jueves 11 de abril de 2024
Lo bueno, lo malo y o feo

La furia del Ambato: cuando el río ruge...

Negro Aroca
Catamarcano

Ya por todos es sabido lo que pasó en el trágico alud que afectó a la villa de El Rodeo, Ambato, Catamarca, la noche del 23 de enero de 2014.

Vuelvo con este tema por tres motivos:

1- Un ciudadano de esta villa advirtió/denunció en las redes sociales que la mentada alarma de prevención ante peligro inminente por crecida de ríos, no funcionaba. Como una prueba más de la fuerza y poder de las redes, como por arte de magia, aparecieron unos responsables y en pocos días la alarma estaba nuevamente en funcionamiento y hasta fue probada.

2- Hace unas noches llegó una crecida considerable del más importante y peligroso cauce que -como un tajo- parte a la villa en dos: el río Ambato, que nace en las laderas orientales del gigantesco Manchao (de unos 4.550 m snm) y con la ayuda de otros afluentes, atraviesa El Rodeo de SO a NE y sigue por la quebrada -poderoso señor- hasta La Puerta, en el otro cañón o valle del Ambato.

3- La bendita alarma no sonó, o si lo hizo nadie la escuchó.

Y acá se plantea la disquisición: ¿por qué no sonó la alarma?

Antes de seguir con el tema, sugiero leer en mi muro (Negro Aroca), una publicación del 28.01.14 o en diario El Ancasti titulada “SOMOS HOMBRES Y MUJERES DE MONTAÑA. La naturaleza no traicionó ni atacó, ya nos venía avisando”.

Creo que el principal problema es que, siendo hombres y mujeres de montaña, no pensamos ni actuamos como tales. Los rodeínos y sus autoridades viven entre montañas, al fondo de una profunda quebrada y rodeados de ríos de montaña.

La población está asentada a solo 15 km en línea recta de la cumbre del Manchao (la mayor montaña del Valle Central) y con un abismal desnivel de ¡3.300 m!

El cañón o quebrada longitudinal donde se encuentra emplazado El Rodeo (corre de N a S), paralelo a la línea de cumbres es el más profundo e importante de esa zona, es decir, es depositario o destino obligado no solo de las aguas sino de todo otro elemento que baje de las altas cumbres (directo o indirecto a través de la gran cantidad de quebradas y quebradillas características de estas sierras pampeanas).

La cuenca hidrográfica El Rodeo está compuesta por una red de cauces encabezada por el bravío Ambato y complementada por Los Nogales, Seco, Las Cascaditas y Los Pinos.

La naturaleza ya avisó por ejemplo, en el verano de 1989, repitió en 1992 y todos los veranos nos recuerda que es una gran montaña, que tiene un gran desnivel, que es un río de montaña, que baja alocado desde las cumbres y por gravedad busca las zonas bajas, donde los hombres construyeron sus casas y caminos. En muchos casos en lugares inadecuados.

Entonces surge la pregunta del millón: ¿Cuándo, cómo, quién, por qué, en base a qué se debe activar la alarma sonora en el pueblo?

La respuesta más fácil y rápida es: cuando la creciente es importante. El problema es que cuando llegó la creciente no hay tiempo para nada. La alarma del pueblo debe estar trabajando con otros dispositivos arriba del cerro. Lo más elemental y básico es que se provea a los “puestos” que están río arriba de bombas de estruendo que dispararán cuando viene creciente fuerte como consecuencia de lluvias importantes en las zonas de alta montaña, caso contrario un equipo de transmisión tipo radio: blu o vhf (u otro sistema) alimentado con un simple panel solar.

Asimismo, se debe instruir a la gente de los puestos a tener referencias ciertas sobre cuándo disparar la alerta o instalar algo así como estaciones de aforo.

¿Por qué ocurren las crecientes?

Por grandes lluvias anteriores o en el momento en las zonas de alta montaña.

Por acumulación de piedras, troncos, ramas, sedimentos, etc. en las quebradas y quebradillas, los que actúan como diques que se van reventando por la presión de la acumulación de agua y producen un efecto dominó, desencadenando la tragedia.

Por falta de mantenimiento (limpieza) en esas quebradas y quebradillas, entre abril y noviembre.

Para que haya creciente o aluvión, no necesariamente debe llover en la villa. Hay que mirar siempre al oeste, hacia las cumbres del cordón Ambato.

Deducimos así que se comete un importante error: trabajar solo abajo, cuando en realidad para desactivar los efectos de una creciente o aluvión importante, se debe trabajar arriba.

Abajo es importante mantener, limpiar, abrir y liberar los cauces de arroyos, acequias, hondonadas, etc. que ofician de canales aliviadores y distribuyen la violencia de las crecientes del cauce principal.

Es preferible hacer sonar la alarma sin que la creciente acarree peligros graves, a no hacerla sonar ante la duda y que ese error traiga consecuencias fatales a bienes y personas.

Si se espera que el aluvión llegue a las zonas pobladas, ya es tarde.

Podría establecerse un código:

Un toque de sirena, viene creciente en el río.

Dos toques de sirena, la creciente es importante.

Sirena permanente, creciente grave, emergencia, evacuación.

La alarma si no es preventiva no es alarma o no sirve. Es un aviso o señal de cualquier tipo que advierte de la proximidad de un peligro.

El fondo de la quebrada donde está la población rodeína es muy irregular, por lo tanto, una medida urgente e importante sería señalar y DEMARCAR de manera contundente (no solo con un simple y común cartel vial) los lugares seguros donde la gente obligatoriamente debe refugiarse y cómo debe dirigirse a los mismos.

No sé de quién es la responsabilidad de la puesta en marcha del operativo cada vez que ocurre una contingencia natural de estas características. ¿Bomberos, Policía, Municipalidad, Defensa Civil?

Si bien es cierto hay un patrón natural de lo cíclico de las grandes crecientes y aluviones, pero con los grandes cambios climáticos y ambientales que se están desencadenando, esto ya dejó de ser un patrón y hay que estar alerta.

Producida la creciente o aluvión, automáticamente la policía local y la Municipalidad deben proceder de manera urgente a clausurar puentes, vados y zonas de riesgo.

El protocolo no solo debe ser de conocimiento de Bomberos, Defensa Civil, Policía y Municipalidad, sino de toda la comunidad.

Otro tema que debe encarar la Municipalidad o la provincia es hacer cumplir el Código Civil argentino (ley 17711, art. 2639) el cual determina que los propietarios lindantes con el río están obligados a dejar un espacio libre de 35 m (actualmente reducido a 15 m) desde la propiedad hasta el río (camino de sirga) donde no se puede realizar ningún tipo de intervención o construcción.

Para los que vivimos en una provincia montañosa, es MUY IMPORTANTE. Ya tenemos ejemplo de no respetar las riberas.

LA NATURALEZA NO ATACA NI TRAICIONA, avisa antes. No nos olvidemos que somos hombres y mujeres de montaña y debemos actuar como tales.

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