domingo 7 de agosto de 2022

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Editorial

La crisis llegará a las cuentas provinciales

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23 de julio de 2022 - 01:00

La crisis económica que se vive en la actualidad se advierte con notoriedad en la debilidad fiscal del gobierno federal. No, por ahora, en las cuentas públicas de los gobiernos provinciales, como ocurría en los peores momentos de la crisis 2001-2002. De hecho, mientras el Estado nacional tiene déficit desde hace muchos años, la mayoría de las provincias tienen superávit, incluso en lo que va de 2022. En diciembre de 2019 había cinco distritos con rojo en sus cuentas, pero hoy ya pudieron ordenarlas.

Durante la crisis del fin de la convertibilidad, las provincias estaban fuertemente endeudadas, la coparticipación que llegaba no alcanzaba ni para pagar sueldos de los empleados públicos, y si no entraron en cesación de pagos fue porque empezaron a multiplicarse las famosas cuasi monedas, creadas en la mayoría de las provincias en Catamarca ya en la primera mitad de la década del noventa- e incluso a nivel nacional (los recordados Lecops). Y la obra pública, reflejo del estado de las finanzas, estaba prácticamente paralizada.

Actualmente las provincias tienen una situación fiscal más holgada, los sueldos se vienen pagando regularmente y con aumentos que hasta ahora han igualado a la inflación, y la obra pública ha recuperado su vigor luego de la paralización de la pandemia y la recesión de 2018-2019. Pero más temprano que tarde la crisis terminará impactando, y es preciso que las administraciones de los gobiernos subnacionales provinciales y municipales- estén advertidos de ello.

Los ingreso automáticos es decir, por vía de la coparticipación- empezarán a decaer si es que se confirma una disminución de la actividad económica nacional como consecuencia de la inestabilidad cambiaria y el incremento de la inflación, que este año será la más alta desde 1991, superando a la del último año de gobierno de Cambiemos, 2019, que fue de casi el 54% anual. Y también disminuirán los envíos desde Nación de los fondos discrecionales, que en el primer semestre fueron un aporte inestimable para los gobernadores. Es que Nación se verá obligada a achicar el déficit para cumplir con el acuerdo firmado con el FMI, y la única manera de sostener ese flujo hacia las provincias sería a través de la emisión monetaria, lo cual es inviable porque, además de impulsar aun más la inflación, el cupo de emisión acordado con el organismo internacional se consumió casi totalmente en el primer semestre.

De modo que los gobernadores deberán asumir que, al menos en el corto y mediano plazo, la reducción de los envíos federales será causa suficiente para adoptar medidas que alienten la moderación del gasto público. Aun con una mejor situación fiscal que Nación, es preciso que se desplieguen políticas que, sin que afecten a los sectores sociales de mayor vulnerabilidad, tengan como propósito cuidar los recursos monetarios en un contexto de escasez de pesos y de divisas que amenaza incluso con afectar la propia gobernabilidad.

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indagatoria. se realizó ayer a la mañana en fiscalía penal.

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