viernes 12 de julio de 2024
Editorial

La luz o la vida

La empresa de energía de Catamarca informó esta semana que se registran en la provincia un promedio de 25 conexiones clandestinas por día, la inmensa mayoría de ellas en el Valle Central. Lo hizo en el contexto de un corte de energía eléctrica que afectaba a la localidad de Antapoca, en el departamento Valle Viejo, precisamente como consecuencia de ese tipo de conexiones, que constituyen un delito, pero además un riesgo permanente para la vida de quienes las realizan en formas caracterizadas por la precariedad y un inconveniente adicional para el sistema eléctrico.

La información oficial la proporcionó el jefe de relaciones Institucionales de EC SAPEM en diálogo con Radio Ancasti, que además habló de los daños colaterales. “El robo de energía es una cuestión permanente, no es novedad que haya conexiones clandestinas, es histórico el problema que nos afecta a nosotros como empresa. Es energía que compramos en Buenos Aires, que acá nos roban a nosotros y tiene un daño colateral que lo sufre el resto de los usuarios”, manifestó.

El corte de Antapoca se originó, precisamente, por las variaciones de tensión que producen las conexiones clandestinas, lo cual afectó, por ejemplo, a una bomba de agua de la Escuela N° 30 de esa localidad.

Los riesgos de operar el cableado público de manera ilegal son innegables. Pero hay alta probabilidad de que el problema, en vez de disminuir, tienda a agravarse en el futuro inmediato. Es que el incremento de las tarifas de la energía eléctrica que se vienen registrando y que se acentuarán en los próximos meses por la quita de subsidios, particularmente a los sectores de ingresos medio bajo y bajo.

Muchas familias que se ven afectadas por el fuerte deterioro de los salarios, que viene de hace mucho tiempo pero que se ha profundizado notablemente en el último semestre, no podrán afrontar el costo de la energía. Existe, además, un aumento del desempleo por la recesión que agobia a la economía nacional. Esa es una realidad tan indiscutible como la peligrosidad de manipular cables de un modo precario.

De modo que estos grupos en situación de vulnerabilidad se encuentran en una encrucijada: o se quedan sin luz, o arriesgan su vida realizando conexiones clandestinas y producen daños en el sistema eléctrico provincial, afectando a otros usuarios. Tiene razón la empresa en sus argumentos, pero éstos son muy difíciles de asimilar por quienes no pueden, a esta altura de la civilización, vivir sin energía eléctrica.

Esa es la razón por la que la mayoría de las naciones del mundo subsidian el consumo energético de los sectores con menores ingresos. La Argentina, sin embargo, a partir de la asunción del gobierno libertario, ha puesto en marcha un proceso de retiro de esos subsidios, provocando el drama señalado. Retirar subsidios mientras caen salarios y aumenta el desempleo es un problema grave que debe resolverse en lo inmediato.

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