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Cara & Cruz

El cerco de la sensatez

8 de abril de 2026 - 00:59

Con las reservas que impone una personalidad tan inestable como la de Donald Trump, el mundo celebra la tregua en la guerra contra Irán. Un sólido cerco de sensatez aisló a los Estados Unidos e Israel y obligó al presidente de los Estados Unidos a retroceder en sus amenazas apocalípticas para tratar de gestionar el conflicto por carriles diplomáticos.

Aliados históricos de los Estados Unidos, como los miembros de la OTAN y Japón, le dieron la espalda a la unilateral locura bélica, espantados por sus costos humanitarios y las proyecciones del caos económico que desencadenó.

La clausura del tránsito de la quinta parte del petróleo del mundo por el estrecho de Ormuz fue la respuesta de la teocracia iraní a los ataques del sofisticado aparato militar norteamericano.

El derrotero de la guerra estuvo desde un principio condicionado por la capacidad de los contendientes para aguantar las consecuencias de la pelea, pero había una asimetría estratégica que Trump y el premier israelita Benjamín Netanyahu subestimaron: los bombardeos debían ser soportados sólo por los iraníes, mientras que las consecuencias por la reducción abrupta del petróleo disponible afectaban a todo el mundo, con Europa en primer término.

La prolongación de las restricciones energéticas y su impacto en la economía global fueron afianzando el rechazo hacia la estrategia norteamericana y cimentó una tácita y singular solidaridad con el régimen de Irán, culturalmente preparado para aguantar indefinidamente la agresión. Escudos humanos rodearon las infraestructuras civiles que Trump amenazó con arrasar 24 horas antes de que venciera su ultimátum.

La imagen de centenares de personas en torno a los blancos anticipados por el líder norteamericano condensó la clave de la guerra: los chiítas iraníes estaban dispuestos a sacrificios que Occidente ni siquiera contempla, afortunadamente, como posibilidad. Hasta para Trump era un desatino incurrir en tamaña masacre.

Javier Milei alineó a la Argentina con el eje Estados Unidos - Israel en una guerra absurda, rechazada por casi todos los países del mundo. Javier Milei alineó a la Argentina con el eje Estados Unidos - Israel en una guerra absurda, rechazada por casi todos los países del mundo.

Sutilezas persas. Contra el brutal poderío bélico, el cierre de los grifos petroleros y el desafío a sus agresores de violar los valores humanistas occidentales que dicen defender. La inteligencia política aplicada contra el uso exclusivo e irracional de la fuerza les proporcionó a los iraníes el respaldo de casi todos los países del mundo, empujados por Trump a tomar partido en una guerra absurda.

El malestar en los Estados Unidos contra la administración del republicano crecía rumbo a las elecciones de medio término. Los iraníes no tenían necesidad de bombardeos: cada centavo de aumento sobre el galón de combustible era un misil que le metían al jactancioso presidente de los Estados Unidos, que fue variando las justificaciones de su ataque al ritmo de sus fracasos: cambio de régimen, neutralización de la potencia nuclear, aplastamiento de una amenaza global. Irán, queda demostrado, no es Venezuela. Los componentes religiosos y culturales del Medio Oriente no pueden ignorarse impunemente.

El prestigio de los Estados Unidos quedó seriamente lesionado por una prepotencia ejercida con cinismo imperial pocas veces visto. La sensatez terminó imponiéndose, el tráfico de petróleo por Ormuz se normalizará, salvo que el eje norteamericano-israelí incurra en nuevos despropósitos.

La obsecuencia y el mesianismo de Javier Milei alineó a la Argentina con el desatino y abrió un conflicto diplomático con Irán que podría calificarse de ridículo, si no fuera por los riesgos a los que expuso al país ¿Le habrá consultado Trump para resignarse al armisticio?

Pocas horas antes del alto el fuego, en un reportaje concedido a un medio español, el líder libertario seguía insistiendo con “los valores de Occidente” supuestamente en peligro y los “zurdos” aliados de Irán.

Contra lo que pregona, fue el cerco de Occidente el que detuvo la barbarie de su adorado Donald Trump.

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