El diputado provincial de Misiones Germán Kiczka, investigado por tráfico de fotos y videos con imágenes de abusos sexuales a niños y adolescentes se negó a declarar ayer ante el juez de Instrucción de Apóstoles, Miguel Ángel Faria. Una vez cumplido el trámite, el legislador fue llevado nuevamente a la Seccional Segunda, donde permanecerá hasta que el magistrado disponga su alojamiento en una unidad penal.
A media mañana, con una fuerte custodia y medidas de seguridad poco habituales para Misiones, Kiczka fue llevado al Juzgado, donde ya lo aguardaba su defensor, Gonzalo De Paula. La audiencia fue muy breve porque el detenido optó por guardar silencio, posiblemente a la espera del resultado del peritaje que la Dirección de Cibercrimen y la Secretaría de Apoyo en Investigaciones Complejas realizan sobre su notebook y dos celulares.
Al diputado, que está suspendido desde el jueves de la semana pasada, se lo acusa de consumir y compartir videos multimedia de abusos sexuales a chicos, incluso menores de trece años. El 6 de agosto, el juez Faria allanó la casa del legislador, en Apóstoles, y ordenó un peritaje en el lugar de la notebook, donde se encontró instalada la aplicación eMule y dos carpetas con escenas de pedofilia, incesto y zoofilia.
A partir de ese hallazgo, el magistrado dispuso el secuestro de los elementos y un análisis más profundo. Además de saber qué cantidad de archivos prohibidos tenía, los investigadores quieren establecer si el legislador y su hermano -detenido el jueves-, también producían contenidos con chicos de Apóstoles. En ese caso la pena que le corresponde se eleva considerablemente.
El juez Faria también dispuso ayer viernes al mediodía que Sebastián, el mayor de los hermanos Kiczka, sea llevado al Juzgado hoy sábado a las 10 de la mañana para ser indagado. Todo indica que adoptará la misma postura que Germán y no responderá preguntas.
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Red de pedofilia
Los Kiczka entraron en el radar de la Justicia a principios de este año, cuando una organización internacional que lucha contra los abusos a menores de edad remitió a la fiscal porteña Daniela Dupuy información sobre una serie de IP desde los cuales se había generado el tráfico de material de abuso sexual infantil. Uno de esos lugares era el domicilio de Sebastián Kiczka, en el barrio Illia de Apóstoles.
En febrero esa vivienda fue allanada por la policía de Misiones. Allí se constató que en una notebook había cientos de archivos que eran compartidos a través de la aplicación eMule. Por ese hecho fue detenido junto a su padre, pero al poco tiempo ambos fueron excarcelados.
En abril, la Justicia de Buenos Aires se desprendió del capítulo Misiones de la investigación y lo remitió al juez Faria de Apóstoles. Desde Cibercrimen volvieron a detectar el tráfico desde dispositivos de Sebastián y de su hermano Germán. Es por eso que el 6 de agosto el magistrado ordenó nuevos allanamientos.
El diputado buscó ampararse en sus fueros para evitar la labor policial y judicial, pero Faria le dijo que ese beneficio solo impedía su detención. Los peritos analizaron una notebook del diputado y hallaron archivos comprometedores, motivo por el cual el juez dispuso el secuestro de todo y un exhaustivo peritaje, que todavía no finalizó.
Con un informe parcial de Cibercrimen, Faria y la fiscal Silvia Barronis avanzaron con un pedido de detención de Sebastián Kiczka y el desafuero de su hermano Germán. Ambos escaparon.
El diputado huyó en su automóvil y el miércoles a la noche, seis días después, fue hallado en un camping de la localidad correntina de Loreto, a 200 kilómetros de Apóstoles. Al cuidador del lugar le dijo que había tenido problemas con su familia y necesitaba quedarse en el lugar, pese a que no había comodidades.
A una vecina que iba al lugar para recargar su teléfono celular le dijo que estaba “en un retiro espiritual”. Esa mujer sería clave porque el miércoles vio una fotografía del diputado en la televisión nacional y alertó a la Policía, que no tardó en detenerlo. La mujer ahora cobrará la recompensa de cinco millones de pesos.