jueves 22 de febrero de 2024
Cara y Cruz

Federalismo trucho al desnudo

La eliminación del Fondo Compensador del Interior descarga un castigo brutal sobre los usuarios del transporte...

La eliminación del Fondo Compensador del Interior descarga un castigo brutal sobre los usuarios del transporte público de las provincias para satisfacer la revancha del presidente Javier Milei contra los gobernadores a los que atribuye el fracaso de su Ley Ómnibus, pero no afecta al área metropolitana.

Los estilos cambian, el inquietante y agresivo mesianismo de Milei está en las antípodas de la exasperante mansedumbre de Alberto Fernández, pero la estructura de los ajustes es siempre la misma: la cincha se ciñe con mayor rigor en las provincias, mientras el AMBA se beneficia con la benevolencia de los criterios clientelares y electoralistas.

No hay grietas en este punto, kirchneristas y antikirchneristas coinciden en sostener las asimetrías del país macrocéfalo.

Milei declara oficialmente una guerra que se arrastra desde hace décadas, en la que todos los intentos de equilibrar cargas naufragaron contra inquilinos de la Casa Rosada reticentes.

En este caso, Milei corta unilateralmente un flujo de fondos hacia las provincias acordado en el Pacto Fiscal de 2017, que en diciembre pasado ascendió a 11.500 millones de pesos. Aún así, en Catamarca, por ejemplo, la mayor parte del subsidio al transporte lo soporta el erario provincial, boleto estudiantil gratuito incluido.

El brutal sablazo se suma a la baja prácticamente a cero de las transferencias discrecionales del Tesoro nacional, la interrupción del financiamiento de obras públicas, el hueco en la coparticipación por la merma de la recaudación del impuesto a las Ganancias y la casi anulación de otros giros como el del Fondo de Incentivo Docente.

El hecho de que la provincia de Buenos Aires esté gobernada por el kirchnerista Axel Kicillof induce a suponer que el Conurbano podría quedar exento de esta discriminación estructural favorable al AMBA, pero no: en esa zona conviven intendentes kirchneristas y no kirchneristas y, además, también tiene allí alguna inserción territorial la flamante formación libertaria, de modo que los favoritismos se mantienen.

El gobierno nacional justificó su venganza con el argumento de que avanzará en la entrega de subsidios directamente a la demanda a los usuarios de la tarjeta SUBE que funciona, hasta el momento y según la página oficial, solo en 60 ciudades del país. 60 ciudades.

De los $100.000 millones que se destinaron el año pasado al subsidiar el transporte, el 88% quedó en el área metropolitana y el 12% en el interior. Hay 18.000 unidades en el área metropolitana y cada una recibe $4,9 millones. En el interior hay 14.000 y recibió cada una $785 mil. La inequidad es indiscutible.

Con su desmesura, Milei desnuda la vulnerabilidad estructural del interior que el kirchnerismo disimulaba con el reparto arbitrario de fondos a cambio de sumisión política.

La Argentina retrocede a los enfrentamientos decimonónicos entre la angurria del puerto y los “trece ranchos” del interior.

El carácter sistémico del federalismo trucho, arraigado desde la reforma constitucional del ’94 que eliminó la institución del Colegio Electoral como atenuante de las asimetrías demográficas queda expuesto.

Desde entonces, todos los presidentes surgieron del área metropolitana incluida la dinastía Kirchner, que llegó impulsada por el aparato bonaerense controlado por Eduardo Duhalde. Lo que se valora es la clientela.

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