sábado 6 de abril de 2024
Manifestó su indignación por la acusación

El cura Rasgido aseguró que no estuvo en Andalgalá los días de los abusos

Reconoció que los abusos sexuales eclesiásticos son una realidad pero advirtió que es inocente. Hoy se abre la ronda de testigos. El testimonio más importante será el del joven denunciante.

Finalmente, en la sexta jornada, el sacerdote Renato Rasgido pudo ocupar el banquillo de los acusados. El cura está acusado por “abuso sexual simple agravado en concurso ideal con corrupción de menores en grado de autor” y “abuso sexual con acceso carnal agravado en concurso ideal con corrupción de menores”. El debate ya inició formalmente y se debe continuar hasta el dictado de un veredicto. El acusado decidió declarar y aclaró que solamente iba a responder las preguntas efectuadas por su abogado defensor Luciano Rojas.

Por tratarse de un delito de instancia privada, el debate se desarrolla a puertas cerradas, en la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. El Tribunal está integrado por los jueces Miguel Lozano Gilyam, Silvio Martoccia y Mauricio Navarro Foressi. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Augusto Barros, quien está acompañado por los abogados de la querella Silvia Barrientos y Jaime Morales.

De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el religioso estaba sereno. Negó los hechos y aseguró que en los días sindicados él no se encontraba en Andalgalá –lugar de las denuncias-. Relató la versión que habría dado en la etapa de investigación. De esta manera, insistió en su inocencia.

Además, el cura habría manifestado su versión de “justos por pecadores”. Rasgido, según las fuentes consultadas por este diario, aseguró ser víctima de un movimiento y cuestionó a los medios. El sacerdote reconoció que existen los abusos sexuales eclesiásticos y que suceden en todo el mundo, en el país y en la provincia. No obstante, aseguró ser inocente y manifestó su indignación por lo ocurrido a lo largo de estos 10 años, tras la denuncia en su contra por abuso sexual.

Luego de su declaración, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. Para hoy, se espera que declaren el joven denunciante y la primera ronda de testigos.

Durante la etapa de investigación, desde un primer momento, el cura Renato Rasgido negó los hechos que se le reprochaban. Según dijo, tenía agendadas las actividades que realizaba a diario. Por ello, insistió en que los días sindicados, no se encontraba en Andalgalá.

El sacerdote aseguró que por entonces llevaba a cabo tareas de asistencia espiritual y otras actividades parroquiales. En otra ocasión, habría realizado un retiro espiritual en la Capital catamarqueña.

Ensotanados acusados

En Catamarca, hasta el momento, cuatro sacerdotes fueron denunciados e imputados por delitos contra la integridad sexual. Las víctimas son niños, niñas y adolescentes. Un quinto sacerdote fue sindicado pero falleció meses antes de la denuncia, por lo que no llegó a ser formalmente imputado.

Renato Rasgido es el primer sacerdote denunciado por abuso sexual eclesiástico. La denuncia se presentó en marzo de 2014, en Andalgalá. El 15 de febrero, se convirtió en el segundo cura en ocupar el banquillo de los acusados para responder por delitos contra la integridad sexual.

Juan de Dios Gutiérrez fue denunciado en octubre de 2015, en Belén. En abril de 2021, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación lo halló culpable en el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso". Fue condenado a 12 años de prisión.

Moisés Pachado fue denunciado a finales de 2018. Una mujer denunció al sacerdote por haber abusado sexualmente de ella cuando era una niña. En 2020, la Cámara de Apelaciones en lo Penal y de Exhortos declaró que los delitos contra la integridad sexual de niños y niñas no prescriben. La Fiscalía de Belén lo imputó por dos hechos de abuso sexual. Sin embargo, este cura no pudo llegar a debate. El padre Pachado falleció a mediados de 2022.

Eduardo López Márquez fue denunciado a finales de 2021, por abusos contra un niño, en 2002. Luego, se sumó otra denuncia en su contra. El primer denunciante contó que por entonces también fue abusado por otro sacerdote, quien falleció antes de que realizara la denuncia.

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