viernes 23 de febrero de 2024
Editorial

Inequidad social de género

Las protagonistas excluyentes de las medidas adoptadas para reclamar fondos para los comedores...

Las protagonistas excluyentes de las medidas adoptadas para reclamar fondos para los comedores comunitarios fueron las mujeres. Fueron mujeres en su mayoría las que oficiaron de voceras, las que gestionan los comedores y las que cocinan también.

La presencia femenina mayoritaria no solamente se encuentra del lado de la administración de los comedores, sino también del lado de los que asisten a los comedores. Es que las estadísticas oficiales señalan con precisión que la pobreza y la indigencia afecta mucho más a ellas que a ellos.

La Encuesta Permanente de Hogares que realiza periódicamente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) indica que el 13% de los hogares en el país están a cargo de una sola persona. Y de éstos, el 79% son monomarentales, es decir que están a cargo de una mujer. Estos hogares son los que más sufren los efectos de la pobreza: 7 de cada 10 se encuentran en los dos quintiles más bajos de ingresos.

La vinculación de las mujeres con los comedores es congruente con una mayor dedicación que los varones a las actividades domésticas. Las mujeres destinan por día, siempre según los datos oficiales, 6,31 horas promedio al trabajo no remunerado, mientras que los varones solamente 3,40 horas.

Esta mayor dedicación tiene implicancias en las oportunidades laborales. Un informe publicado en eldiarioar.com con la firma de Natalia Gherardi, abogada, directora Ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género y del Proyecto Cerrando Brechas para Erradicar las Violencias contra las Mujeres, señala que para el primer trimestre del año pasado, el INDEC calculó que en el universo de mujeres entre 25 y 59 años se observa que la tasa de actividad cae casi 10 puntos porcentuales con la presencia de niños o niñas en el hogar. “La tasa de actividad de las mujeres pasa del 80,5% al 71,4% cuando tienen hijos a cargo. Para el mismo grupo etario es especialmente llamativo el aumento de casi el 50% de la tasa de informalidad laboral entre las mujeres sin y con hijos que pasa del 25,5% al 38%. Por el contrario, en el caso de los varones, estos valores apenas se modifican: pasan del 24,9% al 26,2%. Además, la brecha de ingresos aumenta entre varones y mujeres con hijos (30%) en relación a quienes no tienen (25,4%), expresa el artículo. Y agrega: La maternidad de alguna manera implica una penalización de las mujeres, llevándolas a una mayor vulnerabilidad socioeconómica sobre todo cuanto más pobres son, porque tienen menos posibilidades de repartir sus responsabilidades de cuidado a partir de la contratación de ciertos servicios”.

La agudización de la crisis económica que se prevé para la Argentina en los próximos meses profundizará la tendencia que marca a las mujeres como un segmento de la población particularmente vulnerable. De modo que son imprescindibles tanto las políticas vinculadas a la reducción de la pobreza y la indigencia como aquellas que propicien la corrección de las inequidades de género en materia social.

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