Feriantes de la Gruta, molestos tras ser intimados por el obispado
Aseguran que el mismo incluye impuestos más caros y que el vigente culmina en el año 2026 y lo quieren revocar.
Los comerciantes que integran el Complejo Comercial en la zona de La aguada, antes de ingresar a La Gruta de la Virgen del Valle, elevaron una nota a este medio, explicando que están molestos ante cambios en el contrato, aquel que firmaron con la administración del Obispado en el año 2021 y que tenía vigencia hasta el 2026. Indicaron que el Obispado de Catamarca quiere realizar nuevos escritos por 24 meses, poniendo en riesgo su fuente laboral. Agregan que en el documento está estipulado un aumento del 300% de alquiler, más expensas, ante lo cual los mismos están en contra ya que de la limpieza del predio se encarga la Municipalidad de la Capital y por alumbrado público, al ente religioso no se le cobra dinero.
“Nos intimaron a que aceptemos el contrato que nos informaron el lunes y nos dieron plazo hasta hoy (por ayer) para aceptarlo. El contrato no puede darse de baja porque ellos lo disponen, tenía fecha de culminación e íbamos a poder trabajar hasta el 2026”, indicaron los puesteros a este medio.
En la nota, que elevaron para reclamar la situación, detallan todo lo que pasaron desde que tuvieron que cerrar las puertas para el recambio de comercios y la construcción de los nuevos locales.
También de manera textual, expresan que desde “fines del año 2021, nos encontramos con la triste realidad de que, quien administra el complejo comercial es el Obispado de Catamarca. Decimos triste realidad porque como fue de público conocimiento el maltrato y violento actuar del obispo en persona en aquellos momentos; entonces sentarnos a pactar con los representantes del obispado fue someternos sistemáticamente a reglas de las que hoy denunciamos como Ilegítimas. Teniendo en cuenta que, de hecho así lo pactamos en las distintas reuniones previas (con autoridades municipales) a la construcción del complejo comercial, debía ser administrado por el municipio con la participación de representantes y/o asociación de comerciantes, cuyos convenios o concesión (no contrato de alquiler) debían ser prioridad con quienes estuvimos desde un comienzo apuntalando un turismo religioso y que hoy es una gran realidad. Hoy nos sentimos perjudicados (moral y económicamente) por la intención del obispado de volver a barajar lo acordado y dejar sin efecto contractualmente lo aún vigente”, explican.
“Corrió mucha agua por el río, pero en resumen, para entender esta situación, nunca podría haberse apropiado de todo este complejo el obispado, desde el año 2008 con el nacimiento de la Ordenanza Nº 4545/08 de expropiación, de los inmuebles de la Familia Carabús, titulares de dominio de los inmuebles sometidos a utilidad pública.
Accionar que reprochamos porque desde los comienzos fue la intención de un modelo de complejo comercial con reglas claras y cumpliendo la esencia y causa del mismo, con concesiones de prioridad a los comerciantes primarios, con administración conjunta entre los actores y en cumplimiento con las ordenanzas y normativas de creación", exponen los comerciantes.
Finalmente, no descartaron seguir el reclamo por vías legales.