Celeste Judith “Chasqui” Moreno tenía 20 años. Era madre de dos niñas y cursaba un embarazo de tres meses. Era trabajadora sexual. Vivía en la zona norte de la Capital. Un día como hoy, hace 12 años, salió de la casa de su abuela después de almorzar. Iba a tomar un helado. Horas después, su cuerpo apareció estrangulado en un descampado.
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El crimen de Celeste Moreno, el femicidio que anticipó un patrón
Hoy se cumplen 12 años de su asesinato. La causa, que estuvo a punto de prescribir, pasó por seis fiscales diferentes.
Pasaron 12 años y aún no hay culpables; sólo hay sospechosos que fueron imputados pero que actualmente se encuentran en libertad. Pasaron 12 años en los que la Justicia estuvo más cerca del olvido que de la verdad. "Chasqui" casi se convirtió en otro número de casos sin resolver, en otro expediente polvoriento, en otro caso impune.
"Chasqui" era pobre. Se dedicaba a la prostitución para subsistir. Vivía en la marginalidad. Era, como describió la propia investigación judicial años después, "invisible". Esa invisibilidad social que la rodeaba en vida se transformó, después de su muerte, en indiferencia institucional. Era una mujer del margen, de esas que se las considera descartables. Durante más de una década, el sistema actuó en consecuencia: dejó su caso en un cajón.
La invisibilidad de "Chasqui" no era solo social. Era también estratégica para quienes la asesinaron. Según la hipótesis de la investigación actual, días antes de su muerte, "Chasqui" se habría apoderado de aproximadamente un kilogramo de cocaína que pertenecía a una organización narco. Su vulnerabilidad como mujer pobre y trabajadora sexual la convirtió en blanco fácil: fácil de engañar, fácil de atraer, fácil de matar y fácil de olvidar.
Crimen
El informe de la autopsia que se realizó dio algunos indicios de cómo se podría haber perpetrado el crimen de "Chasqui". La autopsia se efectuó el 5 de octubre, en plena madrugada, en la Morgue Municipal. La operación estuvo a cargo de tres médicos forenses. En el informe, los profesionales señalaron que “Chasqui” fue “hallada en descampado con (un) lazo en cuello”. Tenía “traumatismos múltiples contusocortantes craneofaciales” y la “cavidad oral cubierta con tierra”. También precisaron que el corpiño se encontraba sin el bretel superior porque fue “usado como lazo de estrangulamiento”. Además, indicaron que en los cabellos de Moreno había “múltiples ramas, espinas y tierra”. Los médicos contabilizaron al menos unas 17 lesiones en el cuerpo de la víctima, más varios hematomas y equimosis.
Según el informe, en la cabeza tenía huesos de cráneo con “fractura en escama”. La faringe estaba “con tierra compactada”, al igual que la laringe y la tráquea. Los médicos remarcaron que la data de muerte fue entre las 10 y las 16 horas de ese 4 de octubre. La causa de muerte fue "asfixia por estrangulamiento a lazo asociada a lesiones múltiples contusocortantes craneofaciales".
La causa por el asesinato de "Chasqui" Moreno pasó por seis fiscales. Cada uno dejó el expediente como lo recibió: sin avances significativos, sin sospechosos, sin pruebas que se consolidaran en imputaciones. La investigación estuvo estancada tanto tiempo que en octubre de 2025 —este mismo mes— la causa iba a prescribir. Doce años era el plazo de prescripción.
Desidia
"Chasqui" estuvo a días de convertirse oficialmente en un caso impune. A días de que su asesinato quedara sin consecuencias legales. A días de que sus dos hijas crecieran sabiendo que la Justicia nunca llegó para su madre. En noviembre de 2024, la fiscal Paola González Pinto asumió como titular de esta Fiscalía de Instrucción de Séptima Nominación. Era la sexta fiscal del caso y fue la primera en considerar que "Chasqui" merecía justicia.
La representante del Ministerio Público Fiscal retomó la investigación que había quedado trunca. Revisó expedientes, escuchó testimonios, recolectó pruebas. En mayo de este año ordenó la detención de cuatro sospechosos: Eduardo Rafael "Cacho" Silva, Ítalo Yamil Agüero, Miguel Ángel "Iguana" Nieva y Claudio Antonio "Loco" Argañaraz. Los imputó por "homicidio doblemente calificado por alevosía y por haber sido cometido contra una mujer mediando violencia de género, en calidad de coautores".
