jueves 2 de abril de 2026
Editorial

El ADN argentino

Desde hace por lo menos un siglo y medio, la educación pública gratuita en todos los niveles...

Desde hace por lo menos un siglo y medio, la educación pública gratuita en todos los niveles es en la Argentina una política de Estado. El crecimiento de las opciones privadas no implican un cambio de paradigma: los colegios y las universidades privadas se suman a la oferta educativa, pero de ninguna manera eclipsan a la que es mayoritaria y la única alternativa para millones de niñas, niños, adolescentes y adultos.

Sin embargo, en la actual campaña electoral han surgido algunas voces que ponen en duda su continuidad. El caso más extremo es el del candidato libertario Javier Milei, que no solo reniega de todo lo público, incluida la educación financiada por el Estado, sino que ha llegado a declarar que eliminará la obligatoriedad en los niveles inicial, primario y secundario.

Franco Rinaldi, candidato a legislador porteño por el PRO, manifestó su posición a favor de arancelar la universidad pública, pese a que él hizo toda su carrera de Ciencias Políticas de un modo gratuito en la Universidad de Buenos Aires.

Patricia Bullrich cuestionó el ingreso irrestricto a las universidades al sostener, sin respaldo estadístico alguno, que “las universidades argentinas están vacías de alumnos argentinos porque casi la mitad de la matrícula la ocupan alumnos extranjeros que vienen y toman esos lugares”. La afirmación, que carece de veracidad, no ha recibido hasta el momento rectificación de su candidato a gobernador en Catamarca, Flavio Fama, quien fue rector de la UNCA durante más de 14 años, pero sí del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que reúne a representantes de 70 universidades en todo el país y que recordó que, según datos del Ministerio de Educación, el total de estudiantes extranjeros de grado, pregrado y posgrado es del 4% en las universidades públicas y del 5,5% en las privadas.

Los rectores solicitaron, además, en un documento conjunto, que en virtud de estas expresiones contra la educación pública gratuita, los candidatos para las próximas elecciones expresen su posición sobre la educación pública. El escrito, titulado “La Educación Pública debe ser una prioridad de los próximos gobiernos”, señala en uno de sus párrafos: “Queremos expresar nuestro profundo convencimiento de que las dificultades que viene atravesando nuestro país desde hace décadas solo se podrán revertir con más y mejor educación pública para nuestras/os niñas y niños, adolescentes y jóvenes. Por el contrario, impulsar políticas excluyentes y mercantilistas que piensen en la educación como un bien transable del cual el Estado nacional pueda ser prescindente condena al país a incrementar las desigualdades, el atraso y la exclusión de vastos sectores sociales”.

Las divergencias en las posturas que expresan los precandidatos durante la campaña forman parte del libre juego de la democracia. El pluralismo es necesario y la fortalece. Pero las políticas de Estado vigentes desde fines del siglo XIX, como la educación y la salud pública gratuitas, que tienen que ser mejoradas y mejor financiadas, deben sin embargo permanecer inmutables en su esencia porque ya forman parte del ADN argentino.

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