El Gobierno colocó ayer el primer bono en dólares en casi ocho años, sin contar la reestructuración de 2020, con el que recaudó US$1.000 millones a una tasa del 9,26% anual. Los fondos serán utilizados para cancelar parte de los vencimientos de enero.
Si bien se trata de un título bajo legislación local, en el equipo del ministro de Economía, Luis Caputo, consideraron la emisión como un nuevo paso en el camino del regreso de la Argentina a los mercados voluntarios de crédito en moneda extranjera. La tasa convalidada en la licitación mostró las consecuencias del historial crediticio del país, que tuvo nueve defaults, y de las dudas que mantienen algunos inversores sobre la actual posición de reservas internacionales.
En las últimas semanas, empresas y provincias salieron emitir deuda, muchas bajo legislación Nueva York, con rendimientos que estuvieron por debajo del flamante instrumento que lanzó Caputo.
“Nosotros buscamos aproximadamente US$1.000 millones a una tasa por debajo del 9%, ése es el objetivo”, dijo Caputo esta semana en un evento del Grupo Invertir en Bolsa (IEB).
La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por US$1.400 millones de un total de 2.693 inversores para el bono que tiene vencimiento el 30 de noviembre de 2029 (Bonar29) y un cupón del 6,5% anual.
“El rendimiento al precio de corte resultó en una tasa anual de 9,26%, equivalente con un diferencial de 550 puntos básicos por encima de los bonos del Tesoro Americano de igual duración, o unos 100 puntos básicos por debajo del rendimiento de los bonos existentes con duración similar”, comentó la Secretaría de Finanzas.