El régimen de Irán lanzó el sábado por la noche una nueva ola de ataques con misiles que impactaron en las ciudades israelíes de Arad y Dimona, situadas en el desierto del Néguev, al sur del país. Ambos bombardeos dejaron más de 100 heridos, daños materiales extensos y la movilización de servicios de emergencia.
Los proyectiles causaron también daños importantes en edificios residenciales, provocaron incendios y obligaron a desalojar viviendas, según datos oficiales. El primer impacto se produjo en Dimona, a unos 50 kilómetros de Arad. El ataque dejó medio centenar de heridos, en su mayoría leves, aunque un niño de 12 años sufrió lesiones graves por esquirlas y otra persona fue atendida con heridas de consideración moderada.
Un segundo misil alcanzó Arad unos 15 minutos después. Allí, el balance fue de más de 60 heridos, incluidos siete en estado grave -entre ellos una niña de cuatro años-, 15 con pronóstico moderado y 42 leves, además de casos de lesiones moderadas y numerosas atenciones por crisis de ansiedad. Las explosiones generaron un despliegue de decenas de ambulancias, equipos de cuidados intensivos móviles y helicópteros en ambas ciudades.