miércoles 1 de abril de 2026
Editorial

Emprendedores de sueños

Muy poco tiempo después de haber asumido su pontificado, Francisco convocó a los jóvenes...

Muy poco tiempo después de haber asumido su pontificado, Francisco convocó a los jóvenes en un encuentro multitudinario realizado en Río de Janeiro a “hacer lío”. Es decir, a ser rebeldes contra el orden establecido, agentes transformadores del mundo. El último fin de semana, una década después, repitió consigna en Lisboa con otras palabras pero el mismo sentido: “¡No sean administradores de miedos, sino emprendedores de sueños! Tengan la valentía de sustituir los miedos por los sueños”. Luego los instó a “cambiar el mundo” con inclusión y paz y preocupación por el ambiente.

A lo largo de la historia del mundo, las jóvenes generaciones han sido potenciales transformadoras de la realidad. Portadora de una rebeldía acorde a su edad, la juventud en términos generales se ha manifestado en contra del sentido más profundo de la realidad en la que le ha tocado vivir. “Quien a los 20 años no sea revolucionario no tiene corazón” es una frase, de autor anónimo, atribuida falsamente a Winston Churchill. Al margen de quién haya sido su autor, sintetiza la idea de la facilidad con la que los jóvenes se adaptan a los cambios y son promotores de ellos.

Sin embargo, en los tiempos que corren, el potencial transformador de los jóvenes no es certeza absoluta. Por el contrario, es tema casi obligado de un interesante debate. Vastos sectores de la juventud son impulso decisivo para el crecimiento de la ultraderecha en numerosos países, o de la fuerza política que encabeza en la Argentina Javier Milei. Se trata de espacios políticos que rechazan el progresismo que ha caracterizado a la juventud históricamente y que plantean reforzar el orden conservador. Si el Papa invita a los jóvenes a ser los puntales en la lucha contra las injusticias del capitalismo globalizado, los jóvenes que militan en la ultraderecha plantean reforzar el sistema, desmontar al Estado que intenta una acción reparadora de las distorsiones que genera el mercado.

De todos modos, el corrimiento de un sector de la juventud hacia posiciones conservadoras es apenas un fenómeno parcial. Las militancias ambiental y feminista, en las que tienen un papel hegemónico personas menores de 40 años, permiten ubicar en el espacio progresista a otro sector de la juventud.

Los jóvenes poseen, además, mayor competencia en el área de la tecnología que los adultos, y las herramientas de la tecnología son clave para alinear un mensaje global que propicie el desarrollo sostenible y un mundo con igualdad de oportunidades para todos, sin los niveles de inequidad que son la característica predominante de la actual fase del capitalismo sin los controles públicos necesarios.

En el debate respecto del posicionamiento de los jóvenes en la actualidad, propugnando el mantenimiento del status quo o, peor, propiciando la restauración de un orden tradicional anterior, o promoviendo transformaciones progresistas de la realidad, no puede ser saldado inmediatamente. Hay datos concretos que avalan estas posturas. Pero la realidad es dinámica y los jóvenes, a diferencia de las personas de mayor edad, tienen la posibilidad de modificar su perspectiva del mundo con mayor fluidez. De modo que aún los más reacios al cambio pueden, en un futuro no muy lejano, hacer lío o convertirse en emprendedores de sueños.

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