sábado 13 de abril de 2024
Cara y Cruz

El eje sanitario

Explorando flancos, la oposición encontró el eje sanitario. Con una fantasmagoría de campaña que el Gobierno le sirvió en bandeja: la habilitación del hospital de El Rodeo. Que no fue habilitación, sino “recepción de obra”, pero para el caso es lo mismo.

El nosocomio ambateño es pura cáscara edilicia porque carece de personal para hacerlo operativo, detalle que la ministra de Salud se acordó de aclarar recién cuando el precandidato a gobernador de Juntos por el Cambio Rubén Manzi se arrimó con el candidato a intendente de su sector en la localidad a las instalaciones y las encontró cerradas.

Si pasa, pasa. Por más que ahora se alegue la “recepción de obra”, la apertura del hospital de El Rodeo fue postulada hace un mes como la incorporación de una infraestructura central en el sistema de salud provinciano, y el hecho de que permanezca cerrada, sin prestar servicios, marca una inclinación que sería injusto asignar solo al oficialismo en vigencia: la campaña electoral induce al corte de cintas y a los montajes escenográficos, en este caso apresurados por las imposiciones del cronograma electoral, que marcaban el 19 de julio como fecha límite para los actos de Gobierno pasibles de considerarse como proselitistas. En términos del oficialísimo, esto implica una aceleración de las inauguraciones.

El problema es que este apuro le da a los opositores chance para meter cuchillo en uno de los flancos más vulnerables del Gobierno, que es la falta de personal capacitado para operar con eficacia la infraestructura que financia. En otras palabras: los hospitales que inaugura, que son muchos, no tienen los recursos humanos indispensables para que cumplan las funciones que les asignan. No puede estarse seguro de que la gente del interior pueda tratarse una apendicitis sin trasladarse a la Capital, por mucha tecnología que se le instale en su lugar de origen, porque no hay un médico en condiciones de practicarle esta elemental cirugía. Ni anestesista, ni enfermero.

Ésta es le deficiencia central en el sistema de salud, no la edilicia.

Manzi disparó la controversia al asistir al flamante hospital de El Rodeo y precipitó la respuesta de la ministra Ávila, pero la falencia quedó a tiro.

Natalia Herrera, diputada provincial y primera precandidata al mismo puesto por la lista antagonista de Manzi, revivió otro caso, más grotesco: el del hospital inaugurado en La Ciénaga, Belén, en medio de la nada misma.

“La población más cercana queda a 24 kilómetros. Este hospital nos costó a los catamarqueños 357 millones de pesos y actualmente, a un año de su inauguración, continúa sin funcionar”, dijo Herrera.

¿Es necesario un hospital o basta con una posta bien abastecida, con personal capacitado para derivar a Belén o Santa María? Este interrogante, que puede extenderse a otras regiones de la provincia, no amerita respuestas de la ministra de Salud.

Es importante señalarlo, porque lo que permanece fuera de una discusión seria, ajena a las chicanas propias de toda campaña, es cómo tendría que articularse una infraestructura de la salud pública que garantice el servicio al interior sin necesidad de traslados a la Capital.

¿Contribuye a esto la proliferación de hospitales o no? Tal es la pregunta cuya respuesta debe acometerse, pues es obvio que la inauguración de nosocomios como los de El Rodeo o La Ciénaga son insumos proselitistas, cuyo impacto se diluye en cuanto la población advierte que es inútil tener una megainfraestructura a mano si no cuenta con un dentista para atenderse de un insoportable dolor de muelas.

Hasta eso ya habrá votado, por supuesto.

Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
el gobierno apelo el fallo de la corte y pide que revea la orden de paralizar la mineria

Te Puede Interesar