miércoles 1 de abril de 2026
Cara y Cruz

La vecindad del Chavo

La Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú se encuentra envuelta en un prolongado conflicto por el local de "La Graciana"...

La Municipalidad de Fray Mamerto Esquiú se encuentra envuelta en un prolongado conflicto por el local de “La Graciana”, que le alquilaba a la Iglesia para que los pobres concejales tuvieran un lugar adecuado para pergeñar sus indispensables contribuciones al bien común.

Vecinos esquiudenses con vocación de dramaturgos van tomando minuciosa nota de la controversia institucional y preparan una puesta de éxito garantizado. Se trata de una versión chacarera de la popular serie mexicana “El Chavo del 8”, en la que el intendente Guillermo Ferreyra personificará al sempiterno moroso Don Ramón y el cura párroco al Señor Barriga empecinado en cobrarle 14 meses de renta.

Como no se sabe si la Iglesia ya cobró, la adaptación de la obra podría introducir una variación, con Don Ramón mudándose al Senado y dejándole el clavo a otro inquilino y al propio Señor Barriga. Toda una hazaña, si se consideran las habilidades del Obispado en todo lo atinente a la actividad inmobiliaria.

La polémica se abrió en diciembre del año pasado, cuando el párroco Carlos Robledo, harto de las gambetas de Ferreyra, exigió que le devolvieran “La Graciana”. El cura insistió hace unas semanas, pero mientras tanto los concejales se mudaron a otro edificio, ubicado al frente, también alquilado.

La concejala Susana Acosta, expresidenta del Concejo, vendría a ser Doña Florinda, siempre indignada con Don Ramón.

“Es lamentable la situación en la cual nos vamos, prácticamente corridos de las instalaciones, rozando la delincuencia. Siento vergüenza ajena, no puede una institución madre del departamento cargar con ese concepto de irresponsabilidad por incumplimiento. Esta situación se la debemos al intendente Ferreyra y por otro lado a sus concejales que derogaron ordenanzas fundantes del Concejo Deliberante”, reprochó y sugirió no juntarse con la chusma ferreyrista.

Falta convencer a la ministra de la Corte, Fabiana Gómez, para que haga de Doña Clotilde.

El Concejo de FME lleva 40 años de vigencia sin tener un edificio propio y dependiendo administrativamente del Ejecutivo Municipal.

Las recurrentes mudanzas jalonan su historia institucional, en la que es difícil encontrar acontecimientos de mayor relevancia que las rencillas de los presidentes con los intendentes o las maniobras para ocupar su conducción, característica que, es justo señalarlo, no difiere de otros órganos deliberativos de la provincia.

Es posible que la mora de “Don Ramón” Ferreyra en pagar la renta obedezca en parte a los defectos de la ley de alquileres sancionada por el Congreso nacional, que como se sabe no ha conformado ni a inquilinos ni a propietarios. Se desconoce si el intendente hizo algún tipo de reclamo a los legisladores nacionales de su fuerza política por el tema. Tampoco los concejales han pedido que se plantee en el ámbito de defensa de los intereses de la Provincia.

No caben dudas de que el intendente está en falta pero, si tanta angustia tienen los concejales por el prestigio del cuerpo, qué les puede costar hacer una vaquita y destinar parte de sus dietas para pagar y evitar por lo menos que el cura los escrache.

Impedido de ir por un tercer mandato, Ferreyra compite en las PASO este domingo por la candidatura a senador de Unión por la Patria con el veterano Oscar Vera, que busca la chance para su reelección.

La línea “Don Ramón” postula para la intendencia a la secretaria de Desarrollo Social Alejandra Benavídez, mientras el sector de Vera, también conocido como “La Laureano Palacios”, lleva a la diputada Verónica Mercado.

Los contendientes no han incluido en sus propuestas este asunto de la falta de edificio del Concejo Deliberante.

Al parecer, Ferreyra tiene pensado, si llega a senador, cubrir la falta de gestión de Vera y recurrir al Instituto Provincial de la Vivienda, a ver si los concejales pueden al fin cumplir con el sueño de la casa propia. n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar