la base de la productividad primaria del ecosistema.

Estos microorganismos sostienen una compleja trama trófica integrada por pequeños invertebrados acuáticos, principalmente crustáceos y larvas de insectos, que a su vez posibilitan la presencia de numerosas concentraciones de aves acuáticas. En otras palabras, la vida en el humedal se origina en escalas microscópicas y se extiende hasta algunos de los animales más emblemáticos de la cordillera.

Flamencos altoandinos

Entre las especies más representativas se encuentran los flamencos altoandinos Phoenicoparrus andinus, Phoenicoparrus jamesi y Phoenicopterus chilensis. La Laguna Purulla ha sido registrada como sitio de alimentación, descanso e incluso nidificación para estas aves, en particular para Phoenicoparrus andinus, conocida como parina grande y categorizada como Vulnerable a nivel mundial.

Relevamientos poblacionales efectuados en la zona han documentado concentraciones superiores a los mil ejemplares en determinadas épocas, lo que confirma la relevancia de este humedal dentro de las rutas de desplazamiento de los flamencos altoandinos. La presencia persistente de estas aves refleja la estabilidad ecológica del sistema y la disponibilidad de recursos alimenticios que ofrece el humedal.

La importancia de los flamencos trasciende su valor biológico particular. En los ecosistemas puneños se los considera especies paraguas: proteger sus hábitats implica conservar simultáneamente una amplia diversidad de organismos asociados a los humedales de altura. En este sentido, la Laguna Purulla cumple un rol estratégico dentro de la red de humedales protegidos bajo la Convención RAMSAR.

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Flamencos. La Laguna es el sitio de alimentación, descanso y nidificación de estas aves.

Además de los flamencos, el humedal alberga otras aves típicas de la Puna y los Altos Andes, como el pato puneño Anas puna, la guayata Chloephaga melanoptera, la gaviota andina Larus serranus y el chorlito puneño Charadrius alticola. Todas ellas utilizan el sitio como área de alimentación o descanso, lo que refuerza el papel del humedal como un núcleo de concentración de biodiversidad en un entorno naturalmente limitado en recursos hídricos.

El valor biológico de la Laguna Purulla no se restringe al ámbito acuático. En las estepas altoandinas y vegas cercanas se registran poblaciones de vicuña (Vicugna vicugna), una de las especies más características de la fauna puneña. También se ha confirmado la presencia del gato andino (Oreailurus jacobita), uno de los felinos más amenazados de Sudamérica y emblema de los ecosistemas altoandinos.

Las vegas asociadas a la laguna cumplen una función ecológica esencial. Estas formaciones vegetales se desarrollan gracias a pequeñas surgencias hídricas que mantienen la humedad del suelo durante todo el año.

Las vegas actúan como microecosistemas de alta productividad. No solo sustentan a la fauna silvestre, especialmente a las vicuñas, sino que también estabilizan el suelo y contribuyen a la regulación de los ciclos hidrológicos locales.

A estos valores ecológicos se suman elementos culturales y arqueológicos que refuerzan la importancia patrimonial del área. Las sierras y llanuras que rodean la cuenca de Purulla conservan vestigios de antiguas ocupaciones humanas en la Puna, entre ellos sitios con arte rupestre y rastros de antiguos circuitos caravaneros prehispánicos.

Desde una perspectiva regional, la Laguna Purulla no puede ser comprendida como un sistema aislado. Forma parte de una red de humedales altoandinos que incluye lagunas como Carachipampa, Diamante y Laguna Grande, entre otras cuencas endorreicas de la Puna catamarqueña. La conectividad entre estos ambientes resulta fundamental para el mantenimiento de las poblaciones de aves acuáticas y para la estabilidad ecológica del paisaje.

En ecosistemas de alta montaña como los de la Puna, los procesos de recuperación ambiental son lentos y la resiliencia ecológica resulta limitada. Por esta razón, los humedales de altura son considerados entornos particularmente sensibles y requieren estrategias de manejo basadas en el principio de precaución.

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Aves típicas de la Puna. El humedal es el núcleo de concentración de biodiversidad.

La Laguna Purulla reúne una combinación inusual de atributos ecológicos, biológicos y patrimoniales. Es el único humedal dentro del Área Natural Protegida Campo de Piedra Pómez, constituye un sitio clave para especies amenazadas de flamencos altoandinos, sostiene procesos ecológicos esenciales en un ambiente de extrema aridez y forma parte de un sistema de humedales con reconocimiento internacional.

Por todo ello, su conservación no solo responde a criterios locales de gestión ambiental. Implica también preservar la integridad de uno de los sistemas de humedales altoandinos más relevantes del noroeste argentino y resguardar un patrimonio natural que forma parte de la identidad ambiental de Catamarca.

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