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Cara y Cruz

Escalada política

Con el tratamiento del proyecto tendiente a condecorar al "Trader God" Edgar Adhemar Bacchiani...

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18 de mayo de 2022 - 00:30

Con el tratamiento del proyecto tendiente a condecorar al “Trader God” Edgar Adhemar Bacchiani en la comisión de Peticiones y Poderes de la Cámara de Diputados, el oficialismo pasa a la ofensiva en la discusión política sobre las estafas piramidales.

Es una reacción dura a las maniobras que viene desplegando la oposición para vincular al Gobierno con las financieras investigadas, en base a un elemento contundente e incontrovertible: la iniciativa fue presentada por la diputada Natalia Saseta y el exdiputado Diego Martín Figueroa, ambos del PRO, en noviembre del año pasado.

Ahora dicen que solo querían promover la “educación financiera”, pero el texto del proyecto, que se tramita por expediente 645/2021, no ofrece margen a reinterpretaciones capciosas. Su artículo 2 reza textualmente: “Otórguese al Sr. Edgar Adhemar Bacchiani un diploma de reconocimiento y una copia del presente instrumento. Alentando a seguir propiciando el conocimiento de este incipiente mundo de las finanzas digitales y descentralizadas”.

Los dos escuderos del “trader” ahora encartado fueron convocados a la comisión para el martes, así que tienen tiempo para preparar sus alegatos.

Cuando la posición de Bacchiani se tornó insostenible y sus alardes, candidatura a gobernador incluida, se confirmaron como maniobras de distracción, Saseta trató de hacer un discreto “mutis por el foro”. Figueroa, en cambio, asumió una estrategia de pertinaces justificativos, en la esperanza de borrar con locuacidad lo que había dejado lamentablemente escrito antes de dejar la banca heredada de la extinta Marita Colombo.

Ayer, el diputado y expresidente del PRO Enrique Cesarini, respondió el anuncio del titular del bloque del Frente de Todos, Ramón Figueroa Castellanos, sobre la convocatoria a sus cófrades sin aludir al controvertido proyecto. Marcó, en cambio, que Wika era escenario habitual de los cierres de campaña de Juntos por el Cambio y reincidió en que la habilitación de Adhemar Capital y la imposición de Ingresos Brutos a las utilidades obtenidas con la especulación en criptoactivos son prueba de la complicidad del Gobierno con los fraudes. Mencionó aparte contratos de los ministerios de Infraestructura y Agua con un negocio de Bacchiani y con su ejecutivo José Blas que venían circulando en forma anónima por las redes sociales sin que se le ocurriera hacer las denuncias judiciales correspondientes, obligación ineludible que tiene en su calidad de legislador. Ni siquiera un pedido de informes.

Se verá si el oficialismo puede arreglárselas con eso, la disputa política escala y ya se sabe: la cancha se pone barrosa.

Mientras, puede consignarse que el proyecto de su compañera de bancada y Figueroa constituye un insólito desemboque institucional de la tarea de legitimación de Bacchiani que hasta ese momento venía desplegando con singular energía el presidente del congreso de la Coalición Cívica-ARI, Mariano Manzi y que fue presentado después de que los gobernadores de Catamarca, Raúl Jalil y La Rioja, Ricardo Quintela, pidieron al Banco Central y la Comisión Nacional de Valores que pusieran el ojo sobre las financieras que ofrecían rentabilidades exorbitantes en ambas provincias.

Manzi y Figueroa desarrollaron este trabajo incluso después de que el Central pidió a la PROCELAC que investigue a Bacchiani por la posible estafa piramidal que un par de meses después quedaría al descubierto.

Manzi hijo se dio por aludido ayer por la convocatoria a sus aliados del PRO y, como Cesarini, eligió hacer foco en el cierre de campaña en Wika que Figueroa Castellanos había mencionado, como si tamaña nimiedad fuera la carta más fuerte que tienen los oficialistas.

Se entiende: no le conviene recordar cuando consideraba que Bacchiani era la encarnación de los “emprendedores e innovadores” agobiados por la persecución de los ignorantes.

La pelea está planteada, los contendientes preparan la artillería. Es interesante el motivo: determinar quién contribuyó más a edificar la credibilidad con que Edgar Adhemar Bacchiani engatusó a sus víctimas.

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