miércoles 28 de febrero de 2024
Crimen de Altamura, en Quilmes

El asesino se aprovechó de su amistad para matarlo

Rubén Darío Dening fue condenado a la pena máxima por el delito de "homicidio criminis causa".

Los dos jueces que sentenciaron la semana pasada a prisión perpetua al mejor amigo de Salvador Altamura, el abogado asesinado y desaparecido en julio de 2020 en la localidad bonaerense de Quilmes, señalaron que el condenado trazó un "plan previo" con el objetivo de robarle dinero y matar a la víctima y que, para ello, se aprovechó del vínculo que mantenían para consumar el crimen. Se trata de los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3, Rubén Darío Hernández y Julián Busteros, quienes votaron a favor de condenar a la pena máxima a Rubén Darío Dening (55) por haber cometido el "homicidio criminis causa" de Altamura, cuyos restos jamás aparecieron.

En tanto, el magistrado restante, Alejandro Oscar Portunato, votó en disidencia, ya que consideró que "no existen pruebas directas" que indiquen que Dening fue el asesino, a la vez que criticó la investigación.

En el fallo de 48 páginas, al que tuvo acceso Télam, cada juez explicó los motivos de su decisión, donde Hernández y Busteros coincidieron en que "se encuentra debidamente acreditado que Dening, a fin de preparar su posterior accionar ilícito y con el propósito de lograr su impunidad, le dio muerte -de un modo que no se pudo establecer- a Salvador Altamura" pasadas las 17.08 del 13 de julio del 2020, en las adyacencias de un galpón propiedad del acusado.

Es que Altamura había ido hasta la propiedad de su mejor amigo, con quien se reunía a caminar habitualmente durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) pero a la hora mencionada, el abogado dejó de dar señales de vida. "Luego, Darío Dening tomó la motocicleta de Altamura y se dirigió a su departamento de la calle 25 de Mayo, al que ingresó a las 4.27 horas, y mediante la utilización de la llave verdadera que ya le había sustraído a Salvador Altamura, ingresó al edificio y se apoderó ilegítimamente de una suma de dinero no especificada, pero al menos U$D100.000 estadounidenses y un arma de fuego calibre 9 milímetros marca Taurus", reconstruyó a lo largo del fallo Hernández.

Para arribar a tales conclusiones los dos jueces consideraron fundamental una pericia antropométrica pedida por la defensa, la cual situaba, a partir de los registros de cámaras de seguridad, al imputado ingresando y egresando de la vivienda de Altamura unas horas después de que éste haya desaparecido.

Oponiéndose a este punto de vista, el magistrado Alejandro Portunato consideró que los argumentos del fiscal de juicio Andrés Nieva Woodgate y la querella, conformada por los letrados Ana María Pecone y Braian Vidal, fueron "débiles, frágiles e inconducentes" y que Dening continúa amparado bajo el principio de inocencia ya que existe un "manto de duda" sobre quién asesinó a Altamura.

"No se puede probar con la fuerza que requiere un pronunciamiento de esta naturaleza: cómo se lo ultimó, dónde y quién o quiénes participaron activamente o prestando algún tipo de auxilio y/o colaboración. Vuelvo a repetir, no sólo no existe ni una prueba directa sino que la prueba indiciaria trazada por las partes acusadoras se presentan como meras especulaciones", sostuvo Portunato.

En la misma línea, Portunato siguió: "No puede determinarse que Salvador Altamura se encuentre muerto y que esa muerte sea atribuible a persona alguna. Tampoco se recolectó evidencia científica a ese respecto. ¿Por qué motivo no se introdujo como prueba del juicio -tampoco lo fue en la investigación- alguna medida científica (llámese uso de Luminol, etc.) que hubiere podido echar luz sobre alguna hipótesis de las acusaciones?".

En tanto, los jueces que votaron a favor de condenar a Dening evaluaron negativamente el hecho de que el imputado se negara a detallar en su indagatoria qué hizo y dónde estaba entre las 18.30 y las 00, instantes posteriores a la desaparición de Salvador, a la vez que describieron sus declaraciones como "extensas y superficiales". Además, consideraron la frágil situación económica de Dening los meses anteriores al hecho, sobre la que indicaron que era "mala y traumática" como consecuencia de la pandemia.

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Religioso. Rogelio Suárez.

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