La imputación suspendió la prescripción. Por primera vez en 12 años, el caso tenía movimiento real. No obstante, a criterio del juez de Control de Garantías de Primera Nominación, José Santiago Ahumada Franzzini, la prueba presentada no era suficiente para confirmar la prisión preventiva y excarceló a tres de los cuatro detenidos. Si bien es cierto que falta camino por recorrer, también es cierto que sin el trabajo de González Pinto, "Chasqui" habría prescrito en el olvido.
La fiscal González Pinto reactivó un expediente que estaba quedando en el olvido. Ahora, tiene por delante otro desafío: poder juntar todas las piezas perdidas y enmendar las piezas rotas de este rompecabezas que sufrió el deterioro del paso del tiempo. La prueba que no se obtuvo a su debido momento, ya no se recupera. El objetivo es que esta causa llegue a juicio para que "Chasqui" no termine siendo otro expediente archivado.
El crimen de “Chasqui” no fue tendencia en redes sociales. Su muerte no se viralizó. Sin embargo, las crónicas policiales aún la recuerdan: una mujer de 20 años, embarazada, madre, que salió a tomar un helado y nunca volvió. Hoy tendría 32 años. Sus dos hijas adolescentes y el hijo que esperaba tendría casi 12. Hoy se renueva el pedido de Justicia, aunque llegue tarde. Hoy es un día para recordar a Celeste Judith “Chasqui” Moreno.
Legado chasqui
- La marginalidad mata dos veces: una cuando convierte a una persona en víctima fácil del crimen, y otra cuando condena al olvido judicial.
- En el Código Penal puede estar tipificado el femicidio con pena de prisión perpetua pero si las investigaciones se estancan durante más de una década, la ley es letra muerta.
- Hay una selectividad en la indignación que es obscena. Hay marchas por las víctimas que tienen cobertura nacional, pero se dejan prescribir los casos de las víctimas de las localidades más pequeñas.
- El narcotráfico lleva décadas usando los cuerpos de las mujeres vulnerables como mensajeros del terror. Sin embargo, recién ahora empieza a verse como un patrón sistemático.
El patrón criminal que se puso bajo la lupa
Lo más inquietante del caso de "Chasqui" no es solo la demora judicial. Es que su asesinato anticipó un patrón que, 12 años después, se repitió con brutalidad amplificada en La Matanza. Las cuatro eran trabajadoras sexuales. Brenda, Morena y “Chasqui” tenían 20 años. Brenda y “Chasqui” eran madres. Las cuatro vivían en un contexto de vulnerabilidad. Las cuatro fueron “contactadas” para un servicio; las engañaron. Las emboscaron y las mataron con saña. Las autopsias realizadas precisan lesiones variadas, golpes, puñaladas y hasta mutilaciones.
El patrón es claro: mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad, engañadas, llevadas a lugares donde no pueden defenderse, asesinadas con extrema violencia como mensaje ejemplificador del narcotráfico. El cuerpo femenino usado como lienzo para escribir el terror.
La diferencia no está en el método. Está en la visibilidad. "Chasqui" murió pero su muerte apenas causó un tibio repudio. No hubo un gran acompañamiento social; apenas los familiares y algunas personas que dieron su apoyo en algunas marchas. Brenda, Morena y Lara murieron en transmisión en vivo y generaron marchas nacionales.
En Catamarca, solo en 2025, ya fueron asesinadas Alicia Suárez, Ramona Ramos, Nancy Ybarra (cuyo caso sigue sin imputados) y Gladis Guitian. Cuatro mujeres en seis meses. Casi una víctima cada mes y medio y los mismos patrones.
La característica que más se distingue es la vulnerabilidad. Mujeres, jóvenes en su mayoría, marcadas por una pobreza estructural (“Chasqui”, Alicia) y una situación laboral informal. A esto, se suma la marginalidad, la falta de oportunidades (educativas y laborales), la ausencia de redes de contención y la invisibilidad social. En la marginalidad, no hay oportunidades a simple vista. Se busca la manera de sobrevivir.
Elementos comunes
| Aspecto | "Chasqui" Moreno (2013) | Triple Femicidio (2025) |
| Edad | 20 años | 20, 20 y 15 años |
| Motivo | Supuesto robo de 1kg cocaína | Supuesto robo de droga |
| Modus operandi | Engaño, vehículo, lugar aislado | Engaño ($300 USD), vehículo, casa |
| Violencia | Golpiza + estrangulamiento | Torturas + asesinato + mutilación |
| Vulnerabilidad | Trabajadora sexual, pobre, embarazada | Necesidad económica extrema |
| Mensaje | Privado (círculo cercano) | Público (transmisión en vivo) |
| Cobertura | Local | Nacional, masiva |
| Justicia | 12 años estancada, casi prescribe | En investigación |