El fenómeno "Therian", en debate: adolescentes y formas de identidad
El psicólogo Enzo López, quien visitó los estudios de Ancasti Streaming, abordó una temática que genera curiosidad.
El término Therian proviene de “therianthropy” y refiere a la identificación profunda y persistente con un animal. Quienes integran esta comunidad aseguran que su alma está ligada a una especie y que se encuentran atrapados en un cuerpo humano. Aunque son conscientes de su condición física, su percepción animal es interna y simbólica.
El psicólogo Enzo López, quien visitó los estudios de Ancasti Streaming, abordó una temática que genera curiosidad y desconcierto a partes iguales en redes sociales, el joven aclaró que los fenómenos de este estilo no son nuevos, sino que tienen sus raíces en comunidades de internet de los años 90, como los "oterkin", personas que se sentían identificados como seres de fantasía (brujos, guerreros, elfos) y, posteriormente, como animales antropomórficos. Sin embargo, el psicólogo destacó que hoy esto se ve masificado por la aparición de las redes sociales: "Lo veamos de esa forma. Cada época siempre inventa máscaras nuevas. Antes eran religiosas, luego políticas, luego estéticas y ahora aparecen las algorítmicas, porque esto no es algo que está pasando ahora, no es algo que nace, comencemos esa idea de las redes sociales, de Instagram, de TikTok, sino que las redes sociales lo amplificaron.
Algo que ya se encontraba. Antes uno decía en el barrio, mirá este raro, entras a TikTok, ahora somos 500.000 raros”.
El especialista fue enfático al diferenciar esta tendencia de cuadros psiquiátricos graves. "El therian tiene una identidad con un animal sin perder su humanidad. Saben que tienen que ir a estudiar o trabajar; hacen su vida", explicó. Según López, el adolescente busca en el animal características que le faltan o que admira, como la independencia del gato o la lealtad de la manada en el lobo. "La adolescencia es un laboratorio de identidades. Estos chicos están buscando quiénes son en una sociedad hipervisibilizada y exigente que a veces se les hace insoportable", analizó el psicólogo. Comparó esto con tribus urbanas de décadas pasadas, como fue el caso de los emos o floggers, muy populares en nuestro país.
Por otro lado, López señaló la importancia de no ridiculizar algunos de los comportamientos que pueden llegar a tener, como por ejemplo, "ladrar en clase" o el uso habitual de máscaras. "Si un chico se expresa ladrando, quizás es porque no siente que el hogar o la escuela sea un espacio seguro para hablar", advirtió. En lugar de juzgar, el profesional sugirió a los padres hacer preguntas abiertas: "¿Por qué elegiste ese animal?", "¿Te sentís solo?", "¿Esto te da alivio o angustia?".
Concretamente, puso el foco en entender qué hay detrás de esa "máscara" y acompañar al joven en su transición hacia la adultez sin alarmarse por esto, siempre y cuando no se altere su conexión con la realidad.