Ángela Herrera, madre de la víctima, salió al cruce del juez director. Consideró que él “estuvo a favor de los asesinos”.
Condenados. Castro (izq.) y Murúa (der.) fueron declarados culpables por el asesinato de "Látigo"
Ángela Herrera, la madre de Miguel Ángel Ferreyra, cruzó al juez Silvio Martoccia, quien había lanzado duras críticas hacia la Fiscalía y la querella, considerando que sus pedidos de pena para Jorge Castro y Mónica Murúa resultaban “contradictorios” y “desproporcionados”.
Martoccia había cuestionado que la querella solicitara 10 años de prisión para Murúa, entendiendo que esa cifra se acercaba en demasía a la condena recibida por Castro, sentencia que a su vez fue criticada por la querella bajo la premisa de que “la vida de Ferreyra no puede valer tan poco”. Esta situación generó una profunda molestia en la progenitora de Ferreyra. Así lo hizo saber en una entrevista que brindó a El Ancasti. Herrera manifestó estar “muy ofendida, muy dolida por la actitud que tuvo este juez”.
“Esta persona no tuvo respeto con nosotros ni con el dolor, ni con nada de lo que nos pasó a nosotros, porque lamentablemente dejó a dos asesinos sueltos. En un año, dos años, (Castro y Murúa) salen a la calle de nuevo. Es lamentable la Justicia de Catamarca. No hay Justicia, mejor dicho. El juez se burló de nosotros, se burló del jurado”, añadió.
Para Herrera, el magistrado “cometió un error” y “estuvo a favor de los asesinos”. “Hubiese tenido un poquito más de empatía. Si él vio que dio una condena que no era justa, se hubiese callado la boca. ¿Tan poco valió la vida de mi hijo para este señor?”, reclamó.
La madre de “Látigo”, además, remarcó que a su hijo lo mataron “como un animal”, e insistió en que “Castro planeó la muerte”.
Por otra parte, se refirió a la posibilidad de presentar el recurso de casación en la Corte de Justicia, para que Castro y Murúa reciban más años de pena. “Vamos a llegar hasta lo último”, dijo. “Esta señora asesina (por Murúa) va a salir dentro de un año. Ella va a poder abrazar a su hijo, va a poder ver a su hijo. Yo tan solo lo puedo ver por una foto. Es muy injusto”, concluyó.
Desde la querella, representada por el abogado Sebastián Ibáñez, habían rechazado lo considerado por Martoccia. En este marco, planteó que las aseveraciones del magistrado fueron “excesivas, exorbitantes y extralimitadas”.
Ibáñez atacó el argumento de la “contradicción”, aduciendo que “para Castro pedimos 17 años, porque su escala era de 8 a 25 años. Para Murúa pedimos 10, dentro de su escala que va de 5 años y 6 meses hasta los 12 años y medio. ¿En qué momento se la está equiparando si hay una diferencia de siete años entre los pedidos?”. Para la querella, el error del juez reside en comparar el pedido para la cómplice, con la condena efectiva del autor -considerada insuficiente por la familia-, en lugar de compararlo con la pretensión original de la acusación.
Ibáñez se apoyó en el Artículo 41 del Código Penal, que fija las pautas para cuantificar la pena. Sostuvo que el juez se aferra a una “calificación legal abstracta” (el grado de participación), ignorando la “conducta material concreta” desplegada en el hecho.
“El fundamento fue el nivel de extrema violencia con la que actuó Murúa. Se probó en el juicio, con testigos y armas exhibidas, una absoluta irresponsabilidad para contribuir decididamente a la muerte de Ferreyra. Por eso, para nosotros, su pena debía estar cerca del máximo de la escala”, explicó Ibáñez.
El 4 de diciembre de 2025, en un juicio por jurados, Castro y su madre Murúa fueron declarados culpables por el jurado popular por el asesinato de Ferreyra, ocurrido el 10 de septiembre de 2023, en el barrio 140 Viviendas de El Bañado, departamento Valle Viejo. Luego, Martoccia, quien fue el juez director del proceso, aplicó penas de 10 años de prisión para Castro y de 5 años y 6 meses de prisión para Murúa.