La edad es el paso del tiempo de las desigualdades
Un informe publicado recientemente revela la fuerte gravitación que tienen las desigualdades sociales en los procesos de envejecimiento de las personas...
Un informe publicado recientemente revela la fuerte gravitación que tienen las desigualdades sociales en los procesos de envejecimiento de las personas. Es decir, no es lo mismo el proceso de envejecimiento de una persona rica que el de una persona pobre.
El estudio en cuestión es sobre el envejecimiento saludable en América Latina, fue elaborado por un investigador argentino del Conicet, el neurocientífico Agustín Ibáñez y publicado por la prestigiosa revista Nature Medicine. Señala que “las desigualdades culturales, socioeconómicas y de salud están por encima de factores como la edad y el sexo en el impacto cognitivo y funcional”.
Ibáñez sostiene que existe un modelo universal de envejecimiento saludable basado en investigaciones realizadas en Estados Unidos y Europa, que hace hincapié no solamente en la ausencia de enfermedades sino también en el mantenimiento de una serie de habilidades cognitivas como el razonamiento, el aprendizaje y la memoria; competencias sociales como la interacción y la empatía; y la capacidad de realizar actividades diarias, como las tareas cotidianas y de rutina sin limitaciones.
Pero ese modelo no se corresponde con la realidad de Latinoamérica. “Si se le pregunta a un gerontólogo o persona especialista en demencia cuál es el principal factor de riesgo para el deterioro cognitivo, lo primero que te va a decir es la edad”, señala Ibáñez, para luego añadir que “otro factor muy importante es el género: las mujeres tienen mayor riesgo de tener más afectado el envejecimiento saludable”. Pero en regiones donde hay pobreza estructural que afecta a un porcentaje importante de la población, la carencia de recursos es el factor que agudiza más el proceso de envejecimiento. Para dar una explicación gráfica y sintética de lo señalado, podría decirse que personas de 60 ó 65 años pertenecientes a los sectores vulnerables con acceso a servicios de salud deficitarios pueden tener un envejecimiento menos saludable que personas de 70 pero que tienen disponibilidad de recursos económicos y acceso a servicios de salud de calidad.
Para Ibáñez, “la edad no es la edad, es el paso del tiempo de las desigualdades y, el género no es el género, es la acumulación desigual de disparidades de salud, o sociales, en la mujer con respecto al hombre”.
América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo: Según el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), el 50 por ciento más pobre de la población se lleva el 10 por ciento de los ingresos. Mientras el 10 por ciento más rico recibe el 55 por ciento de los ingresos. En términos de riqueza, la concentración es mayor todavía, porque el 10 por ciento más rico acumula casi el 80 por ciento de la riqueza. Y el 50 por ciento más pobre, tan solo el 1 por ciento de la riqueza en nuestra región.
De modo que para avanzar hacia procesos de envejecimiento saludable no alcanza con políticas sanitarias: se requiere además la implementación de políticas de transformación social que tiendan a reducir significativamente los niveles de inequidad que son característicos en Argentina y toda la región.