viernes 23 de febrero de 2024
Editorial

Función social o rentabilidad económica

La Asociación del Fútbol Argentino llamó a una consulta a los clubes que la integran para que definan si quieren incorporar al estatuto la posibilidad de la inclusión de las Sociedad Anónimas Deportivas...

La Asociación del Fútbol Argentino llamó a una consulta a los clubes que la integran para que definan si quieren incorporar al estatuto la posibilidad de la inclusión de las Sociedad Anónimas Deportivas. Como hace una semana la inmensa mayoría de los clubes, que son asociaciones civiles sin fines de lucro, manifestaron su repudio respecto del proyecto que alientan tanto Javier Milei como Mauricio Macri de introducir la nueva figura, se descuentan que el rechazo será masivo. Ninguna de las instituciones se pronunció a favor. Aunque no puede descartarse algún cambio de opinión en función del nuevo escenario político. Se sabe que la dirigencia deportiva suele encandilarse rápidamente con los reflectores del poder.

Hasta ahora, tanto el estatuto de la AFA como el de los clubes rechazan esta alternativa. El tema adquiere importancia porque no es simplemente una discusión acerca de los modelos de organización. Una eventual irrupción de las sociedades anónimas desnaturalizaría el rol que los clubes, que no persiguen réditos económicos sino, en todo caso, de tipo social, cumplen en la Argentina históricamente.

Cuando Milei señaló hace pocos días que es partidario de privatizar los clubes, la propia Liga Profesional emitió un duro comunicado que dejó en claro que el modelo de sociedades anónimas era contrario a la función social de los clubes. “Como en ningún otro lugar en el mundo, los clubes de fútbol no sólo cumplen funciones de competitividad en ese deporte, sino que también fomentan y sostienen otras áreas educativas, sociales, culturales y deportivas de otras disciplinas”, señaló en un comunicado.

Convertirlos en Sociedades Anónimas Deportivas significaría que los clubes pasarían a ser un negocio más, es decir, tendrían fines de lucro y los socios, que actualmente deciden el destino de las instituciones, dejarían de tener voz y voto.

Es de consenso generalizado que los clubes representan la identidad barrial y que una de las misiones que encarnan es alejar a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de los vicios y la mala vida, sumándolos a la práctica de distintas disciplinas deportivas y de actividades solidarias y comunitarias. No hay rentabilidad económica en este tipo de actividades, por lo que no serían del interés de ningún club convertido en empresa comercial.

Por cierto, hasta las megaestrellas de la selección argentina de fútbol surgieron de clubes de barrio. Tal vez muchos de ellos no hubiesen visto prosperar su carrera profesional si la lógica comercial hubiese imperado cuando, de niños, empezaron a patear la pelota. Por suerte, existieron esas instituciones con sentido social que los contuvieron y les permitieron dar sus primeros pasos en las divisiones inferiores sin pensar, todavía, si darles un equipo de fútbol conseguido a través de una rifa o una colecta, un desayuno o una merienda, iba a tener, en el futuro, una rentabilidad económica.

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